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La Muerte Mistica

Este es un tema que no pocos consideran difícil de explicar, Antenor Dal Monte, en su libro “La Hermandad de los Luci-Phoros” lo aclara con su habitual sabiduría.


LA    MUERTE    MISTICA

Este es un tema  que no pocos consideran  difícil de explicar,  Antenor  Dal Monte,  en su libro  La Hermandad  de los  Luci-Phoros”  lo aclara con su habitual sabiduría.

El tema en si, conlleva una secuencia de capítulos  y especialmente uno extenso  sobre  “la muerte mística”,  así que haremos una síntesis del mismo.

Trataremos de hacer una aproximación lo mas  simple  posible,  aunque no es fácil,  ya que el tema ha sido tan manoseado que no es sencillo meterse en la intrincada maraña creada por los que “explican” lo que no comprenden.

El “mal” del Mundo es algo mas que maldad o un error de la mente colectiva humana,  sea consciente o inconciente, es una “enfermedad moral”  y un inmenso  DOLOR que procede de esta  “enfermedad” 

A  la  visión de ese mal, de esa enfermedad y  al DOLOR  que procede de ella,  la jerga iniciatica  la llama  “la muerte mística”.   Es una experiencia,   un trance,  en que el sujeto es  sorprendido como ladrón en la noche  es una experiencia del y EN el alma.

Quien pasa por esta experiencia,  jamás volverá a ser el mismo,  constituye una experiencia  “extraordinaria”  de la cual uno es  el que entra y otro el que sale.

Esta es la enorme  y gigantesca diferencia entre alguien que se convierte en Buda y un budista,   la misma  que hay entre Cristo y un cristiano. 

Esto ocurre en una forma simple y terrible,  como pasa con todos los hechos trascendentes.

A algunos sujetos que pasaron por esta  experiencia y no lograron individualizarla,  se les produjo la voladura del  yo.

Normalmente ocurre, que el sujeto  pierde  interés en las cosas mundanas, la lucha por la vida, riquezas, poder,  fama  y comienza a ver el mundo como un inmenso campo de labor;  se convierte en un “hombre con destino” -  tal fue el caso de Francisco  de Asís o el de Teresa de Ávila,  que son ejemplos  que tenemos a mano,  aunque se pueden  contar por miles en la historia humana,  ya que la “muerte  mística”  no es privativo de una raza,  época  o religión.

Tratemos el tema desde la Alquimia,   método este que nos lleva en forma práctica,  de la ignorancia  al magisterio.

En la jerga alquimista,  la primera operación  de “La Obra” corresponde a la “muerte mística” y se llama nigredo,  (ennegrecimiento) o  putrefactio  (putrefacción). 

Esto condice con algunos sistemas  iniciáticos  simbólicos que dicen que nadie puede levantarse al magisterio si antes  no estuvo  “podrido hasta los huesos”.

La visión del  “mal del mundo” es lo que hace  que los humanofilos busquen las causas del Dolor y en como hacerlo cesar.

(Quizás podamos decir, que la “enfermedad” es la ignorancia de nuestro origen, la lamentable separación con nuestro Creador y el olvido de las cosas Celestes).

Esta lámina de  H. Jamsthaler  (Viridarium  Spagyrium—1625)  nos muestra la etapa de  “ennegrecimiento”.   En el circulo esta conscripto el  “Mercurios  Senex”,   lo cual significa que ha abandonado la cuaternidad (de la materia)  y entonces  “suelta los espíritus”.

El sujeto forma una escuadra con su cuerpo que esta inscripto dentro del circulo  (el compás).

La escuadra es siempre  emblema de la  mente y el compás de lo infinito  que es donde esta la escuadra (esta adentro, esta inscripta).  Por lo tanto la idea del “maestro que hemos perdido”  esta en la meditación extática  (la mente absorbida en lo infinito).

(Extractado del libro  “La hermandad  de los Luci-Phoros  1974 de A. Dal Monte)

 

Octubre  del 2013       

 

 

 




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