Bienvenido 18 de Junio del 2018
Visitas : 885460
Hoy: 151

Artículos

Nuevamente Sobre La Ley Del Septenario

A nivel Cósmico, en el momento de la génesis de la Creación surgen inicialmente dos leyes básicas: la Ley del 3 y la Ley del Septenario. La Ley del 3, de las tres fuerzas, está en la raíz de todos los sistemas antiguos.

NUEVAMENTE SOBRE LA LEY DEL SEPTENARIO

 

Introducción

A nivel Cósmico, en el momento de la génesis de la Creación surgen inicialmente dos leyes básicas: la Ley del 3 y la Ley del Septenario.

La Ley del 3, de las tres fuerzas,  está en la raíz  de todos los sistemas antiguos.

 

Se refiere a la existencia de una fuerza activa, una fuerza pasiva y una tercera fuerza neutralizante. Pero en realidad las tres fuerzas son activas.

De acuerdo a esta Ley toda acción, todo fenómeno, en todos los mundos sin excepción es el resultado de una acción simultánea de estas tres fuerzas.

 

No es fácil percatarse de la existencia de esta tercera fuerza debido a nuestra limitada actividad mental y en como es nuestra percepción del mundo fenoménico, resultante lógico  de los límites que nos impone nuestra sensación de espacio-tiempo y nuestra concepción lineal de los hechos.

 

La tradición oriental menciona esta Ley como la Trimurti (las tres formas) y la representa simbólicamente como Brahma, Vishnu y Shiva  (o Rudra,  como Creación, Conservación y Destrucción. No conceptuando como secuencia lineal sino como hechos simultáneos, permanentes.

Los cabalistas las denominan como las “Tres Letras Madres”.

Esotéricamente son las “Tres energías madres”.

El mundo se  manifiesta o existe porque su sustancia se expresa como “Forma y Materia”, “Fuerza y Energía” y “Conocimiento o Inteligencia”

 

 

Desarrollo:

En realidad este artículo es volver a  actualizar el tema de la Ley del Septenario o la Ley de las octavas que se publicara en esta página en octubre del año 2006

“Quien conozca el secreto de los tonos, conoce el misterio de todo el Universo” Hazrat Inamyat Kahn (nacido en Vadoara, India en 1882, fallecido en Nueva Delhi, India,  en 1927, uno de los fundadores del Sufismo)

 

El místico ruso G. Gurdjieff en uno de sus escritos expresó: “La evolución del hombre es la evolución de su conciencia. Y la conciencia no puede evolucionar inconscientemente. La evolución del hombre es la evolución de la voluntad, y la voluntad no puede evolucionar involuntariamente. La evolución del hombre es la evolución de su poder de “hacer” y el hacer no puede ser el resultado de lo que sucede”.

 

 

 











Gurdjieff

 

De ahí la importancia de comprender la existencia y funcionamiento de la Ley del Septenario o Ley de las Octavas, partiendo de la premisa que el Universo consiste en vibraciones. Los orientales dicen todo es “Tattva” que en sánscrito significa precisamente vibración. 

Citando a Sivagama dice: “El Universo nace de Tattva, se sostiene por Tattva. Es por Tattva que se conoce la naturaleza del Universo”

 

En la concepción de la física contemporánea una de sus preposiciones fundamentales es la continuidad de las vibraciones. Cuando la fuerza del impulso se agota imponiéndose la resistencia del medio, las vibraciones decaen y se detienen. Pero hasta que llegue este punto las vibraciones se desarrollan uniforme y gradualmente, y si no existiera una resistencia se prolongarían  sin término.

 

El conocimiento esotérico difiere de esta concepción, por ello reiteramos la importancia de conocer el tema de la Ley de las Octavas o Ley del Septenario.

Ley que fundamenta la discontinuidad de las vibraciones, ya sea ascendentes o descendentes. Dicho de otra manera el impulso original de las vibraciones no actúa en forma uniforme, sino (por así decirlo) se torna alternativamente más fuerte o más débil.

Es decir que a partir de un determinado momento las progresiones tanto ascendentes como descendentes se hacen más lentas. Luego después de esta retardación temporal vuelven a tomar el curso anterior hasta que sufren otra retardación.

Estos períodos de retardación de las vibraciones, bien conocidas por la tradición antigua, se incorporó en una fórmula  según la cual, el período a cuyo comienzo se doblan las vibraciones estaba dividido en ocho escalones desiguales correspondientes al grado de progresión de las mismas, siendo el octavo escalón repetición del primero, pero con el doble de vibraciones. A este período en que se duplican las vibraciones se lo llama octava.

El ser humano común oscila en su creencia entre el “libre albedrío” y la “predestinación” como cosas absolutas y contradictorias.

Aunque confiemos en tener libre albedrío para elegir y decidir en todo y en cada momento   de nuestras vidas acerca del derrotero de nuestros actos, los hechos desde una mirada estrictamente objetiva nos evidencian otra realidad.

Generalmente no nos damos cuenta ni tomamos conciencia de la dependencia  mecánica de nuestras acciones, sentimientos y pensamientos. Estos dependen y responden a estímulos externos generados en el medio ambiente y en nuestros prójimos y que incorporamos en nuestro interior, ellos a su vez generados de sus reacciones a causas ya en movimiento. Todos estamos en diversa medida sujetos a hábitos y rutinas que se desarrollan desde nuestro nacimiento, en la vida familiar y social, en el transcurrir de nuestras vidas, influyendo en cada desarrollo y crecimiento de nuestro ser.

 

A veces nos damos cuenta de nuestras limitaciones, de que la creencia de nuestra libertad es una ilusión, pero no lo asociamos o vinculamos a la existencia de Leyes de la Naturaleza y del Universo.

Aunque creamos que sí, no podemos gobernar a voluntad nuestra mente ni nuestros sentimientos, suponiendo que cuando se nos ocurra podremos poner en orden y controlar las reacciones de nuestra personalidad y de nuestro carácter por un simple acto de voluntad, aunque ocasionalmente pueda ocurrir.

 

En la introducción mencionábamos que una de las Leyes básicas universales era la Ley del Septenario llamada también Ley de las Octavas de influencia tanto cósmica como humana.

 

Los iniciados de antaño decían: “ Siete etapas entre dos unidades absolutas, siete planetas, siete días de la semana,  siete colores en el espectro, siete oficiales en la Logia, siete notas musicales, tres septenarios en los Arcanos mayores del Tarot, etc.

En la progresión de las vibraciones pares, también hay una gama de siete clases de las mismas: supersónicas, eléctricas, calóricas, luminosas, infrarrojas y ultravioletas.

“En el hombre entre dos extremos de no conciencia se extiende una gama de siete estadíos intermedios: vigilia, ensueño, sueño profundo, psiquismo, psiquismo superior y conciencia espiritual.”

 

Los antiguos Maestros iniciados, conocedores  de la existencia de esta Ley la incorporaron creando la Escala musical, y desde entonces la Escala Musical  se ha convertido en el símbolo de las proporciones en que se produce toda creación o desarrollo descendente

.

Simplemente como anécdota mencionaremos la “Ley de las octavas de Newlands”. Entre 1850 y 1857 son descubiertos nuevos elementos y  se hacen grandes avances para determinar los pesos atómicos de los elementos conocidos y de los recientes elementos. Newlands se dio cuenta que había una Ley que ordenaba a los electos y grupos de ellos que compartían propiedades similares y los clasificaba por períodos de ocho elementos, en los cuales las propiedades  iban cambiando progresivamente. Newlands se dio cuenta  que el octavo elemento se asemejaba al primero y que el noveno al segundo, etc. y se le “ocurrió” hacer la comparación de estas octavas de los elementos con la octavas musicales. Si bien representó un gran paso en lo que se refiere a la clasificación de los elementos, la aparición de nuevos  elementos inertes como helio, argón neón, etc. alteraron el concepto primario de Newlands.

 

Retomando el hilo, lo que  los “simbolistas iniciados” que construyeron inicialmente la escala e incorporaron la Ley en la Escala  Musical dicen, es lo que sucede en todos los órdenes, incluso en el mundo de lo psíquico.

 


 

 














En la escala musical entre dos vibraciones sonoras una de las cuales es el doble de la otra, entre un Do y otro Do, no siguen como mencionáramos una progresión uniforme. La escala como sabemos cuenta con siete notas: DO, RE, MI, FA, SOL, LA, SI  y nuevamente el Do completando la octava.

En la escala ascendente,  entre la segunda nota (Re) y la primera (Do) es  1/8, más rápida, la tercera es 1/9 más rápida que la segunda y la cuarta (Fa) es 1/15 más rápida que la tercera (Mi); musicalmente a esto se lo llama semitono, la quinta es nuevamente 1/8 más rápida que la anterior y la sexta 1/9 y la octava (Do) con una frecuencia mayor 1/15 lo que representa una nueva retardación (otro semitono) coincidiendo con doblar la frecuencia  vibratoria de la primera nota.

 

 Es decir que se observa un incremento del régimen vibratorio entre nota y nota, más o menos parejo,  menos entre la tercera y cuarta nota (entre Mi y Fa) que consiste en un semitono y entre la séptima y octava (entre el Si y Do) en que ocurre otro semitono y el intervalo es 1/15,  lo que representa una retardación.

 

Por esta razón de retardación es que se impide continuar con la línea original del impulso después de la tercera y séptima etapa de todo desarrollo ascendente.

Por Ley de las Octavas, Ley de la Naturaleza, dado las retardaciones  mencionadas,  al llegar a la tercera etapa de expresión y a partir de allí, si no ocurre algún evento o suceso especial no sigue la línea inicial sino que continúa  en otra dirección desviada de la original.

 

Citando a P. Ouspensky en uno de sus libros explicaba: “Esta Ley demuestra cómo y porqué en nuestra vida nunca ocurre nada en línea recta, porqué cuando comenzamos a hacer una cosa frecuentemente terminamos haciendo otra completamente distinta, aún sin darnos cuenta de ello.”

Semejante curso de los hechos se puede observar en todos los órdenes en la Literatura, la Ciencia, el Arte, la Filosofía, la Religión, en la vida individual, en la social, en la política, en los que  el desarrollo de la fuerza inicial, después de un tiempo, se desvía la dirección original continuando en una distinta.

                                                            

Esta Ley de las Octavas rige también para los movimientos descendentes, sólo que las retardaciones se producen entre la octava y séptima nota (entre el Do y Si)  y entre la cuarta y la tercera (entre el Fa y Mi).

Ya sea para las escalas ascendentes como descendentes los intérvalos representan obstáculos, siendo para las primeras una retardación y para las ascendentes una aceleración.

Si comprendemos el sentido de esta Ley, nos da una nueva explicación de todo lo que sucede en la vida y el desarrollo de los fenómenos en todos los planos del Universo, de acuerdo a nuestro campo de visión.

¿Qué sucede en el momento de la retardación de las vibraciones?

Ocurre una desviación, no siguiendo el desarrollo original.

Sin embargo existe la posibilidad  de que las líneas de fuerza  puedan alcanzar la finalidad proyectada mediante el suministro de energía adicional en los momentos precisos, es decir en los intérvalos, suministros  entre el Mi y  Fa y entre el Si y Do.

Estos ascensos y descensos, las fluctuaciones de nuestros pensamientos, sentimientos, estados de ánimo de nuestra energía,  incluso en nuestras determinaciones,  corresponden ya sea a los períodos de desarrollo  de las fuerzas entre uno u otro intérvalo o a los intervalos  mismos.

La observación del desarrollo de una octava nos permite establecer el hecho de que si en el momento necesario, es decir en un intérvalo, esa octava recibe un “choque adicional” (como dijimos) de fuerza (energía) entonces puede continuar en la dirección original sin perder ni cambiar su naturaleza. Esa energía adicional supera el intérvalo entre el Mi y el Fa y permite continuar el desarrollo hasta el Si donde es necesario  un refuerzo mayor dado que las vibraciones están más elevadas y así impedir ya sea la desviación o su detención.

 

Bien, hasta aquí hemos tratado sintéticamente el aspecto teórico de la Ley, veamos en la práctica.

Si queremos crear una obra una vez iniciada la idea, los pasos siguientes son fáciles hasta tropezar  o encontrarnos  con el primer intervalo que nos frena, corresponde al tránsito de la planificación de la obra y el comienzo de la etapa de materialización.

Igual sucede en los movimientos regresivos, puesto que hay que vencer una resistencia inicial moral o de cualquier otro tipo, antes de dar el primer paso, luego los sucesivos se dan con relativa facilidad hasta encontrar el siguiente intervalo, es decir el obstáculo se planta  de pasar de la planificación a su ejecución.

“Solamente las octavas a nivel del orden Cósmico, tanto las ascendentes como las descendentes, donde las vibraciones se desarrollan de una manera consecuente y ordenada, conservando siempre la dirección tomada por ello desde el comienzo” (Ouspensky).

 


                                                  














Llegado este  punto de la exposición debemos  volver a aclarar  que si en el desenvolvimiento de los septenarios u octavas no hubiese más que el mecanismo mencionado y descrito veríamos que ninguna ideación por sí misma podría concluir materializándose de acuerdo a su concepción primaria, dado que al llegar a la cuarta etapa, un obstáculo, el intervalo, la haría desviarse a una dirección distinta hasta encontrar nuevamente el siguiente intervalo y así sucesivamente mientras el impulso que le díó origen perdure.

Entonces,  al nivel humano,  el desarrollo correcto de una octava parecería estar fundamentado por lo que sería un accidente. Lo que sucede es que muchas veces una octava dada progresa paralelamente a otra octava  que se cruza, llenan los  intervalos y permiten que las vibraciones de la octava anterior puedan continuar libremente sin  interrupciones.

 

En el caso específico de las creaciones de Ideales, producto de la labor de servicio de un grupo de iniciados, el intervalo entre las elaboraciones subjetivas y la creación objetiva,  es salvado por organizaciones profanas que sin saberlo dan cabida a las formas-pensamientos salidas de las cámaras operativas las cuales aportan los materiales para su corporización efectiva.

Como repetimos, es necesario la incorporación o la inclusión de “algo” que llene y supere los intervalos  e impida las desviaciones consecuentes.

 

Mencionamos  en uno de los primeros  párrafos que el Universo Es vibración, este elemento no puede ser otra cosa que vibración (o sonido).  Debe suceder que la octava primaria de la ideación de toda obra, sea soportada por la escala lateral correspondiente de los organismos profanos (o la mente de sus integrantes) que lo han de poner en práctica.

En un cierto momento de la ideación, en forma simultánea con la de la octava principal, comienza a sonar el Do en una nueva escala, la que corresponde al organismo físico que la tiene que concretar. Así es como ocurren “por casualidad” las creaciones  del profano,

 

Naturalmente no se trata de esperar que los “choques adicionales” vengan por sí solos en el momento preciso.  El ser humano puede aprender a reconocer cuando se presentan los intervalos y crear esos “choques adicionales” cada vez que sean necesarios.

Así es como los iniciados “conectan” consecuentemente sus “formas-pensamiento” (energías, estímulos psicodinámicos) con los individuos u organizaciones profanas que las han de llevar a la práctica, es decir concretarlas.


Agosto 2015





  • Meneame
  • Bitacoras.com
  • del.icio.us
  • Facebook
  • TwitThis
  • Wikio
  • Google
  • Digg
  • Live
  • MisterWong
  • StumbleUpon
  • Technorati
  • Tumblr
  • Yahoo! Buzz
  • Envia esta noticia por email a tus amigos!

Lumen de Lumine 2018 Todos los Derechos Reservados.
Programación & Diseño Gráfico Daniel Berniger