Bienvenido 18 de Agosto del 2018
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Son Necesarias Las Escuelas O Instituciones Iniciaticas

Deseamos plantear el tema aunque en alguna forma a través de diversos artículos publicados en estos años en nuestra página, tácitamente insinuamos una respuesta en cierta medida velada


SON NECESARIAS LAS ESCUELAS O INSTITUCIONES INICIATICAS

 

Deseamos plantear el tema aunque en alguna forma a través de diversos artículos publicados en estos años en nuestra página, tácitamente insinuamos una respuesta en cierta medida velada, afirmativa al interrogante, al mismo tiempo que enfocamos distintas temáticas orientadas a establecer que era necesario una cultura occidental del Alma y que la misma debería desarrollarse a través de Instituciones de iniciación simbólicas de reconocida antigüedad y legitimidad.

El ser humano en general  está en una peculiar situación, inmerso en nuestra civilización actual. Preocupado y ocupado en el concepto pragmático, consumista y materialista crudo de "progreso" en el sentido económico, de obtener un bienestar, un "status" o ubicación en el estrato social o aún en un ambicioso poder en cualquiera de sus manifestaciones.

En esta condición difícilmente encuentra tiempo para una introspección seria, un análisis y realizar un planteo de su sentido de la vida.

Muchos seres humanos (hombres y mujeres) sin embargo "sienten" el sinsabor amargo de la frustración que representa ver y comprender que todo lo expuesto  en el párrafo anterior no es más que sombras ilusorias de una realidad incompleta, y que los logros obtenidos no satisfacen plenamente su sentido de la vida.

También muchos, diríamos que una gran mayoría, se esfuerzan de manera consciente o inconsciente en amortiguar psíquicamente el impacto que en su interior ello le produce, adaptándose y conformándose en el doble sentido del término,  a) resignarse al simple transcurrir de la vida y b) adquiriendo la forma que la sociedad espera del hombre común y cumpla con su "rol"

Otros en cambio no se satisfacen con aceptar completamente estas posiciones y buscan respuestas válidas a través de lo que denominamos "Instituciones de iniciación simbólica".

Son necesarias para quienes comprendieron que no es el conocimiento reunido por la mente corriente y el uso exclusivo de la razón lo que le dará respuesta a sus inquietudes y entienden que por sí solos no podrán encontrar el camino adecuado y correcto.

Decía una antigua publicación: "El hombre es como el cangrejo, duro por fuera y blando por dentro. Su corteza exterior es su defensa, su escudo. Pero el cangrejo, en forma puramente instintiva; cuando siente que su caparazón lo oprime, busca en la arena, en aguas poco profundas un lecho, de preferencia entre las piedras, donde batan las olas suavemente y haya una corriente de agua y colocándose de espaldas a la misma logra poco a poco liberarse  de su incómodo chaleco protector que lo oprimía".

El ser humano  elabora su propio caparazón, su escudo de protección, ante constantes contradicciones en el que se desarrolla su existencia. Debe contener sus impulsos, dominar sus instintos, regular sus sentimientos. Se educa y se instruye, elabora su estructura de pensamientos, forma una familia, trabaja, busca amigos.

Lamentablemente el hombre no es tan astuto como el cangrejo. El hombre cuando "siente" que la configuración del escudo que armó lo aprieta, sintiéndose sujeto, atado, esclavizado y se agrieta y aparecen fisuras que lastiman, busca como "emparcharlo", como reconstruirlo y quedar tranquilo nuevamente.

En cierta forma podríamos aceptar que es lógico este comportamiento. No debemos ni somos quienes para culpar o  criticar al hombre común Le ha costado bastante formarse su personalidad a través del tiempo y sus actividades . En ella parecería que se esconde o se encuentra su seguridad, su búsqueda de tranquilidad psíquica, mental y anímica.

Pero al hombre por sí sólo le cuesta o no puede "despertar" a una realidad diferente.

Si tiene inquietudes espirituales y un espíritu genuinamente religioso trata de incorporarse a una Orden, una sociedad, una fraternidad, un grupo. Busca reintegrarse a un estado de armonía y tranquilidad.

Pero la Escuelas iniciáticas no tienen como función servir de defensa en el sentido anteriormente mencionado como un escudo o un escapismo, sino por lo contrario promover y ofrecer la oportunidad de iniciar un cambio real en los candidatos que en ella ingresan, dado que precisamente constituyen un mecanismo de desenvolvimiento y desarrollo en busca de Libertad de Conciencia.

Miremos al hombre desde un punto de vista diferente.

Si examinamos aunque sea someramente la historia vemos que han surgido, crecido, desarrollado y desaparecido a través del tiempo muchas culturas y civilizaciones.

Sin embargo el hombre surge cual Ave Fénix, y continúa su marcha por ese largo camino que marca la vida y su figura se recorta en el horizonte como un eterno caminante en busca de su evolución y destino.

Una generación  va y otra viene, los ciclos se reiteran.

¿El hombre actual es igual al hombre primitivo? (nos gusta llamarlo primario).

¿Qué fue el hombre que habitaba en las cavernas?

¿De los pitecantropus?, ¿El hombre hacedor, el hombre sapiens inicial?

Las edades transcurrieron: paleolítico, mesolítico, neolítico…

¿El hombre actual es igual al hombre de la Edad Media?

Podemos aceptar que el hombre es un experimento, un ser que atraviesa un proceso de desarrollo y evolución.

Al genuino candidato le surge la angustia del ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Que somos, de donde venimos? ¿A dónde vamos?

Un sentimiento  de trascendencia le sigue y le seguirá hasta comprender, experimentar, vivenciar y responderse los eternos interrogantes existenciales.

Una generación va y otra viene.

El ser humano corriente no constituye una unidad. La famosa frase: "Conócete a ti mismo" tiene una auténtica realidad. Él esta integrado (o compuesto) por múltiples "yoes".

Yo siento, Yo pienso, Yo hago .Un Yo pensante, un Yo emotivo, un Yo hacedor.

No es el mismo hombre en su soledad, en medio de su núcleo familiar, en su trabajo, con sus amigos, en los espectáculos deportivos, etc. etc. Estos "yoes" se desconocen entre ellos creando la ilusión de unidad.                                 Hay un Yo instintivo  que cubre las necesidades funcionales orgánicas: digestión, respiración, etc. Pero el hombre debe aprender las funciones motoras. Aprender a caminar, a escribir, etc.

Luego atraviesa  un proceso de formación de su personalidad sujeto a circunstancias accidentales: su nacimiento, la incorporación a un núcleo familiar, la influencia formativa de la escuela, su contacto con amigos, su "socialización", etc.

Cuando hablamos en alguna oportunidad anterior que el Principio de Conciencia, que es la Sustancia Universal, se manifiesta inicialmente en forma Inconsciente (o mejor dicho pasiva) en  el reino mineral sujeto a cambios climáticos, expansión y contracción; en forma vegetativa en el reino vegetal, adquiriendo forma instintiva en el reino animal  y luego a través de un "salto cuántico" se hace autoconsciente en el ser humano, en realidad  esto es potencialmente.

El hombre "creado por la naturaleza" debe desarrollarse. La evolución es un proceso que debe ser consciente, requiere esfuerzos constantes, disciplina. El ser humano común vive en un estado de ensueño, dormido. Debe "despertar "a una realidad trascendente.

Reiteramos,  generalmente por sí solo no puede.

Decíamos que el hombre está dormido. En realidad es una máquina que responde a diferentes factores y estímulos que no surgen de su propia esencia, le "suceden" los hechos, esta sujeto (atado) a los accidentales vaivenes del mundo exterior. No es un partícipe activo de ellos, pese a lo que ilusoriamente pueda creer.

Si imparcialmente nos observamos, evidenciaríamos que el modo habitual o corriente de nuestra mente y forma de pensar favorece el ingreso de asociaciones de pensamientos en forma fortuita, accidental y asociativa. Veríamos que comúnmente hay una "resistencia" que no podemos vencer fácilmente para evitar esa intromisión de pensamientos  que nos desvían e  impide la coherencia  de un pensamiento en cierta línea definida. Carecemos en general de la capacitación para la  meditación y la contemplación.

La ciencia ya ha demostrado  y verificado claramente  que verdaderamente utilizamos un porcentaje mínimo de la capacidad potencial del cerebro.

La razón tuvo su desarrollo en los últimos siglos  comenzando por los filosóficos griegos. Hoy en pleno auge con los avances tecnológicos y científicos.

Pero el hombre no es un ser únicamente racional, tiene emociones, sentimientos, anhelos de progreso, espíritu.  Existen también "luces" que iluminan a los artistas, a los poetas.

Hay potencialidades latentes: Imaginación consciente, pensamiento creativo,  visualización de un futuro distinto, etc.

Desde una visión esotérica podríamos aceptar que se puede considerar las formas de pensar en dos categorías: una como "pensamiento lógico" (que es limitante) racional, analizador y otra que es un "pensamiento psicológico"  que ve la naturaleza psicológica de las cosas, que es más abarcativa,  que permite una trascendencia para entender la realidad.

Es posible un cambio, se necesita trabajo, esfuerzos conscientes y sostenidos como afirmáramos en párrafos anteriores, continuos y conectados.

No es fácil concretarlo en forma aislada. De ahí la existencia de las Instituciones y Escuelas iniciáticas. En la corriente espiritualista de Oriente se menciona la necesidad de "Auxiliares" que enumeramos: primero un Iniciador, segundo la iniciación, tercero las "escrituras" y  cuarto, el tiempo y el propio esfuerzo.

Hay distintos caminos para el logro de objetivos, caminos que se adaptan a la naturaleza o idiosincrasia de los individuos.

Podemos mencionar "El Kiudo" (o la Arquería) en el Japón, "Los Derviches" en la antigua Persia.

Los clásicos son por ejemplo "el Faquir" que trabaja sobre el control del dolor físico y lo conquista. Tiene un poder ¿pero, para qué? para acostarse sobre una tabla con clavos?, (Carece de Sabiduría).

Otro ejemplo es el camino de la exaltación de la fe, "el Monje", tiene realización interior, también tiene un poder, el de la Bondad y la devoción, pero igualmente carece de Sabiduría.

Y también tenemos los sistemas de Yoga con sus variantes: el Hatha Yoga (con sus "asanas" y ejercicios físicos), el Bhakti Yoga (basado en la devoción), el Raja Yoga (que logra su realización a través   del control de la mente, de un proceso de trasformación psicológico). Todos en una u otra forma obtienen un "Poder" de unificación, con uno mismo y con la Unidad Existencial (o Principio de Conciencia).

Son sistemas (o métodos) adecuados  la mayoría a la naturaleza oriental, aunque los transplantamos no se ajusta a nuestra propia cultura de Occidente y desfiguramos su sentido, como es con el Hatha Yoga.

Pero existe otro camino que no exige ser un "beato" ni un "ermitaño". Exige si,  cierto grado de renunciamiento, y no es fácil sin dedicación y esfuerzos, es el camino del "hombre astuto" o el "cuarto camino". No se le pide que crea, debe experimentar, comprobar por sí mismo. Es el  camino posible para nosotros y esta es la necesidad que planteáramos con el interrogante del título de este artículo.

Y en él, el trabajo interior se desarrolla en tres vías o niveles. El primero con el ingreso  (la iniciación) y el auxilio del método (o sistema) para un auto- perfeccionamiento; segundo, el trabajo colectivo en grupo, para intercambio de experiencias y potencializar;  y tercero para cumplir con el "deber de servicio" que implica haber logrado el "despertar" y mejoramiento del nivel de  comprensión y de Conciencia,  trabajando para el perfeccionamiento de la Humanidad.

Hay un substrato filosófico, una teoría y una práctica.

 En esta etapa de la civilización occidental la interpretación que le damos al "Auxiliar", " Las Escrituras",  es el sistema simbólico y ritualístico.

 Reiteramos, aquellos que buscan genuinamente un progreso en la línea espiritual y humanística que propugnamos, desde nuestro humilde y modesto puesto de trabajo, dentro de los lineamientos de la Orden, y lo encuentran, sabemos que claramente se les da la posibilidad de autoperfeccionamiento, de una real -ización. Pero simultáneamente, la oportunidad  de producir un cambio en el mundo. Un cambio orientado a una sociedad más justa, más igualitaria, más libre y más solidaria, actuando a nivel de las causas, buscando una Paz activa, una Armonía con las Leyes Universales.

No podemos cambiar el ayer, el cambio de hoy puede generar el cambio de mañana.

Desde los tiempos remotos la Orden, a través de las Escuelas e Instituciones  iniciáticas, viene impulsando el desarrollo de las "Luces" del hombre, de la Ciencia y de las Artes, siendo la "levadura" del progreso civilizador. Tratando que la Sabiduría disipe las tinieblas de la Ignorancia.

 Septiembre, 2014




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