Bienvenido 23 de Octubre del 2018
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Del Evangelio De Budha

INMORTALIDAD PERSONAL

Kutadanta,  jefe de los brahmanes de Danamati, aproximándose  respetuosamente  al  Bienaventurado le saludo y le dijo:  “Se me ha dicho   ¡oh sramanal, que eres el  Budha, el Santo, el  Señor del Mundo.  Pero si lo fueras, ¿no vendrías como un rey, con toda tu gloria y omnipotencia?

Y el Bienaventurado respondió: “Están cerrado tus ojos; si no fuera así,  verías  la gloria y el poder de la Verdad.”

Kutadanta replico:  “Muéstrame  la verdad  y la veré; pero tu doctrina no tiene consistencia. Si  fuera consistente,  durara, pero como no lo es, desaparecerá.”

Y el Bienaventurado dijo:  “La  verdad no puede pasar”

Kutadanta prosiguió: “He oído decir que enseñas el Drama  (la religión),  y que, sin embargo,  destruyes el culto. Tus discípulos rehúsan sacrificar y menosprecian los ritos; y, aunque es verdad que no puede manifestarse a los dioses la piedad por medio de aquellos,  la verdadera esencia del Drama esta en el culto y el sacrificio.”

El Budha respondió:  “El  sacrificio del “yo”  es mucho mejor  que la inmolación  de los toros.  El que sacrifica a los dioses  sus culpables deseos, comprenderá la inutilidad de hacer perecer a los animales ante el ara.  La sangre no tiene ninguna virtud justificadora;  en cambio,  el desarraigar la lujuria purificara el corazón. Mas vale obedecer las leyes de la  justicia que adorar a los dioses.”
 
Kutadanta, que era piadoso y estaba inquieto por la suerte futura de su alma,  y que había sacrificado  innumeras victimas  comprendió entonces la locura de la expiación por la efusión de sangre.  No estaba aun satisfecho de las enseñanzas del Tathagatha, y le dijo: ¿Crees,  Maestro,  que renace el alma; que pasa evolucionando la vida  y que sumisos a la ley del  Karma  debemos cosechar lo que sembramos? ¡Pero tú enseñas la  no  existencia  del  alma!  ¡Tus discípulos  persiguen la extinción absoluta del “yo” como la suprema felicidad del Nirvana!

Si yo soy una simple combinación de agregados karmicos,  esta combinación debe cesar cuando yo muera. Si soy un simple compuesto de sensaciones, ideas y deseos, ¿Dónde `podré ir después de la disolución de mi cuerpo?  ¿Dónde se encuentra la infinita felicidad de la que habla tus discípulos? Es una palabra vacía de sentido, una ilusión.  Yo no veo sino la nada frente a frente cuando reflexiono en tus doctrinas:
 
Y el Bienaventurado dijo:

“¡Oh brajman! Tú eres religioso y tienes celo. Estas seriamente inquieto por tu alma.  Sin embargo te atormentas en vano."

“Únicamente por error o ignorancia los hombres se gozan en ese sueño de que sus almas sean entidades distintas y existentes por si mismas."

 “Tu corazón. ¡oh  brajman!  Esta todavía apegado al “yo”  tu aspiras al cielo,  pero son los placeres del “yo”  lo que tu buscas en el cielo; y es por eso por lo que no  puedes ver la felicidad de la verdad y la inmortalidad de la  verdad."

“En verdad te digo;  el Bienaventurado no ha venido para enseñar la muerte,  sino para   aprehender  la  vida  y tu disciernes entre  vivir  y morir."
 
“Este cuerpo  morirá y ninguna suma de sacrificios lo salvara.  Busca pues la vida del espíritu. Donde esta el “yo”  no puede estar la verdad; al contrario cuando se presenta la verdad desaparece el “yo.”   Por eso  haz que tu espíritu repose  en la verdad;  propaga la vedad, pon tu alma en la verdad, extiéndela  cuanto puedas.  En la verdad,  vivirás eternamente."

“El  “yo”  es la muerte, la verdad  es la vida.  El apego al yo es una muere perpetua, mientras que moverse en la verdad es tomar parte en el Nirvana, que  es vida eterna."

Kutadanta dijo: “¿En que lugar,  venerable Maestro, esta el Nirvana?”

“El  Nirvana esta en todas partes donde se observan los preceptos”, respondió el Bienaventurado.

“Te comprendo, respondió el Brajman;  el Nirvana no esta en ninguna parte y no estando en ninguna parte,  no tiene realidad.”
 
“No me has entendido bien, dijo el Bienaventurado;  escucha y responde a esta pregunta:  ¿Dónde habita el viento?  En ninguna parte,  respondió el Brajman.

Y el Budha  replico: “¿Entonces el viento no existe?”
 
Kutadanta quedo sin responder, y el Bienaventurado le pregunto aun: “Dime  ¡oh Brajman! ¿Dónde reside la sabiduría?  ¿La sabiduría es un lugar?
 
Y Kutadanta respondió:  “La sabiduría no tiene designado un sitio.”
 
Y el Bhagavad dijo:  “¿Pretenderás decir que no hay sabiduría, ni iluminación, ni justicia, ni salvación porque, como el Nirvana,  no tienen un lugar?

Kutadanta  dijo: “Yo percibo,  señor,  que predicas una gran doctrina,  pero no puedo atraparla.  Permíteme que te pregunte  aun.  Dime,  señor: si no hay alma  ¿Cómo puede existir la inmortalidad?  La actividad del espíritu se extingue  y nuestros pensamientos no existirán tampoco cuando hayamos dejado de existir.”
 
Y el Budha respondió: “Nuestra facultad de pensar se destruye,  pero nuestros pensamientos quedan. El razonamiento cesa,  pero el conocimiento queda”
 
Kutadanta dijo:  ¿Cómo puede ser eso?   ¿El razonamiento y el conocimiento no son una misma cosa?
 
El  Bienaventurado explico la distinción con un ejemplo: “Es  como si durante la noche un hombre tiene necesidad de escribir una carta, y   después de llamar a un secretario  y encender una lámpara  le hace  escribir la carta,  y  enseguida que concluye  apaga la  luz.  Aunque la lámpara  se haya  apagado,  la  escritura sigue allí.  Del mismo modo,  el razonamiento  cesa y  el conocimiento  persiste.  Así ,  la actividad  mental  cesa,  pero la experiencia,  la sabiduría,  y todos  los frutos de nuestros actos  continúan  existiendo.”

Kutadanta  replico: “Decidme  señor: ¿Qué viene a ser de mi “yo”  cuando los agregados que lo forman se disocian?  Si mis ideas   se esparcen;  mi alma deja de existir; mis pensamientos dejan de ser “mis”  pensamientos, y mi alma deja de ser “mi” alma.  Dadme  un ejemplo,  señor,  y  decidme:  ¿Qué viene a ser de mi “yo”?
 
El Bienaventurado dijo:  “Supón un hombre que enciende una lámpara. ¿Arderá toda la noche?

“Si,  puede ocurrir”  contesto  Kutadanta

“¿Bien, pero la llama en la primera mitad de la noche es la misma que arde en la segunda?

Kutadanta vacilo.  Pensó que si,  era la misma;  pero sospechando un sentido oculto en la pregunta  esforzándose en ser exacto,  dijo:  “No,  no es la misma”.

“¿Entonces,  continuo el Bhagavad,  hay  dos llamas; una durante la primera mitad y otra durante  la segunda?”   

“No  señor, dijo Kutadanta;  en un sentido  no es la misma pero en otro si. Se produce  de la misma  materia,  emite  la misma  clase de luz,  y  sirve para el mismo fin.”

“Muy  bien, continuo  el Budha:  ¿Y tu dirás  que es la misma llama la que ardió ayer y  la que arde hoy  en la misma lámpara,  llena del mismo aceite, alumbrando el mismo sitio?”

“Puede haberse apagado durante el día”,  apunto  Kutadanta.
 
Y el Bhagavad dijo: “Supón  que la llama de la primera velada ha sido extinguida  durante la segunda; ¿dirás que es la misma si arde de nuevo en una tercer velada?”

Kutadanta replico: “En un sentido  es diferente,  y  en otro  es la misma.”

El Tathagatha  pregunto aun:  “¿El  tiempo que ha transcurrido  durante la extinción de la llama, tiene algo que ver con su identidad?”

“No,  señor,  respondió el brajaman;  el tiempo transcurrido no ha hecho nada. Hay diferencia  e  identidad a la vez,  no importa que hayan sido  muchísimos años  o  solamente  un segundo  el tiempo transcurrido,  e  igualmente  que la lámpara haya  estado apagada   ese lapso  o no lo haya estado.”

“Bien, entonces admitimos que la llama de hoy es, en cierto sentido,  la misma que la de ayer;  y que en otro sentido cambia a cada  instante.  Además,  las llamas de la misma naturaleza  que iluminan  con igual poder las mismas clases de lugares, son, en cierto sentido,  las  mismas.”

“Si, señor.”
 
El Bienaventurado prosiguió:  “Supongamos ahora que existe un hombre que siente como tu, que piensa como tu, que obra como tu,  ¿Ese hombre, no será el mismo que tu?”
 
“No, señor.”
 
El  Budha dijo: “¿Niegas entonces que la buena lógica,  que es buena en lo que te  toca,  lo sea cuando se aplica a las cosas del mundo?”
 
Después de haber reflexionado, Kutadanta  respondió muy despacio:  “No, yo no lo niego.  La misma lógica  reina universalmente;  pero hay una particularidad en lo que concierne  a mi “yo”  que lo hace  absolutamente distinto de las demás cosas y también del “yo” de otro.  Puede haber otro hombre que exactamente como yo, que piense  y que obre como yo,  y hasta que se llame  igual y tenga los mismos bienes, pero no seré “yo”.
 
“Es verdad, Kutandanta, respondió el Budha; no será tu, pero dime:  el individuo que va a la escuela, ¿es el mismo cuando ha terminado sus estudios? El que ha cometido un crimen, ¿es la misma  persona que aquella a quien  se castiga cortándole las manos y los pies?
 
“Son las mismas.”
 
“¿Entonces,  la identidad esta constituida solamente por la continuidad?”,  pregunto el Tathagatha."
 
“No solo por la continuidad,  dijo Kutadanta,  sino también y sobre todo,  por la identidad  de naturaleza.”
 
“Muy bien replico  el Budha;  entonces admites que las personas pueden ser las mismas  en el mismo sentido que dos llamas son las mismas y debes reconocer que, en ese sentido, otro hombre de la misma naturaleza,  producido por el mismo Karma, es el  mismo que tu”
 
“Si lo reconozco,  dijo  el brajman.
 
Y el Budha continuo: “ Y en ese sentido solamente, tu eres el mismo hoy que ayer. Tu naturaleza  no consiste de ningún modo de la materia de que esta formado tu cuerpo,  sino de la forma de tu cuerpo, de tus  sensaciones, de tus pensamientos. Tu alma  es una combinación de agregados karmicos.  Dondequiera estén,  estas tu: donde se hallen,  esta tu alma.  Así, pues, en un cierto sentido, tú reconoces una identidad de tu “yo”  y no en otro sentido.  Pero si no se reconoce la identidad,  hay que negar toda identidad  y decir que aquel  que discute  no es tampoco la misma persona que la que en un minuto después recibe la respuesta.  Ahora considera la continuación de tu personalidad  que se conserva en tu karma.  ¿La  llamaras  muerte y aniquilamiento, o  vida y continuación de vida?”.
 
“La  llamare vida y continuación de vida, respondió Kutadanta;  porque es la continuación de mi existencia. Pero  yo no me preocupo de ese genero de continuación;  de lo que me cuido solo es de la continuación  de la personalidad en otro sentido,  que hace que todo hombre,  sea idéntico a mi o no lo sea, es una persona  absolutamente distinta”.
 
“Muy  bien dijo el Budha.  Esa es la que tú deseas,  y  eso  es el apego al “yo”.  Ese es tu error, y el te lleva a inútiles ansiedades  y a malas acciones,  con sus disgustos  y cuidados de toda suerte.  Aquel que se apegue al “yo”  debe pasar por las emigraciones  sin fin de la muere.  Morirá continuamente porque la naturaleza del “yo”  es una muerte perpetua”.
 
"¿Cómo es eso?” pregunto  Kudantana.
 
“¿Dónde esta tu “yo”?” pregunto el  Bienaventurado; y como Kutadanta no contestase  continuo; “Ese  “yo”  al que tienes en tanto es un cambio continuo.  Hace años eras un niño, luego un muchacho,  después un joven,  y ahora eres un hombre.  ¿Hay alguna identidad más que  en un sentido solamente?  Es verdad,  hay  la misma identidad  que la existente entre la llama  de la primera  velada  y de la segunda.  ¿Cuál  es,  ahora, el verdadero “yo”  que reclamas y cuya preservación  pides?  ¿El de ayer, el de hoy,  o el  de mañana?”
 
El Tathagatha: procediendo por evolución es como los samkharas  viene a la existencia.  Ningún  samkhara nace sin un comienzo gradual.  Tus  samkharas  son el resultado de tus existencias  anteriores,  y la combinación de tus  samkharas constituye tu alma.  Dondequiera  estén,  alli estará tu alma.  Tu continuaras viviendo en tus samkharas  y recogerás  en las futuras existencias la cosecha  que has sembrado ahora y en los tiempos pasados.”
 
"En  verdad,  señor, respondió Kutadanta,  eso no es una retribución justa.  Yo no admito que otros  recojan tras de mi lo que yo siembro ahora.”
 
“El  Tathagata  callo un momento  y  luego dijo: “¿Toda enseñanza será, pues, inútil?  ¿No comprendes que esas otras personas son tu mismo?  Tu mismo  y no otros recogerás lo que has sembrado.
 
Supón  un hombre mal educado  y miserable sufriendo la bajeza de su condición. De niño  fue perezoso  e  indolente,  y siendo mayor no había aprendido ningún oficio  para ganarse  la vida.  ¿Dirás que su miseria  no es el resultado de sus propias acciones porque el hombre adulto  no es la misma persona que  fue el mozo?
 
“En verdad te digo que ni en los cielos ni en las profundidades del mar, ni si penetras en las cavernas de las montañas, encontraras un lugar un lugar en donde puedas sustraerte al resultado de tus malas acciones. Y de la misma manera recibirás seguramente los bienes que recompensan las buenas obras."
 
“El que regresa tras un viaje sano y salvo recibe en su casa la bienvenida  de sus  padres, amigos, y conocidos.  Pues así los resultados de sus buenas acciones acogen al hombre  que ha seguido por el camino de la justicia cuando pasa de una vida a otra.”
 
Kutadanta  dijo: “Tengo fe en la gloria y en la excelencia de tus doctrinas. “Mi  ojo  no puede soportar la claridad de la luz; sin embargo, comprendo ahora  que el “yo” no existe y la verdad tampoco.  Los sacrificios no sirven para la salvación  y las invocaciones  son palabras ociosas.  ¿Cómo  encontrare  el camino de la verdad eterna?   He aprendido de memoria todos los Vedas,  y no he encontrado la verdad.”
 
Y el Budha dijo: “El saber es buena cosa, pero no sirve para nada.  La verdadera ciencia no puede adquirirse sino por la práctica,  Sigue esta verdad:  que tu hermano es parecido a ti. “Marcha por el camino de la verdad y comprenderás que el “yo”  es la muerte, y la verdad la  inmortalidad.”
 
Y Kutadanta  exclamo:  “Que pueda yo refugiarme en el Budha,  el Dharma  y en la Orden. Aceptadme por discípulo y hacedme participar de la dicha de la inmortalidad.”



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