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El Signo De Cain

En el Antiguo Testamento puede considerarse, al margen de una interpretación literal, que sus relatos puedan ser entendidos en forma simbólica

EL SIGNO DE CAIN

 

 

En el Antiguo Testamento puede considerarse, al margen de una interpretación literal, que sus relatos puedan ser  entendidos en forma simbólica.

Los símbolos son formas de comunicación  que van más allá del idioma habitual. Es un lenguaje propio. Podríamos decir entre comillas “subliminal”, que va directamente al “inconsciente individual” y al “inconsciente colectivo” siendo un vínculo entre ambos.

 

Antes de enfocar el “Signo de Caín” debemos tener en cuenta otras cuestiones vinculadas en forma directa o indirecta al tema y que se encuentran en el texto del Antiguo Testamento.

Comenzamos por Adán y Eva:

En Génesis 2:9: Dios hizo brotar de la tierra todo árbol agradable a la vista y bueno para comer, asimismo en el medio del Huerto, el Árbol de la Vida y el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal.

Es decir que Dios creó tres clases de Árboles: a) Árboles frutales;  b) el Árbol de la Vida y c) el Árbol del Bien y el Mal (el Árbol de la ciencia). Podemos pensar que éstos dos últimos no son del Reino Vegetal pues estarían incluidos entre los primeros, los árboles frutales.

 

Entre los Mitos hebreos se halla una historia en la cuál Adán “aburrido y celoso” de que los animales tenían una pareja (eran macho y hembra), sugirió (o pidió)  a Dios que subsanara lo que creía una injusticia.

Entonces Dios creó a Lilith (que sería la primera mujer) utilizando sedimento en lugar de polvo puro.

Las relaciones entre Adán y Lilith no fueron buenas y generaron  diferencias pues ambos poseían igual fuerza, por lo cuál ella lo abandona.

La cultura hebrea representa a Lilith como un  espíritu nocturno, un demonio femenino.

 

Jorge Luis Borges (en su libro “Los seres imaginarios”) describe a Lilith de la siguiente manera: “era una serpiente, fue la primer esposa de Adán y le dio hijos resplandecientes e hijas radiantes. Dios creo después a Eva.

Lilith, para vengarse de la mujer humana de Adán, la instó a probar del fruto prohibido y a concebir a Caín, hermano de Abel y asesino de Abel”.

 

En el Antiguo Testamento el personaje Lilith sólo aparece una vez en Isaías 34:14. Habitando en desiertos y ciudades desoladas, alterando el sueño de los hombres y sus matrimonios, en busca de la sangre de los niños  para saciar su desbordante sexualidad y huir nuevamente al mar o al desierto donde encuentra su morada con las lechuzas.


 

 

                                          


Imágenes de Lilith

 

En un antiguo texto literario mesopotámico, la figura de Lilith aparece por primera vez en el poema Gilgamesh, donde se encuentra reunida gran parte de su mitología. Los sumerios la representaban como una especie de mujer pájaro con patas y garras de lechuzas, de pie sobre un par de chacales y a su lado dos lechuzas, sus pájaros sagrados. Es decir que los asirios y babilonios la asumían como un demonio alado. Existe una escultura   de 2000 años AC en una tablilla hallada en la ciudad de Ur.

En el relato del poema Gilgamesh se ubica a Lilith como un demonio femenino, habitando en un sauce y  custodiada por la Diosa Inanna (o Amat) en la ribera del río Eufrates.

 

 












Inanna

 

Etimológicamente podría provenir del vocablo asirio-babilónico  “lilita” que se traduce como “espíritu del viento” o  “demonio femenino”.

La etimología popular hebrea la deriva  de “laila” que significa noche.

En Grecia adquiere el nombre de Lauria.

 

No es fácil entrelazar en forma más o menos coherente interpretaciones diversas referentes a Caín y Abel y posteriormente referirnos  específicamente al “Signo de Caín”.

 

En Génesis 3:13,  con referencia a la mujer Eva, sobre el hecho de comer del Árbol del Bien y del Mal,  Dios le dice a Caín: ¿Qué has hecho? Y dijo la mujer -la serpiente me engañó- y entonces Adán y Eva perdieron la inmortalidad. También el texto bíblico le dice a la mujer: “con dolor darás a  luz a tus hijos” (en plural). Nos preguntamos ¿podrá anunciar el nacimiento de mellizos o gemelos?


 

                     














Lilith instigando a comer el fruto

 

En Génesis 4:1, “conoció” Adán a su mujer, Eva, la cual concibió y dio a  luz a Caín y dijo -  “por voluntad  de Jehová he adquirido un varón” . Después dio a luz a su hermano  Abel  (Génesis 4:2) y fue Abel pastor de ovejas y Caín labrador de la tierra.

No se especifica cuanto tiempo después  nace Abel dejando la posibilidad de interpretar que podrían  haber sido mellizos o gemelos.

 

La historia de Caín tiene matices diferentes en algunas versiones.

De cualquier manera la historia de Caín se muestra interesante pues está vinculado al sacrificio, la sangre, la inmortalidad (como si no bastara la de Lilith).

 

Graves y Patai (en el libro  “Los Mitos hebreos”) señalan que algunos textos hablan de Samael (Lucifer) disfrazado como serpiente, quien tras haber hecho comer del Árbol de la Ciencia engendró a Caín.

Samael abandona a Eva por lo cual sería “hijo de una viuda”.

Según una concepción la “serpiente Lucifer” fecundó a Eva con su aliento, de manera que Caín no sería un niño totalmente humano, nacido de la carne exclusivamente, según la Gnosis tuvo algo espiritual muy grande porque su  padre era Lucifer proveniente del mundo inconocible del espíritu.

Queda planteado el interrogante ¿serán Caín y Abel gemelos de padres diferentes? Dado que siguiendo con Génesis 4:25 “y conoció Adán a su mujer, la cuál  dio a luz un hijo que llamó Set”. Es decir se registraron dos conocimientos ¿dos actos sexuales? Y tres nacimientos.

Curiosamente en Génesis 5:6 en donde se habla de la descendencia de Adán no se menciona ni registra el nombre de Caín.

 

Según el texto bíblico Abel se ocupaba del cuidado de los rebaños de ovejas, mientras que Caín se encargaba de cultivar los campos.

Ambos decidieron ofrecer un sacrificio a Dios.

Abel ofreció en holocausto uno de sus mejores animales, mientras que Caín lo hizo de los mejores frutos de su cosecha.

 

 








La ofrenda de Abel y Caín


El relato continúa con la aceptación del sacrificio hecho por Abel y desconoce o rechaza el de Caín y con la muerte de Abel en manos de Caín.

 

La muerte de Abel


Dios le preguntó a Caín: ¿Qué has hecho? La sangre de tu hermano clama desde el suelo. La tierra que abrió su boca para recibir la sangre de tu hermano rechazará tu mano. Cuando trabajes la tierra no te dará fruto.

Ante la “maldición”, Caín, temiendo que cualquiera que lo encontrase lo matara, clama a Dios quien dice: “No será así, si alguien matara a Caín será vengado siete veces. Y en ese instante coloca la “marca” a Caín para que cualquiera que lo encontrara  no lo mate.

 

En algunas leyendas judías, entre los castigos del “Creador” a Caín, estaba la falta de sueño, condenándolo a no poder dormir, a una vigilia permanente. Para el gnosticismo es un triunfo el don de estar “despierto”.

Se puede interpretar la “marca” o “señal” como un “estigma” (sociológicamente =generador de respuesta negativa) considerándolo como un castigo, pero también podemos interpretarlos como una “distinción”, es decir señalar a un individuo diferente del resto, al igual que sus futuros descendientes. Después volveremos sobre este concepto.

 

Uno podría plantearse  algunos interrogantes: ¿Por qué Dios les quitó la inmortalidad a Adán y Eva por el “simple” hecho de comer del fruto del “Árbol prohibido? ¿Y a Caín, considerado el asesino de su hermano le concede un salvoconducto protegiendo su vida?.

 

Caín inicia su camino deambulando en la oscuridad hasta que en la tierra de Dod se asienta, encuentra una “bella mujer”, tiene un hijo llamado Henoc y funda una “ciudad” con su nombre.

 

Tomo una cita de Internet: “Panfredo y el relato de Caín y Abel”, en el cual transcribe un párrafo del “Libro de Dod” o el “Libro de Caín”:

“Y estamos ante el Altar mi hermano y yo

Yo el primogénito que labré la tierra y ví dar sus frutos

Él el duogénito que cuidó animales y los vió crecer

Entonces nuestro padre vino a nosotros y nos habló:

Dijo que debíamos dar una ofrenda, un sacrificio a

Dios, nuestro Señor

Ambos trajimos nuestras mejores ofrendas

Abel trajo su más tierno cordero

Yo traje los mejores frutos de la tierra

Abel derramó sangre sobre el Altar y lo quemó

Y el humo olió dulce, pues Dios aceptó el sacrificio

Más yo quemé mi mejor cosecha pero el humo

Era amargo y asfixiante

Dios no aceptó mi sacrificio

Mi Padre enfurecido me echó del Altar

Entre lágrimas de dolor oré al Dios Todopoderoso

Y Él me respondió, dijo que no aceptó mi sacrificio

Porque no había amor en él

Abel, mi hermano, dió el cordero a cuál más cuidó y

Amó a nuestro señor

En cambio los frutos de la tierra crecen con poco

Esfuerzo y cuidado

Por ello mi sacrificio no era aceptable

Entones comprendí, debía dar a nuestro Dios

Aquello que más amaba

Con dolor y resignación me acerqué a mi hermano

Con engaños le pedí que me acompañara al Altar

Para dar un nuevo sacrificio. Entonces derramé

Su sangre sobre el Altar de Dios y quemé su cuerpo

Y Dios aceptó mi sacrificio”

 

Graves y Patai en su libro ya citado “los Mitos hebreos” dicen: “¿Qué mejor ofrenda podría recibir Dios sino que a su mejor adorador sacrificado? y citando también al “Libro de Dod” podemos encontrar una especie de defensa a Caín,  quien de manera justificada explica  el sacrificio de su hermano Abel y su fin. “Y mi hermano Abel me dijo: Caín, no has traído un sacrificio, un regalo de prima parte de tu alegría para quemarlo en el Ara de Aquel en lo alto.

Yo lloré lágrimas de amor cuando con mis útiles puntiagudos sacrifiqué aquello que era la parte primera de mi alegría, mi hermano. Y la sangre de Abel abrió el Altar y olió dulce mientras ardía” (hasta aquí la cita).

 

“Nadie antes había  contemplado lo maravilloso que podía haber resultado el sacrificio de Abel (no asesinado, agregado nuestro). Tal vez sea la visión que nos ha enseñado a contemplar la muerte como un final y no como una ofrenda, de la cuál se puede aprender, como un sacrificio de amor” (cita de Oziel Dájera: “Lilith y Caín: ¿rebeldes o revelación?”).

 

Bien, ahora podemos imaginar un relato diferente valorizando todo el episodio bíblico de Caín y Abel desde otro ángulo o punto de vista distinto.

En principio podemos suponer o pensar que Caín y Abel son Mellizos (embriológicamente fecundación de dos óvulos simultáneamente). Pero igualmente podemos imaginar que simbólicamente representan una sola persona íntegra, con dos características o aspectos diferentes referidos a la personalidad.

Siguiendo imaginando, Abel representaría la personalidad compartida por la mayoría de los seres, con características de un conformismo (y/o resignación) que las cosas le sucedan.

Él, sí con trabajo y relativo esfuerzo, cuida su rebaño viéndole engordar, reproducirse con incremento cuali y cuantitativo. Cuida su ganado (lo “ganado”). Entonces es natural que  constituyendo la característica de la mayoría de los seres humanos su “sacrificio” sea aceptado como normal. Si en algún momento se le planteara una crisis de cualquier tipo, su actitud habitual sería esperar que alguien se lo solucione, que si es necesario un cambio,  que alguien se haga cargo.

Caín en cambio es un disconforme, no se conforma como Abel.  Él desea que con su propio esfuerzo, tiempo y dedicación la tierra en su momento produjese su fruto.

Se resiste a la idea de un destino  predeterminado automáticamente. Debe eliminar de su interior y  “sacrificar” la pasividad, el aspecto dominante que caracteriza a Abel.

Con este acto de “sacrificio” ( o sacro- oficio)   adquiere la “distinción” (el

Signo de Caín). Por su accionar en el futuro será distinguido por los demás seres humanos. Trabajando para su  auto-perfeccionamiento y colaborando con el progreso civilizador de la humanidad.

La “maldición” teórica de Dios a Caín, según el texto bíblico, es que la “tierra”, simbólicamente el cultivo de la materialidad, no daría ya su fruto. Su destino en esta etapa, aunque sea parcialmente, es que la misma está superada.

Él está “destinado” (entre comillas) a seguir su camino, en realidad debe forjar su destino al igual que sus descendientes. 

Deberá incrementar su sensibilidad de manera que con la Virtud de la Caridad, con Pasión y Compasión, lo movilice en búsqueda de soluciones ante el dolor, el sufrimiento y la miseria de sus semejantes.

Su actitud, siempre vigilante (“despierto”) deberá mostrar un equilibrio justo entre el aspecto  pragmático material de la vida (que será gozar sin sentirse atado a ello) y la búsqueda de un crecimiento espiritual más trascendente. Su camino por la vida “marcaría” una rectitud moral, una constante preocupación por el logro de una Armonía y un respeto tolerante que es la base del concepto práctico de la Libertad y de la Dignidad de la Vida, de la Igualdad con sus semejantes. Será el portavoz del Espíritu evolutivo de la civilización, que es su “signo”,  su destino, su misión.

Noviembre, 2015





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