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La No Violencia

Si en forma absolutamente objetiva (es decir si ningún pre-juicio) podemos apreciar y observar que el mundo actual presenta un panorama en que la violencia parecería estar desatada como nunca antes había ocurrido (salvo las guerras por conquistas territoriales, las Cruzadas, “Santa Inquisición”) abarcando casi a todo el planeta. Ya mencionamos en otro artículo la enorme cantidad de conflictos bélicos que sucedieron en el año pasado y de las cuales algunas continúan con al agregado e otros conflicto este año.

LA NO-VIOLENCIA

 

Si en forma absolutamente objetiva (es decir si ningún pre-juicio) podemos apreciar y observar que el mundo actual presenta un panorama en que la violencia parecería estar desatada como nunca antes había ocurrido (salvo las guerras por conquistas territoriales, las Cruzadas, “Santa Inquisición”) abarcando casi a todo el planeta. Ya mencionamos  en otro artículo la enorme cantidad de conflictos bélicos que sucedieron en el año pasado y de las cuales algunas continúan con al agregado e otros conflicto este año.

 

La violencia cautiva la mente y el corazón (haciéndolos insensibles) en todo el planeta, no sólo a los individuos aisladamente o agrupados en “bandas delictivas” sino también por los gobiernos de algunos países autoritarios a través de su poderío militar o económico.

Hoy también estamos en presencia de grupos religiosos que quieren imponer su ideología sembrando intolerancia, odio y violencia  con una crueldad inusitada con sus acciones terroristas sin el menor asomo de respeto a la vida con videos mostrando fusilamientos y decapitaciones.

 

Adoptar la no-violencia es una decisión mental y anímica que determina una actitud integral, lograda por la conjunción de ambos planos.

Es necesario insistir y destacar que la violencia esta desatada en todos los campos. Insistimos, inconscientemente ha cautivado (esclavizado) el corazón y la mente de muchos seres humanos.

No hay causa sin efecto. Y en algún momento, más  temprano o más tarde deberán pagar tributo de ella, porque la violencia tiene su propia Ley.

 

La exageración de la violencia que vivimos constantemente en nuestro país a través de constantes informaciones de delitos con innecesario uso de la misma  que culmina demasiadas veces con la muerte de las víctimas de los mismos. La violencia en el área deportiva, especialmente en el fútbol. La violencia verbal en el en el campo de la política. La violencia denominada hoy “bulling” en el nivel educativo. La violencia en las guardias de los hospitales. La violencia moral por la corrupción.  La violencia también moral y social de la desnutrición, la pobreza, las muertes  infantiles evitables, etc.etc

 

 Y surge, cuando ya los estragos están suficientemente presentes, la imprescindible y apremiante necesidad de la Paz. Y con esa necesidad los “pacifistas”.

Es una tarea mucho más difícil y compleja trabajar por la Paz que estimular la violencia.

 

Pero lo que en este modesto artículo  lo queremos sintéticamente diferenciar es que el “pacifismo” es una cosa, muy noble por supuesto en su honesta intención y el Ser pacífico que es otra cosa.

Negociaciones, las sanciones, las treguas, los pactos y declaraciones son manifestaciones verbales que se esterilizan  en un vocerío internacional sin mostrar una real eficacia para solucionar el problema.

 

El pacifismo en sí no puede expresar un estado de conciencia que al individuo pacífico le ha costado tiempo y esfuerzo incorporar a su interior y a su conducta.

 

El pacifismo está intrínsicamente vinculado (o ligado) a ser enemigo de la guerra, sin ella  parecería que no tiene existencia. El ser humano no-violento es un hombre que a dejado de sentir la violencia como estímulo. Ha subyugado (transformado) su mente y su naturaleza al servicio de la Armonía Universal y de la Justicia en la convivencia (o coexistencia).

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Podemos decir entonces que en nuestra concepción el pacifismo está inmerso en el plano intelectual, y es útil por supuesto,  y la no-violencia está en el plano Vital, en el de la Conciencia.

Una persona puede proclamarse pacifista y aún dedicarse al pacifismo y sin embargo ser violenta.


El no-violento realiza una actitud interior en forma cotidiana: con su familia, en su trabajo, en la convivencia con sus vecinos con todo ser vivo, animal o planta, con su mente y su corazón en todos sus actos.

Así puede transformar al mundo.

 

El hombre  en nuestra civilización actual  soberbio, engreído y aún orgulloso de su “increíbles” adelantos técnico-científicos y su hipertrofia racional no toma la noción que aparte de sus cinco sentidos y su capacidad de desarrollo  intelectual por intermedio de la razón existen la posibilidad de desenvolver otras capacidades.

 

No, no es fácil ser no-violento.

Más que una adopción es un objetivo a cumplir y nosotros como iniciados, aunque simbólicos, como humildes obreros es nuestra obligación hacer que los “ciegos” vean y que los “dormidos” despierten a una “Realidad diferente”que es una de las tantas tareas que la Orden (a través de  nuestro movimiento) nos marca.

Septiembre, 2016





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