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Mitos Cosmogonicos Parte 1

Iniciaremos este artículo haciendo algunas consideraciones sobre Mito y Cosmogonía.

MITOS COSMOGONICOS

 

Iniciaremos este artículo haciendo algunas consideraciones sobre Mito y Cosmogonía.

Mito:   Decir Mito es en cierta manera hacer referencia a la religión de los antiguos. Habitualmente se acepta que éstos, con su pensamiento inicialmente alógico, y en su puerilidad, se explicarían los fenómenos naturales mediante la acción de Dioses y demonios.

La bóveda celeste y el paso de los astros fue la base de la idea del Cielo; el fuego subterráneo con los cráteres y la acción de los volcanes dio lugar al  Infierno. Luego, el temor a la muerte, el culto a los antepasados, la “divinización” de los Reyes y los Héroes, fueron poblando imaginarias regiones. Vinieron los sacerdotes, los poetas elaboraron primitivas concepciones y todo vino a ser Mito, Religión, Magia…

En realidad lejos de ser una fantasía de la  ignorancia (y/o el miedo) de una mentalidad incipiente, el Mito es una de las más bellas manifestaciones de lo que podemos llamar “emoción religiosa”.

Dentro de nuestra concepción el Hombre mítico y los contenidos del Alma van juntos, luchan juntos o juntos son arrastrados en torbellinos de fantásticas fuerzas encontradas, sea consciente o no de ello.

Así, si el hombre era cazador lo acompañaba en su aventura Diana o Artemisa. Si era poeta, “Musas” nada imaginarias conversan con él inspirándolo y lo conducen con el “alado Pegaso” en raudo vuelo celeste.

Si era guerrero lo acompañan en sus empresas Ares, Hermes, Poseidón, Atenea y aún poderosos cíclopes, ya sea para favorecerlo u oponérsele.

El Mito es un hecho estético Universal propio de la configuración psíquica, carente de barreras artificiales entre el mundo del Alma y la objetividad del acontecer.

Es el Mito una creación de la Imaginación, pero ello no significa de ninguna manera que no responda a una realidad de otro orden y que el hecho anímico que lo genera sea puramente imaginario.

El “Mundo Mitológico” expresa cosas del Alma y nace de la Imaginación y la Belleza. El “Mundo objetivo”, el mundo exterior procede de la Imaginación y de la Razón.

Los Mitos son producto de la Imaginación colectiva arcaica. Los “Antiguos Sabios” volcaron el traslucido contenido alegórico de algunos Mitos en fábulas (simbólicas) y entonces los Mitos serían configuraciones literarias inspiradas por “lo inconsciente”, en el que éste  da  a conocer su “lógica” y la mecánica de su venir a ser.

Cosmogonía:  -del griego- derivado de “Cosmos”=mundo y la raíz “gegona”= nacer.  Es una narración mítica que pretende dar respuesta al interrogante del origen del Universo y de la propia existencia de la Humanidad.

Los “Mitos Cosmogónicos” se remontan a un momento de “pre-existencia” o de un Caos originario en el cual el mundo (o el Universo) no estaba formado, o que los elementos que habían de constituirlo se hallaban en desorden. El relato mítico cosmogónico presenta el agrupamiento, paulatino o repentino de estos elementos, en un lenguaje  simbólico, con la participación (o no) de elementos divinos que pueden o no poseer atributos antropomorfos, es decir un acto deliberado de creación.

Desde los más remotos  tiempos la cosmogonía denota la necesidad del ser humano de concebir un orden físico y metafísico que le permita conjurar el caos y la incertidumbre.

Los Mitos ofrecieron a través de las distintas culturas (y relatos afines) a sus integrantes, una visión integradora del mundo y del ser humano; y les proporcionaron una seguridad psicológica para la construcción de una identidad para una vida en comunidad.

Los relatos de la Creación son filosofías y se denominan Mitos porque no proceden de la especulación o de la razón, sino por lo contrario a la manera de los sueños, brotan, reiteramos, de la Imaginación en forma independiente de la capacidad del sujeto para comprender cabalmente su significado.

Son hechos del Alma, Poesía, pero Poesía filosófica, Poesía para entender.

Necesitan ser interpretados. Lo  que se requiere para que los  Mitos y los Símbolos  sean interpretados, es ajustarse al contenido doctrinario de los “Misterios” del que son manifestación exotérica.

Como acervo cultural, los Mitos Cosmogónicos representan lo que los “antiguos” imaginaron de cómo vino a ser el mundo y el ser humano.

Muchísimas páginas se han escrito referidas al tema. Por ejemplo Joseph Campbell (nacido en 3/1904 en New York, fallecido en Hawai, EEUU en 10/1986) escribió entre sus obras.” El héroe de las mil caras”, y “El Poder del Mito”,  Mircea Eliade (nacido en Rumania en 7/1907 y fallecido en Chicago, EEUU.) Escribió: “El mito del Eterno Retorno”, y “Cosmología y alquimia babilónica”.

Ambos, con sus estudios de investigación y sus trabajos demostraron la existencia de un trasfondo universal en las cosmogonías, que se volcó en diversas formas de acuerdo a la idiosincrasia de cada cultura.

También en nuestra época contemporánea, desde los escritos iniciales de Sigmund Freud y la consolidación progresiva de las disciplinas psicológicas, en toda la  extensa gama  de sus variadas expresiones, con la continuación de sus discípulos como ser Carl G. Jung que acuñó términos  como “el inconsciente colectivo” y admitió la existencia de “arquetipos” y/o “arcanos” se puede observar y deducir sin pre-juicios la existencia de una indudable similitud  que entre los diversos pueblos tenían sobre la Cosmogonía y la Antropogénesis.

Veamos algunos Mitos Cosmogónicos de las distintas culturas antiguas para después dedicarnos a  los “Mitos Modernos”.

América Central:

Los aztecas poseían varios “Mitos de la Creación” resultado de la integración de sus propias diferencias culturales. Uno de ellos es que Quetzalcóatl se da cuenta que los Dioses se sienten vacíos y “necesitan” compañía. Por ello deciden crear la Tierra.

 

 

 

         
















Quetzalcóatl

 

Existía solamente un inmenso mar donde vivía el monstruo de la Tierra.

Para atacarlo otro Dios Tezcatlipoca ofrece como carnada su pie para  atraerlo y cuando aparece el monstruo lo atrapa. Antes de que se vuelva a sumergir  lo estiran y dan forma a la Tierra. Sus ojos se convirtieron en lagunas, sus lágrimas en ríos y sus orificios en cuevas. Luego le dan el don de la vegetación y posteriormente la tarea de crear a los hombres.

Otro Mito es conocido como la “Leyenda del quinto SOL”:  En el Principio todo era negro, sin vida. Se reúnen los Dioses en Teotihuacán y se plantean quien tendrá la carga de crear al Mundo, para lo cuál uno de ellos  deberá sacrificarse y arrojarse a una hoguera. Dos fueron seleccionados, pero el más fuerte se arrepiente antes de arrojarse a la hoguera y el más débil (usado como metáfora del  origen del  pueblo azteca) lo hace sin vacilar convirtiéndose en el Sol. Viéndolo el primer Dios y sintiendo coraje también se arroja a la hoguera convirtiéndose en la Luna.

Pero los astros siguen inertes en el Cielo siendo indispensable alimentarlos para que se muevan, otros Dioses se sacrifican para ello y dan el Agua, elemento esencial para crear la sangre y por ello obliga a los hombres recrear eternamente el sacrificio original.

 

            Popol Vuh, Mito de la Creación de los Quichés:

La capital  del territorio donde vivían los quichés era Guatemala, originalmente llamada Utahlcan o Guamacucacaah y fue destruída  por las llamas. Fray Francisco Ximenez, de la OOOrden de Santo Domingo arriba a Guatemala en el año 1699 desempeñando  sus funciones clericales en un pueblo denominado Santo Tomás Chuila (hoy Chichacastenga). Habiendo logrado la confianza de los indios quichés obtuvo de ellos un libro escrito en su idioma, él lo había aprendido y lo traduce al castellano. Su trabajo permaneció archivado en el convento hasta el año 1830 en que se lo traslada a la Biblioteca de la Universidad de Guatemala- En 1897 se publica una edición del mismo en Viena, Austria.

Actualmente una copia del manuscrito de Ximenez está en la Biblioteca de Newxberry, Chicago, EE.UU.

Transcribimos algunos párrafos del libro llamado Popol Vuh editado en México, año 1960, Fondo de Cultura Económica (cuarta edición traducción de Adrián Recinos):

 

Primer capítulo ~ La Creación:

Esta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en clama, en silencio, todo inmóvil y callado y vacío la exención del Cielo. Esta es la primera relación. El primer discurso.

No había todavía un hombre, ni un animal, pájaros, peces, cangrejos, árboles, piedras, cuevas, barracas, hierbas ni bosques, sólo el Cielo existía.

No había nada, sólo agua en reposo, el mar apacible, sólo y tranquilo.

No había nada dotado de vida.

Sólo había inmovilidad  y silencio en la oscuridad de la noche.

Sólo el Creador, el Formador, Tepeu, Guacumatz, los progenitores estaban en el agua rodeados de claridad.

 

                                             











Tepeu y Guacumatz

 

 

De grandes Sabios, de grandes Pensadores es su naturaleza. De esta manera existía el Cielo y también el Corazón del Cielo, que éste era el nombre de Dios. Así contaban…

 

Llegó aquí entonces la Palabra, vinieron juntos Tepeu y Guacumatz en la oscuridad de la noche y hablaron entre sí. Hablaron pues consultándose y meditando se pusieron de acuerdo, juntaron sus palabras y pensamientos. Entonces se manifestó con claridad, mientras meditaban, que cuando amaneciera debería aparecer el hombre…

Juntos conferenciaron Tepeu y Guacumatz sobre la vida y la claridad, cómo se hará que amanezca, quién será el que provea alimentos y sustento. ¡Hágase así! ¡Que se llene el vacío! ¡Que el agua se retire y desocupe el espacio, que surja la tierra y que se afirme! Así dijeron.

Tierra dijeron y al instante fue hecha…

Solamente un prodigio, sólo  por arte de magia se realizó la formación de las montañas y los valles, al instante crecieron juntos los cipreses y pinares en la superficie… Se dividieron las montañas y los valles, los arroyos corrieron libremente entre los cerros, las aguas quedaron separadas cuando aparecieron altas montañas, etc…

 

En América del Sur:

Los mapaches creían que antes de la actual humanidad existieron otros hombres. Un día la serpiente marina Kai Kai Vilu decidió exterminarlos ahogándolos en la aguas del mar. La serpiente buena Treng Treng Vilu se compadece y condujo a un grupo a las montañas para salvarlos, haciendo crecer el tamaño de las mismas a medida que Kai Kai Vilu hacía crecer el mar. Fue un largo duelo que costó la vida de muchos hombres a quienes Treng Treng convirtió en aves, peces y lobos marinos. Sólo un puñado de hombres sobrevivieron (los antepasados de los mapuches) quienes realizaron una Ceremonia (Niguillatum) para calmar a Kai Kai.

Pero existiendo maldad entre ellos Treng Treng les envió erupciones volcánicas que los obligaron a recluirse a territorios más seguros, lejos de los maremotos de Kai Kai y de los terremotos de Treng Treng.

 

 
















Serpientes Kai Kai y Treng Treng

 

 

MESOPOTAMIA  (Cosmogonía de la región)

El Universo apareció por primera vez cuando Nammu, un abismo sin forma se abrió de sí mismo y en un acto de auto procreación dio nacimiento a An (Dios del Cielo) y a Ki (Diosa  de la Tierra) referidos comúnmente como Ninhursag














Ninhursag












Inanna

 

La unión de An y Ki produjo a  Emil de Diluí (el hogar de los Dioses) que tenía un hijo Sin (Dios de la Luna), también conocido como Nannar. Sin y Niglol dieron luz a Inanna (Diosa del amor y de la guerra) y a Itu  o Shamash (Dios del Sol).

Nammu dio luz a Enki o Abzu (Dios del abismo acuático). Enki es el controlador de Me, los decretos sagrados que gobernaron cosas como  la física y materias complejas como el Orden y la Leyes Sociales.

Esto se considera el origen de la mayoría del mundo.

 

China:

Como dijimos anteriormente cada cultura posee su propia visión, o mejor dicho su versión,  de cómo se originó el mundo, ya sea directamente por obra de “una mano creadora” (como la tradición judeo-cristiana) o por azar de los acontecimientos, siendo el nacimiento del Universo consecuencia de otro proceso o mecanismo.

 

El Mito cosmogónico Chino: En un principio la Tierra y el Cielo estaban unidos y el estado del Universo era el Caos más absoluto. El Universo primogénito era en realidad un huevo de color negro dentro del cual dormia un largo sueño el Dios P`anku (o Pangu) quien fue el primer creador (en la literatura china recién aparece en el año 200 de nuestra era). El sueño duró 18000 años, cuando P`anku despertó  se sintió atrapado dentro de huevo y con un hacha lo hace pedazos para salir.

 














Dios P`anku















Dios P`anku

 

Los trozos se dispersaron y mientras la clara ascendía y daba forma a  los cielos, la parte más fría quedó  en la parte inferior generando la Tierra.

El Dios P`anku quedó entre ambos planos con su cabeza en el Cielo  y sus pies tocando el suelo terrestre. Tanto P`anku como el Cielo y la Tierra durante otros 18000 años fueron creciendo a razón de 10 pies diarios.

El colosal cuerpo de P`anku sirvió de división entre el Cielo y la Tierra hasta su muerte. Su propio cuerpo dio forma a otra etapa de la creación.

De su aliento surge el viento y las nubes en el Cielo; su forma dio origen a los Truenos de la tormenta y sus ojos se transformaron en el Sol y la Luna. Sus extremidades se convirtieron en cinco grandes montañas y su sangre se terminó transformando en el agua de los ríos, mares y océanos del mundo. Las venas que portaban su sangre dio origen a los caminos, sus músculos tornaron fértil a la tierras de cultivo y las estrellas nacieron de su pelo. La médula de sus huesos se convirtió en jade y perlas, el sudor en el rocío de cada mañana.

 

El Mito Tibetano:

En el Principio era la vacuidad de un inmenso vacío, sin causa ni fin. De este gran vacío se levantaron suaves remolinos de aire que después de incontables eones  se volvieron más densos y pesados formando el poderoso cetro doble del rayo, el Dorje Gyatram.



 


















Éste creó las nubes que a su vez crearon la lluvia. Ésta cayó durante muchos años hasta formar el océano primigenio. El Gyatram quedó silencioso y el  océano quedó limpio como un espejo.

Volvieron a soplar los vientos, agitando suavemente a las aguas del océano, batiéndola continuamente hasta que una ligera espuma surgió en su superficie, el movimiento rítmico de los vientos la transformó en tierra.

La Tierra emergió como una montaña, alrededor de sus picos, el viento incansable susurraba formando nubes que produjeron lluvias cada vez más fuertes y cargadas de sal, dando origen a los grandes océanos del Universo.

El centro del Universo es el Rirap lhumpo (Sumerú), la gran montaña de cuatro caras hecha de piedras preciosas y llena de cosas maravillosas.

En ella existen ríos y arroyos y muchas clases de árboles, frutos y plantas, pues es especialmente la morada de los Dioses  y los semidioses.

En torno a esta montaña hay un gran lago, rodeado por un círculo de montañas de oro que a su vez está rodeada por otro lago y sí sucesivamente hasta completar siete lagos y siete círculos de montañas de oro.

Más allá del último círculo de montañas se encuentra el lago Chi Giatso en donde se encuentran lo cuatro mundos, cada uno semejante a una isla con forma particular y habitantes distintos.

El mundo del Este es Lu Puk, en forma de media Luna, sus habitantes son gigantescos con cara de media Luna y viven pacíficamente 500 años.

El mundo del Oeste se llama Balng Cho, su forma es como el Sol, sus habitantes (con cara como el Sol) son de gran estatura, crían diversas clases de ganado y también viven 500 años.

La tierra del Norte, de forma cuadrada se llama Dra Mi Nyen, sus habitantes de cara cuadrada viven 1000 años o más, viven sin esfuerzo y la comida y riquezas son abundantes... Pero en los últimos siete años de su vida, el dolor y el tormento anímico acometen a estos seres, es cuando reciben una señal de que van a morir, es una voz, una voz terrible que les susurra;  morían debiendo soportar después de su muerte el sufrimientos en los infiernos. En los últimos días sus riquezas y posesiones caen, experimentan gran sufrimiento por ello.

La tierra Drama Nyen se la conoce como “La tierra de la voz pavorosa”.

Nuestro mundo el Sur, se llama  Dzambu Ling y estaba al comienzo habitado por los Dioses. No había dolor ni enfermedades. No necesitaban alimentarse y  pasaban los días meditando profundamente. No tenían necesidad de Luz, ellos mismo emitían de sus cuerpos una Luz pura.

Un día un Dios reparó que en la superficie de la Tierra había una sustancia cremosa la probó y viendo que era deliciosa al paladar  animó  a los demás Dioses a que la probaran. Cuanto más comían se reducían sus poderes, ya no podían estar sentados meditando  y la Luz emitida por sus cuerpos empezó a apagarse poco a poco hasta que desapareció por completo. El mundo quedó sumido en tinieblas.

En la oscuridad de la noche apareció  en los Cielos el Sol,  la Luna y las Estrellas iluminaron el Cielo dando Luz al mundo.

El Sol, la Luna y las Estrellas aparecieron por las buenas acciones pasadas de los Dioses, recordándoles que alguna vez nuestro mundo era un lugar hermoso, libre de codicias, sufrimiento y dolor, un mundo hermoso.

Pero cuando la gente de Dzambu Ling agotaron la sustancia cremosa empezaron  a comer frutos de una planta llamada Nygu. Cada persona tenía su propia planta que daba un fruto por día que satisfacía el hambre de la misma y cada día aparecía otro fruto. Una mañana, un hombre al despertar vio que su planta en vez de un fruto había dado dos. Cayendo en avidez se los comió. Al día siguiente su planta estaba vacía, como necesitaba satisfacer su hambre le roba el fruto de la planta a otro hombre y así fueron haciendo todos.

Con el robo llegó la codicia y todos con el temor de quedarse sin comida comenzaron a plantar Nygu debiendo trabajar cada vez más para asegurarse tener lo suficiente para alimentarse.

La tierra que había sido tranquila morada de los Dioses, ahora estaba llena de hombres que conocían el robo y la codicia.

Surge entonces una mujer que tuvo contacto con ellos y pronto tuvo hijos, quienes a su vez procrearon hijos. En poco tiempo Dzambu Ling se llenó de gente que tenían que comer y un lugar para vivir. Ya la gente no vivía en paz, había peleas y robos, empezaron a experimentar un auténtico sufrimiento. Se dieron cuenta que para sobrevivir debían organizarse y decidieron elegir un jefe que llamaron Mang Kur, que significa.”Mucha gente me hizo Rey”  y les enseñó a vivir en una relativa armonía, a construir sus casas y cultivar alimentos.

Así fue como nuestro mundo llego a ser y  como nos convertimos de Dioses en seres humanos, sujetos a la enfermedad, la vejez y la muerte.

Fuente: cuentos populares tibetanos (traducción J. Quingles, Barcelona, España).

 














LA RUEDA DE LA VIDA TIBETANA















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