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La Globalizacion Y El Perfeccionamiento Del

Parecería a simple vista que el enunciado de este artículo no tiene sentido y coherencia dado que está compuesto por dos términos que tendrían un contexto de cosas totalmente distintas no relacionadas y no deberían ocupar nuestro tiempo y atención.

LA GLOBALIZACION Y EL PERFECCIONAMIENTO  DEL

HOMBRE

 

Parecería a simple vista que el enunciado de este artículo no tiene sentido y coherencia dado que está compuesto por dos términos que tendrían un contexto de cosas totalmente distintas no relacionadas y no deberían ocupar nuestro tiempo y atención.

Sin embargo si analizamos la temática que hemos intentado desarrollar en el transcurso de estos años en que tratamos de tener activa la página, veríamos que gira alrededor de tres ejes, pero objetiva y subjetivamente el tema central es el Ser humano en todos sus aspectos.

 

La globalización  se ha hecho un término de uso corriente en esta últimas décadas, quizás su comienzo estuvo  marcado por los informes meteorológicos  trasmitidos por televisión de las temperaturas de las ciudades mas importantes de distintos países.

 

Nos planteamos actualmente el siguiente interrogante: ¿La globalización consistirá en la búsqueda de una integración comercial exclusivamente?

 

A partir de la segunda mitad del siglo XX, después de que se terminara la segunda guerra mundial surge la idea y la concreción en forma progresiva del Mercado Común Europeo. Posteriormente algo similar se intenta en América del Sur con el Mercosur. Ambas ideas con sus crisis y vaivenes.

Paralelamente se han cristalizado acuerdos de Libre comercio.

 

La idea fundamental es concretar acuerdos sucesivos orientados a la comercialización Inter-países miembros que integran los Mercados, estableciéndose  bases y condiciones para un intercambio de productos que redundarían en un beneficio recíproco.

 

Al margen de las distintas teorías y doctrinas que sustentan el enfoque económico, es claro que todos estos “sistemas” o “innovaciones” lo que buscan esencialmente es el fomento e incremento del intercambio comercial impulsando cada vez más la producción de bienes (esenciales o no) y como consecuencia el consumismo

Los adelantos técnicos aplicados a la industria posibilitó el incremento de la producción transformándose en el más despiadado y obsesivo objetivo de la sociedad de consumo.

Una consideración aparte correspondería  lo referente a las transacciones de alimentos.

En teoría todo brillante, en la práctica conflictos y crisis periódicas.

 

Miremos nuestro continente Sudamericano, es imposible efectuar comparaciones entre países como ser Chile y Ecuador, Brasil y Bolivia, Argentina y Paraguay, Uruguay y Colombia, Haití  y Costa Rica, por dar algunos ejemplos.

Al margen de las diferentas y orientaciones políticas de los gobiernos electos las tendencias que conformarían el Mercosur nos marcan senderos para el enfoque de los planes económicos.

Absurdo es ignorar la realidad de que la gran masa de población  sigue viviendo en un grado de pobreza y las diferencias que en cada país existen entre las clases pudientes y las de menos recursos, sin obviar el deterioro general de la clase media.

 

Es necesario e indispensable si es que se desea algo verdaderamente positivo buscar parámetros de coincidencias consensuados entre todos los países incorporados  y los que en futuro lo integrarían, más allá de los elegantes y elocuentes discursos declamatorios de intenciones de los dirigentes políticos.

 

Y esto exige un enorme esfuerzo de tolerancia y comprensión, abandonar hipocresías y ambiciones personales o de grupos para superar egoísmos e intereses mezquinos y comenzar a pensar con seriedad en el beneficio común para el logro de un bienestar para todos. Y eso representa un cambio de Conciencia de todos los integrantes.

 

La interdependencia estricta de los acontecimientos tanto a nivel local como mundial que estamos observando es esta sociedad moderna que se muestra como un hecho indiscutible. Ello hace que tenga que interesar a todos la intranquilidad general que generan los conflictos bélicos, los actos terroristas, la miseria, la pobreza, el hambre, la desocupación, los procesos inflacionarios, los niveles educativos, el deterioro de los sistemas de salud, etc. etc.

 

Ya es absurdo concebir siquiera que los efectos perniciosos de las circunstancias sociales en que nos desenvolvemos puedan quedar confinados a ciertos grupos limitados.

Ya es imposible imaginar que las crisis económicas internacionales como las que sucedieron en Malasia, Méjico, Grecia en la Unión europea, ahora en Brasil, etc. no afecten en cierta medida a todos aunque con magnitud y envergadura diferentes

La creación de Mega-empresas tanto de producción como de comercialización y aún de servicios se han transformado en transnacionales superando barreras limítrofes, idiomáticas y culturales.

Ya hemos presenciado, vivido y sufrido el fracaso pendular de los políticos y de los expertos en economía, en la aplicación práctica de las teorías sustentadas por ellos y la repetición de las mismas “recetas”. No es extraño que cunda un grado de descreimiento, decepción y frustración y aún resignación.

Sin embargo está latente el ansia de que exista la posibilidad real de un cambio radical.

 

Es enfoque pasado el de un comunismo basado en  una igualdad impuesta por la fuerza, pensando que modificando las condiciones de la propiedad privada, de la posesión de los medios de producción, etc. modificarían las condiciones sociales y al hombre mismo.

Por otro lado el sistema capitalista occidental  en búsqueda de una Libertad tampoco  logró eliminar las enormes desigualdades, las luchas étnicas, religiosas, los extremismos, la carrera armamentista, el incremento del narcotráfico, etc.

El ser humano sigue igual o peor.

Hoy no es democracia versus totalitarismos, Es civilización o fanatismo. Es cultura o barbarie. Es evolución o destrucción.

 

Todo el planeta, que en realidad no es más que un vehículo espacial en el que todos viajamos por el Universo está en riesgo. Agujero de ozono, contaminación ambiental, cambios climáticos por recalentamiento global con el progresivo deshielo y sus consecuencias. El riesgo latente y permanente de desencadenamiento  por falta de control y criterio racional de una guerra con uso de armas nucleares y/o biológicas ante la pasividad generalizada.

 

Nuestra intuición nos dice que este tipo de civilización está agonizando y si no se produce un profundo cambio está condenada a desaparecer. Pero también vislumbramos con Esperanza y Fe el parteamiento de otra etapa de la evolución de la especie humana.

La vida es dinamismo, es movimiento, acción. El existir es una dinámica cambiante.

Sigue teniendo vigencia el: “Conócete a ti mismo”

 

Un querido amigo nuestro en un trabajo “Mirando al siglo XXI” decía:  “Descubrí que mi espíritu, mi Conciencia, mi yo interior era una cosa distinta de la máquina automática y condicionada que la sociedad había hecho conmigo. La sociedad, creación del hombre es ahora dueña de su destino. Que así como el hombre creó la sociedad como consecuencia imperativa de su instinto gregario, parecería que ahora la que adapta al hombre que nace en su seno impide el crecimiento del espíritu, rodeándolo de un marco protector que algunos denominan “personalidad”. A la inversa podríamos descubrir entonces que nuestra fuerza interior podría llegar a influir en nuestro entorno permitiéndonos intentar algún cambio importante que corrija desvíos deformantes y mejore el futuro de todos.

Todo dependería de la fuerza de nuestros estados espirituales. El motor fundamental del cambio estaría dentro de nosotros mismos. Sólo habría que saber usarlo.

La Esperanza de este siglo XXI es el cambio a realizar. Y la semilla de ese cambio es la tarea que nos espera. Hasta aquí la cita.

 

Claramente concibe  que el ser humano puede ser el artífice de su propia vida a través de su perfeccionamiento y realización y ser a su vez partícipe en el desarrollo del progreso de la civilización corrigiendo las circunstancias adversas.

Ya lo hemos expresado en otras oportunidades, podríamos haber pensado que al concluir el siglo XX se habría conquistado la aspiración de vencer el hambre, la miseria, disminuido los niveles de pobreza, eliminado las grandes diferencias de ingresos con una mejor distribución de la riqueza gracias a los adelantos técnicos y la acumulación de conocimientos, permitiendo una convivencia pacífica y una mejor armonía a nivel mundial.

Pero la Ambición desmedida de riqueza y poder siguen reinando y dominando la mente  y corazón de muchos seres humanos. Los intereses personales y sectoriales, el egoísmo,  continúan predominando.

 

Se nos presenta en forma nítida que para participar y poder llevar adelante en forma concreta cambios positivos, cambios radicales, se requiera una  re-Evolución en la forma de pensar habitual y una profunda modificación de las conductas.

Y esto lamentablemente no se consigue con simples consejos. Se necesita una real transformación del Hombre.

Todos los genuinos movimientos espirituales brindan la posibilidad de ese cambio  transformando al hombre en un activo partícipe en vez de un simple espectador.

Noviembre, 2016





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