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El Servicio

En alguna ocasión ya hace bastante tiempo nos preguntamos: ¿Cuáles serían las opciones que tiene un ser humano ante un Ideal?

EL SERVICIO

 

En alguna ocasión ya hace bastante tiempo nos preguntamos: ¿Cuáles serían las opciones que tiene un ser humano ante un Ideal?

Y nos encontramos que podría haber tres respuestas:

 

  1. algunos pueden ignorar o negar la existencia del mismo y seguir tranquilamente con su vida sin tener que preocuparse de él;

  2. otros pueden reconocer la existencia del Ideal y adoptarlo al nivel de realización con el que puedan identificarse y cumplir;

  3. existen otros seres que no sólo reconocen el Ideal sino que lo adoptan, tratan de vivir acorde al mismo y se esfuerzan en cumplirlo, para lo cual dedican sus vidas.

 

También en otra oportunidad le planteamos a uno de nuestros lectores: ¿Qué conductas adoptaría un ser humano enfrentado a una epidemia que estaría provocando múltiples muertes?

También encontramos tres respuestas al interrogante:

 

  1. algunos se asustan, temen por su propia vida, y para protegerse se encierran en sus casas. No es una conducta totalmente negativa, por lo menos no se transforman en un agente potencial de difusión de la epidemia;

  2. otros seres, con espíritu caritativo y solidario acuden a atender a los enfermos, a colocarle un paño de agua fría para aliviar su temperatura, a aflojar sus ropas para mejorar su respiración, etc. y por último

  3. algunos se “encierran” en sus laboratorios para encontrar las causas y

     lograr eficazmente su solución.

 

En el artículo “La ilusión de la Libertad” del mes de Enero ppdo. En uno de sus párrafos nos referimos a lo que la filosofía oriental consideraba como los cuatro objetivos de la vida desde el punto de vista espiritual, ellos eran, en sánscrito: Dharma = Deber; Artha = riqueza; Kama = felicidad y Moksha = liberación.

Trataremos en forma sintética desarrollar el primero de los objetivos mencionados: Dharma = Deber, dado que nos identificamos con los seres que adoptan la tercera respuesta de los ejemplos de los primeros párrafos de este artículo.

El sustantivo Dharma se basa en la raíz DHRI que significa poseer, conservar, mantener y se refiere a una determinada actitud.

 

La idea de la existencia del Dharma es casi omnipresente en el pensamiento hindú. No es fácil trasmitir su concepto en un sólo término.

Por ejemplo en el budismo es el nombre de una de las escrituras básicas primitivas y se la traduce como “doctrina”, pero “E. Conde (citado por Ferrater Mora José, Diccionario de Filosofía, 1969) aclara que en realidad Dharma no es un dogma, sino un sendero”. Podemos decir una orientación determinada, un compromiso.

 

La palabra Dharma  aparece en los Vedas 1000 años AC, en el Atharva Veda, escrito en sánscrito clásico. El erudito inglés Monier Willams (nacido  en 1819 en Bombay y fallecido en 1889 en Francia) fue profesor de sánscrito en la cátedra fundada por Horacio Hayman Wilson en la Universidad de Oxford, autor de un diccionario sánscrito-inglés (que aún se edita), propone como traducción del término (dentro del ámbito espiritual y religioso) virtud,  moralidad, mérito religioso. Pero igualmente significa propósito, intención, una buena intención de vida, un buen propósito, de ahí el parentesco vinculante con virtud.

 

Otros significados que se la ha dado es Ley Natural, conducta correcta, virtud, aquello que sostiene o mantiene unido y en forma figurativa, sustentador, apoyo.

 

Volviendo al hinduismo  Dharma es la Ley universal de la naturaleza, Ley que se encuentra en cada individuo  lo mismo que en todo el Universo. A nivel cósmico la Ley se concibe manifestándose por movimientos regulares y

cíclicos. 

 

En el budismo el Dharma también está representado por una rueda de ocho radios y según parece es el símbolo más antiguo del mismo encontrado en el Arte hindú, aparece en la era del Rey budista Askoka y en cierta medida representa las enseñanzas de Buda.

 

 

 
















Igualmente esta imagen simbólica de Dharma fue adoptada e incorporada a la bandera de la República de la India.


 


 













A nivel del individuo humano, el Dharma adquiere ahora un nuevo significado, una nueva acepción: la del Deber  Ético.

 

Decíamos que los cuatro objetivos de la vida, espirituales-iniciáticos según la filosofía oriental son. Dharma=Deber; Artha=Riqueza; Kama=Felicidad y Moksha= Liberación.

Cada uno de estos objetivos se pueden desarrollar  y lograr  en forma  aislada, pero cada uno de ellos en cierta forma están vinculados y el desarrollo de uno influye en los demás,  potenciándose.

 

Como vemos en el sintético planteo del término Dharma como cualquier otro concepto abstracto y sobre todo proviniendo del idioma sánscrito y de la filosofía oriental es prácticamente imposible  lograr una clara definición.

 

Nosotros la asumimos como  Deber=Servicio.

Podemos afirmar que subjetivamente todos los seres humanos  tenemos una idea universal de la interpretación Deber=Servicio.

 

Podemos agrupar a los seres humanos (no clasificar por supuesto)  en tres categorías: la primera, integrada por la gran mayoría de los seres humanos está constituida por aquellos que están ligados a las cosas materiales y transitorias. Es el hombre común que trabaja, que constituye una familia, el padre responsable por el bienestar de ella. Es realmente su deber.

Una segunda categoría está compuesta por los que integran los aspirantes a una superación espiritual, a un mejor nivel de conciencia, a una mayor libertad, a su liberación. Se han dado “cuenta” (se han “despertado”, aunque parcialmente) que el sólo logro  de cumplir metas materiales propuestas y satisfacer sus deseos no lo liberan de las ataduras, de esa ligadura subconsciente que lo encadenan y le imponen todo tipo de diversas dependencias. En realidad son los buscadores de una verdad trascendente, de una comprensión de la Realidad existencial única, son los que buscan encontrar un método que lo pueda auxiliar y disponerse a una auto-realización y transformarse humildemente en anónimos servidores de la Humanidad.

 

Y si interpretamos el Servicio como un Deber, es porque hemos recibido el privilegio y la oportunidad de haber encontrado un camino espiritual-iniciático y  consideramos que estamos “en deuda”.

No, no es fácil adoptar como forma de vida una actitud genuinamente altruista y generosa totalmente despersonalizada.

 

Si cumplimos conscientemente este primer Deber-Servicio podemos comprender el segundo objetivo Artha, la riqueza espiritual y quizás lograr el tercero Kama, la felicidad de una paz interior. En cuanto al cuarto objetivo Moksa se refiere a la liberación y es sinónimo de “Mukti”, liberación, emancipación.

 

Ahora bien, hay fuerzas que se oponen al trabajador espiritual en su afán de cumplir con su Deber, se le presentan obstáculos que le impiden concurrir a sus reuniones del grupo, y que son las reacciones negativas del ambiente. Pero si él es un genuino servidor, el móvil que lo impulsa hará superar todas las dificultades, es la Caridad que anida en su corazón, el Amor a la Humanidad  y fundamentalmente la tremenda fuerza de la Esperanza.

 

Un servidor debe sacrificar su personalidad, modificar su manera habitual de pensar y expresarse.

Debe abandonar todo tipo de antagonismos, odios, diferencias raciales o de cualquier otro tipo. La desconfianza, la ignorancia, el egoísmo, la intolerancia, la ambición, la separatividad, es lo que ha conducido a la humanidad a la situación actual.

 

Un servidor se incorpora a aquellos “grupos de los pocos elegidos” que silenciosamente, anónimamente, construyen constantemente para obtener un nuevo orden, en donde la hermandad y la solidaridad reemplacen la competencia y la rivalidad. Un nuevo orden, en paz activa, que se constituye en base a la comprensión de esa Unidad existencial que  mencionáramos.

 

Por supuesto que no ignoramos, ni le restamos importancia, a las numerosas manifestaciones colectivas de solidaridad ante catástrofes naturales como las inundaciones, los terremotos, etc.

Tampoco podemos desconocer la correcta intención de aliviar las penurias del hambre por la instalación y sostenimiento de comedores populares, la creación de albergues transitorios que sirvan de refugio a la inclemencia del tiempo a los que viven en la calle.

Numerosas ONG (organizaciones no gubernamentales) tratan de compensar las desigualdades sociales y suplir o contribuir con sus esfuerzos las falencias de las políticas gubernamentales que son insuficientes para resolver todas las complejas situaciones.

Reconocemos que todas estas excelentes predisposiciones de carácter humanístico actúan atenuando los efectos.

Nuestra misión-objetivo, al margen de una auto-real-ización  espiritual es tratar de influir positivamente a nivel de las causas y procurar que la mayor cantidad de seres humanos puedan “despertar”.

Mayo, 2015





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