Bienvenido 16 de Agosto del 2018
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El Mundo Presente Y La Accion De Los Iniciados

Hemos ingresado en la primera década del siglo XXI.-miremos nuestro,mundo, nuestra presencia en esta etapa de la civilización.


Sin equivocarnos podemos decir que una de las características común en los países es el desorden, la confusión, las distintas y diversas crisis que los asolan.-

Un mundo dividido entre países ricos (con niveles de pobreza también considerables) y países pobres (con clases ricas privilegiadas). Países desarrollados, subdesarrollados y en vías de desarrollo.-

Un mundo aparentemente dividido entre países del Norte y países del Sur, países de Occidente y países de Oriente.-

Violencia, delincuencia, terrorismo, fanatismos (religioso, político, étnico, etc.). Tráfico de drogas y de armas, conflictos bélicos, alcoholismo, surgimiento de sectas de diversas índoles, etc. etc.-

Y flotando en el ambiente la indudable necesidad de un cambio. Y mientras éste no se produzca y se establezca seguirá un período de desequilibrio y confusión, de desarmonía que es inevitable.-

Pero... cuál es la naturaleza del cambio que es necesario y que se desea y aún más cómo lograrlo.-

Entonces cada uno de nosotros nos encontramos enfrentados a un dilema, una manifestación crítica respeto a la claridad de donde se quiere (¿o se debe?) llegar y cómo se piensa impulsar su logro.-

Las genuinas Instituciones representativas de las fuerzas espirituales no son insensibles a esta problemática humana y se encuentran naturalmente afectadas por esta situación.-

Y esto ocurre en dos sentidos.-

Por un lado deben cumplir con la función del “auto- perfeccionamiento” del ser humano, pero como están integradas y conformadas por hombres no escapan de la confusión reinante que vive la humanidad.-

Pero por otra parte, como “sal de la tierra”, como “fermento de modificación” que debe ser, dado que este es su destino, deben necesariamente asumir y cumplir su rol de guía de la humanidad.-

Si aceptamos estos dos órdenes de trabajo, no puede existir para los que se decidieron transitar el camino espiritual la indiferencia.-

La inquietud humana fluctúa entre una nebulosa finalidad de los cambios que percibe como necesarios, que desea y aún más necesita, desdibujados en un abstracción ilusoria de un final feliz ensayando métodos para alcanzarlo , aunque ha experimentado el fracaso de muchos de ellos: política, economía, ciencia, sociología, derechos humanos, etc.-


Entonces nuevamente replanteamos: ¿qué hay que cambiar? ¿Qué se puede hacer para lograrlo? ¿Qué pueden hacer los adeptos a las Instituciones fraternales de iniciación simbólica?-

En este momento, en ese sentido pedimos disculpas y tolerancia a aquellos lectores de nuestra página que lo hayan hecho en forma continua, dado que este tema fue tratado reiteradamente en otros artículos y de diversos enfoques o formas (Vivir el Ideal, El deseo de actuar, Acción e inacción, Para qué lumen, etc.) pero nuevamente consideramos que era conveniente volver a tocarlo.-

Si vemos en forma objetiva, sincera y desprejuiciada, no hay más posibilidad de Justicia Social que la que determine la sensibilidad humana que anida en el corazón de los seres como consecuencia del amor fraternal vivenciado (comprendiendo la unidad existencial de Todo) y no sólo proclamado como virtud intelectual ( sin que dejemos de reconocer su mérito).-

Recordemos la anécdota de aquel hombre ciego que pasando en una esquina a lado de un mendigo que pedía limosna retrocede y ante la atónita mirada de otros transeúntes le dá unas monedas. No se necesita se vidente para sentir la necesidad ajena; y en nuestro caso de la humanidad.-

Pero todo el acontecer cotidiano (y el que no lo es) no es más producto y consecuencia del comportamiento humano (cualquiera que fuese su forma de expresión), por lo tanto pretender cambiar al ambiente (como en otro momento pretendió el comunismo con una pseudo-igualdad forzada) en el que el hombre vive sin cambiar al mismo no es más que una ilusión.-

Las organizaciones espiritualistas y muy especialmente las iniciáticas siguen siendo la “sal de la tierra” y generadoras de la “levadura” que producirá modificaciones, por que inculcan como base y fundamento desde el comienzo que la primera labor es en el campo de nosotros mismos, que es el cual estamos autorizados a actuar buscando el auto-perfeccionamiento.-

Sólo cuando cumpliendo con este primer deber hayamos desbastado las irregularidades y eliminado las protuberancias antifraternales uno puede ser utilizado para la construcción de un mundo mejor, un nuevo Templo, una nueva Jer-u-salem celeste y abocarse al segundo deber de servicio. Para ello las Instituciones de iniciación simbólicas proponen gimnasias y métodos.-

La desubicación del iniciado en el simbolismo que pretende y actúa a la manera de los materialistas profanos, pone de manifiesto su ignorancia de las características peculiares de su sistema de perfeccionamiento, su desconocimiento de los alcances que puede tener la mente y la voluntad para la acción interna de un cónclave iniciático, cuando se reúnen en un ambiente adecuado y utiliza las simbólicas herramientas en debida forma.-

El iniciado simbólico no tiene porque actuar en la esfera (o nivel) de los efectos, ya que Puede y Debe hacerlo en la de las causas.-

El suyo es un método Total de perfeccionamiento y cambio.-

Pero no es simple ser iniciado simbólico si quiere ser candidato a la Perfección, debe encara en la soledad de su templo interior el sacrificio del profano que hay en él y adoptar en forma constante y sostenida una actitud de vigilancia sobre su conducta en la cotidianidad de su vida.-

El cultivo de una palabra aplomada, equilibrada, verídica, ecuánime y fraterna es fundamental conjuntamente con una rectitud de conducta.-

Sin ella nada podrá ser hecho porque “en ello está la fuerza”.-




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