Bienvenido 26 de Abril del 2018
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La Cabala Ii

Aunque lo hemos expresado en varias oportunidades (Objetivos, Objetivos II, ¿Para qué Lumen?) dado que algunas personas que consultan la página no son lectores frecuentes nos pareció conveniente nuevamente decir cuál es el sentido de la misma. La finalidad es intentar la divulgación de las doctrinas esotéricas-iniciáticas relativas al perfeccionamiento del Hombre a la Luz de las tradiciones antiguas.- Se ocupa también de la filosofía y el simbolismo de dichas tradiciones.-

Así mismo trata de instar a aquellos buscadores de un auto perfeccionamiento y deseo de servir a la humanidad que encuentren un camino que los conduzcan a una genuina escuela (o Institución) de iniciación simbólica.-

En ese sentido hemos  incorporado artículos sobre Alquimia, Masonería, Teosofía, Sufismo, Rosacruces, Mitología.-

En esta oportunidad fin de profundizar el tema de la Cábala transcribiremos una publicación  de hace unas décadas de la Revista Lumen, editada por Anumati limitada, Montevideo, Uruguay.-


EL ÁRBOL DE LA VIDA

Los Cabalistas dan el nombre de Etz ha Jaim (Árbol de la Vida o Árbol viviente) al jeroglífico que expresa el sistema de las fuerzas que operan en la creación.-

 

El Etz ha Jaim es el “Sello de la Ley” que se imprime en toda creación, sea ella de orden natural, intelectual o “artificial” y al que por fuerza debe esta ajustarse. Su representación gráfica toma la forma de un diagrama de los procesos de emanación por los que se forma el Mundo y Todas sus criaturas.-

Como símbolo, una de sus funciones, es el de servir de herramienta para conducir el entendimiento de su utilizador a la noción trascendente.-

Tal como está constituido el mecanismo del conocimiento, todo concepto nuevo ha de penetrar a por la vía de alguno de los cinco sentidos. De manera que lo suprasensible resulta imposible a menos que exista: a) el desarrollo de sentidos extrasensoriales  (valga la paradoja) o b) el auxilio del “símbolo” como herramienta para alcanzar dicha noción a través de los sentidos ordinarios.-

 

Un símbolo, entonces, no es un simple convencionalismo representativo. Este último no conduce a la noción, el símbolo sí.-

Por ejemplo, veo un color. Alguien me enseña que es “rojo”. De ahí en adelante puedo trasmitir el concepto mediante dicha palabra, más sólo entre quienes poseen de antemano la noción. No sirve cuando se trata de un ciego de nacimiento. Contrariamente, un símbolo verdadero  es capaz de generar por sí mismo la vivencia, aunque no de forma repentina, sino gradual, por aproximaciones sucesivas.-

El “Árbol de la Vida” es eso: un símbolo intelectual que sirve no sólo para reconocer, clasificar y correlacionar unas con otras las energías y funciones que operan en el universo y en el Hombre, sino también para Conocerlas (o sea para la experiencia original).-

En otras palabras, admitir que todo conocimiento es sensorial equivale a afirmar que toda noción es experiencia. El conocimiento  ordinario procede de la experiencia vulgar, el trascendente de la extraordinaria. El símbolo, cuando es utilizado según las Reglas, conduce a ésta última.-

Fue un largo trabajo éste de aprehender los elementos del leguaje común de nuestro idioma. Tuvimos que aprehender una a una nuestras nociones y ser instruidos en el vocabulario tradicional. El mismo trabajo habrá de ser repetido con respecto al idioma simbólico tradicional por quienes quieran manejarse con la poderosa lengua de los iniciados.-

En el “Árbol”  cada noción (cada experiencia) está representada por un símbolo; y éste, unido a los demás, constituye un sistema que toma como decíamos anteriormente la forma de un diagrama. Y como ese esquema es una síntesis perfecta de la Ley Natural, y todo se ajusta a él, viene a representar una ayuda insustituible para la investigación en cualquier campo del conocimiento, especialmente en aquellos para los que no existe ninguna otra guía.-

 

El cabalista sigue otro camino.-

 

El recibe un símbolo complejo. Es decir: uno que está formado de partes que afectan sus cinco sentidos, y que están correlacionados entre sí de antemano. Por “recibido” este símbolo es una “verdad revelada”, y por ser capaz de conducir por sí mismo al Conocimiento, es, también una “herramienta  reveladora”. Recibe también el Cabalista una serie de textos que tienen el mismo carácter, y que por ser de contenido mental de los elementos del primero, están destinados a alimentar la mente del practicante. La totalidad (símbolos y textos) es el “Árbol d la Vida o el Sello de la Ley” que el  estudiante debe ver primero operando en todo, a cuyo efecto se lo instruye en el arte de la “meditación simbólica” y en la práctica del ritual.-

 

De manera que en Cábala  nada hay para “pensar” ni para “abstraer”. Las Ideas están dadas y también las relaciones entre ellas. Sólo hay que COMPRENDER. Y la piedra de toque con la que se comprueba la exactitud de esa comprensión (y desde que el “Árbol” es el esquema de los procesos por lo que “todo esto” viene a la experiencia) es la Naturaleza (en la que el practicante está desde luego incluido).-

 

Cada elemento del “Árbol” es la representación de una Fuerza o de una relación natural cósmica o microcósmica. Y constituye un punto de contacto entre ambas. Este contacto no es sólo intelectual, como lo saben muy bien los simbolistas, aún los de los círculos más externos, cuya experiencia les ha enseñado que “el sitio” o sea el “lugar” (Oriente, Occidente o Mediodía y el que conoce sabe de que estamos hablando) “hace” al oficiante.-

 

Cada símbolo (cada lugar, gesto, elemento, etc.) del “Árbol” es, entonces, un punto de contacto intelectual y físico con una fuerza cósmica. Y cuando se establece el “rapport” se crea un canal de unión entre los aspectos menores y los mayores de la misma energía, produciéndose un “flujo” de ésta, cuya intensidad es proporcional a la efectividad del contacto, a la capacidad del operador-transmisor y de la receptividad del reciprendiario, destinatario o “obra”.-

 

En las operaciones cabalísticas, el oficiante (sea individuo o cónclave) establece contacto entre las fuentes de la energía y la “obra” (esto es el resultado final que se busca). Y él mismo se convierte en el conductor o cauce.-

 

Esto es importante.-

 

Para saber es preciso enseñar. Naturalmente que sólo es digno enseñar aquello que se ha aprendido, y en estas materias haber aprendido es sinónimo de haber realizado. Igualmente para Poder es necesario “hacer” y naturalmente sólo puede “hacer” quien previamente ha acumulado la energía necesaria. De lo contrario, que el que enseña ignorancia recoge ignorancia y el que “hace” impotencia siega impotencia, como los resultados que a la vista están y lo demuestran a cada paso.-

 

A medida que opera, el reiterado contacto entre el oficiante y las fuentes de donde procede la Fuerza, y la “obra” o “recipiendario” se va haciendo cada vez más y más efectiva, prolongándose sus efectos en el operador hasta hacerse permanente. Es este contacto, influjo y reflujo, lo que da el Poder y el Saber. Y como las diferentes fuerzas no son sino aspectos de una Única Energía y como en todo momento cuando se opera dentro del sistema del “Árbol” TODAS las Fuerzas están representadas (al comenzar cada operación es obligatorio chequear que “todos los lugares estén cubiertos, esto es no sólo los presentes sino también cubiertos de influencias extrañas) el resultado es (debe ser) siempre armónicamente logrado o para emplear la frase tradicional “de provecho y alegría.”

 

El orden de las operaciones, o sea el cómo, qué y cuando de cada una es fundamental, y pertenece a la tradición oral.-

 

Como esquema el “Árbol” consta de tres Grados de inmanifestación  y cuatro de manifestación, diez puntos de contacto (tres Supremos, tres Ideales, tres Formativos y uno Activo) ordenados en tres Columnas o Pilares y veintidós vías de comunicación entre los diez citados “Puntos”, el  se ve tentado de “explicar” el esquema en términos de otros sistemas.-

 

Así asigna los 22 Arcanos Mayores del Tarot a los “” y los 40 menores a los cuatro palos de la baraja, a los diez “Sephirot” en los cuatro  mundos. Por análogo procedimiento trata de arrojar luz sobre el “Árbol” estableciendo correspondencia entre sus elementos y los Planetas y signo zodiacales, con toda su compleja connotación  de piedras, metales etc. Y no advierte que al obrar así no está explicando ni interpretando nada, sino sólo sustituyendo un símbolo por otro.- Además está invirtiendo los términos de la ecuación, porque es el “Árbol” lo que debe iluminar los demás sistemas y no a la inversa. Enciéndase, pues, la verdadera lámpara por los procedimientos tradicionales, y todo lo demás quedará iluminado en consecuencia.-

 

Pero dirá el lector profano: ¿Cómo?.-

 

El cómo fue siempre dicho a gritos:”Buscad a quien te dé nacimiento en la Sala de la Sabiduría” escribía en “La voz del Silencio” HPB, al tiempo que advertía respecto al efecto letal de las “flores” que crecen en la “Sala del Estudio”…Y sin embargo ¿cuántos entre los “teósofos” que se reúnen en el día “Del Loto Blanco” a honrar la memoria de la Maestra han buscado o buscan lo que ella indicaba? .Y ¿cuántos entre quienes han tenido la inmensa dicha de ser admitidos en los círculos simbólicos pre iniciáticos han captado y puesto en práctica las gimnasias preliminares que les han sido insinuadas bajo el velo de la alegoría?.-

 

Inútil será que el profano se llene la cabeza con doctrinas que no puede practicar,  ya que esta materia no hay ni puede haber aprendizaje sin práctica, y esta es imposible fuera de las normas y los requisitos tradicionales. Y por las mismas, inútil que el “iniciado” que no se ha ejercitado en las gimnasias indicadas (sólo mediante las cuales podrá adquirir las capacidades necesarias para otras) se esfuerza en alcanzar intelectualmente lo que solamente puede ser logrado por otra vía.- Sólo al practicante le es útil el conocimiento intelectual de las doctrinas esotéricas.-

 

El primero de los símbolos que vemos en el esquema del “Árbol” está formado por los “tres velos” a partir de los que se desenvuelve la creación. Detrás de ellos se esconde “el Misterioso”. Este símbolo representa lo Infinito, Incondicionado y Neutro que es la Seidad Suprema.-

 

Seidad es un neologismo inventado por los traductores de HPB que en inglés utiliza la voz BE-NESS para evitar referirse a Aquello como IN-SER (being). Lo Supremo no es un”being”, un Ser o persona, sino un Hecho: el de SER (BE-NESS).-

 

Desde que hay una única realidad:”esto es aquello”. Pero si “Aquello” es Inmutable, Infinito e Incognoscible, y”Esto” es todo los contrario… entonces “Aquello” ha de poseer el Poder de negar su inmutabilidad para que sea posible la existencia, en su seno de lo mutable. Y también el de finitizar su infinitud; y la de iluminar su oscuridad. Y “todo esto” no puede ser otra cosa que la expresión de sus tres poderes  tras los que el Misterioso” oculta su verdadera esencia.-

El segundo de los símbolos de la Cábala es el Nombre Inefable. La tradición explica la Creación como un hecho intelectual. El infinito es un principio de Sabiduría  que se representa como la “Cabeza Suprema”, su Poder (que es la palabra) se sintetiza con la letra hebrea IOD. Y como ese poder se expresa en cuatro niveles como Luz, Ideación, Pensamiento y Palabra…eso representa las cuatro letras del Nombre Inefable y constituye los Cuatro mundos de su Expresión. Mundos que el Cabalista llama Atziuh, Briah, Yetzrirah y Assiah.-

 

El poder del principio absoluto representado por la letra IOD, se condensa, por así decirlo, primero en un Punto que la Cábala llama “La Corona” (Kether), y de él se extiende siguiendo 22 Senderos y produciendo nueve condensaciones ulteriores, la última de las cuales se convierte a su vez en un punto de tensión causal del “mundo” subsiguiente. De manera que la última “emanación” perteneciente a una  esfera, puede asimilarse con la primera de la siguiente, concibiéndose así los Cuatro Mundos como cuatro ”Árboles” colocado una a continuación del otro. “Él hizo reinar la IOD y le puso una Corona”…dice el Sepher Yetzirah, y el Zohar:”Él produjo un punto de Luz, el cuál vino a ser la Ideación divina”.

 

Kether y lkos nueve Sephirot que le siguen, constituyen el tercer juego de símbolos de la Cábala. Son considerados como Nueve Mares, cada uno de los ellos recibe del anterior las “Aguas de la vida” que sobre él se derraman, las que a su vez se desbordan en la que sigue. De manera que, aunque cada Sephirot constituye la expresión de un estado, fuerza o función  especializada, no se trata de cosas distintas, aunque correlacionadas, sino de particularizadas manifestaciones del mismo Poder.-

 

Además esto significa que “todo está en todo” y que en cada Sephirah se encuentra, en esencia, cuanto le precede, en presencia su naturaleza o función particular y en potencia todo lo que le sigue. En esta unidad substancial de todo, descansa no sólo el hecho evolutivo, sino la esperanza de la regeneración, según la cual es posible remontar la corriente y actualizar, en presencia (esto es en Vivencia realizada en Conciencia y en Ser) la esencia espiritual de cada criatura.-

El descanso sucesivo de la energía de uno a otro Sephirah, se llama “el camino del Rayo Descendente de la creación”.-

 

El artículo se completará en el próximo mes.-                                                                   



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