Bienvenido 21 de Junio del 2018
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Los Cuentos De Hadas Parte 2

Fantasías, Imaginación, Intuición


 

 

 

LA BELLA DURMIENTE DEL BOSQUE

 

La Bella durmiente del bosque es otro de los más conocidos cuentos de Hadas, nacido en la tradición oral.

Una de las versiones más antiguas es la del italiano Giambattista Basile con el nombre de “Talía, Sol y Luna” del año 1634. Posteriormente surge la versión del francés Charles Perrault del año 1697 y la más reciente de 1812 de los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm (“En cuentos de la infancia y el hogar”).

En 1959 la versión cinematográfica de Walt Disney Picture contribuyó a la difusión y popularización de la historia a nivel mundial.

En el cuento El Rey y la Reina tienen un tiempo prolongado de esterilidad y una Rana (animal mágico que habla) le pronostica que tendrán una hija.    La Rana que vive simultáneamente en el agua y la tierra, simbolizaría la posibilidad de captación espiritual que puede augurar el tiempo que vendrá.

Al nacer la “Princesa” los padres felices organizan una fiesta e invitan a las Hadas del reino. Pero en la mesa del banquete colocan sólo doce platos de oro para las Hadas invitadas, aunque en realidad en el Reino había trece Hadas, por lo cuál tácitamente una de ellas no fue invitada.

 

Doce son los signos del Zodíaco, Doce son los Caballeros de la mesa redonda, Doce los Apóstoles, etc. 

Doce es el símbolo del Espacio.

 

Al finalizar el banquete cada una de las Hadas concede a la niña una gracia.

Entre ellas: “Serás la más bella  de todas las Princesas”, “Tendrás la voz más dulce que puedas imaginar”, “Serás la más alegre de todas las niñas del mundo”. Cuando la número once ya había hablado aparece la decimotercera Hada quien exclama. “La princesa se pinchará un dedo con huso el día de su decimoquinto cumpleaños y caerá muerta”.

Pero como  la número Doce  no había intervenido todavía, para anular la fatal sentencia permitiendo un porvenir para la Princesa dijo: “la niña no morirá sólo quedará “dormida” en un sueño profundo”.

El Hada decimotercera no es verdaderamente malvada, simboliza la tierra y la vida material que en su interior reside la muerte.

La bella Durmiente es un cuento sobre el “Destino”.




 






El Rey al escuchar el “maleficio” ordenó de inmediato la destrucción y eliminación de toda los husos del reino y le dijo a la Reina: “Ya no has de temer, nuestra hija estará a salvo y vivirá alegre y feliz”.

Pero… al cumplir los 15 años la bella jovencita en que se había convertido la Princesa recibe la visita de una “adorable anciana” quien la invita a   acompañarla dado que tiene un regalo para ella. Fueron a una alta torre del Castillo donde había un pequeño diván. Allí vio a una mujer que hacía algo que no conocía, hilvanaba con una rueca y un huso, despertando su curiosidad. Quiso hacer lo mismo y cumpliéndose la “maldición” se pinchó con el huso. Sí, no es fácil escapar de una pre-destinación y ser engañados con un conformismo lineal de los hechos.

Demás está decir que la “anciana tentadora” no era otra que la transformación de la decimotercera Hada.

El sueño de la bella Durmiente es, desde el punto de vista esotérico  que estamos considerando, un “sueño” en “vigilia” que es  la condición actual de la mayoría de los seres humanos. -Y aparece el “Príncipe”.

Reiteramos,  la Bella Durmiente es un cuento del “Destino”.

Y aparece el “Príncipe”. Y ¿Quién es él? Aquel o aquello que nos despierta del sueño o de la ilusión material (Maya para los orientales).



 









La Bella y el Príncipe

 

 

 

 

HÄNSEL Y GRETEL

 

Estos niños son hijos de un pobre leñador (símbolo de  la limitante materialidad) y casado nuevamente. La madrastra (contraparte de la conciencia material) temiendo por el hambre, convence al hombre para que los abandone llevándolos al “Bosque”.

Hänsel y Gretel escuchan la conversación y el plan y deciden  recoger unos guijarros para dejar un rastro que le señalaría el camino  y poder regresar a la cabaña de leñador. Primer viaje, obstáculos que impiden iniciar el camino hacia una realidad más trascendente.

Nuevamente son enviados al “Bosque”,  pero en esta oportunidad sólo tiene migajas de pan (menos resistencia) para señalar la ruta, pero que son comidas por las aves (menos resistencia) por lo cual  en este segundo viaje deben seguir internándose en el interior del “Bosque” (su propio interior) y sin más excusas  deben continuar su camino.  Hallan una casa hecha de pan, tejas de chocolate y ventanas de azúcar (la última tentación ilusoria). La misma está habitada por una Bruja que es quien la construyó y los invita a ingresar.

Ella encierra a  Hänsel en una “jaula” (todavía esta “sujeto”, “preso”) y obliga a Gretel a ser su sirvienta y realizar los quehaceres de la casa (debe vencer nuevos obstáculos). Ambos (¿en realidad son uno?) logran vencer a la Bruja (el último obstáculo, ¿el Guardián del Portal?) siendo Hänsel “liberado”,  encuentra las “joyas” (lo ganado) y con ellas regresan a casa a reunirse con su padre.



 







El relato como siempre tiene un final feliz puesto que tanto la Bruja como la madrastra desaparecen y se reúnen con el Padre para ser felices (ahora símbolo de la Unidad de la Existencia).

Este cuento ¿tiene similitud al Mito del “Eterno retorno” y al Mito del “Hijo pródigo?

 




“LA CENICIENTA


 


En muchos artículos que publicamos en la página hacemos referencias y citamos pensamientos de diversos autores, simplemente para señalar la coincidencia de sus expresiones con nuestra orientación en los temas que abordamos.


En ese sentido Ane Barning (psicoanalista) y Jules Cardford (especialista en Mitología y Simbolismo) en su obra “El mito de la diosa” expresan: “Los cuentos de hadas, hablan con la Sabiduría inmemorial del Alma (nosotros decimos de la Conciencia) para llamar la atención sobre los que la tradición cultural consciente perdió”.


Harold Bayley (en su libro “El viejo lenguaje del Simbolismo”) concibió la historia de la Cenicienta como el despertar del Alma y la relaciona con el “cantar de los cantares” y con los “mitos” sumerios, egipcios y gnósticos.


Es sumamente evidente que hay una relación entre algunos “Mitos” y los cuentos de Hadas tradicionales (a los que nos estamos refiriendo) que llegaron a diferentes centros de cultura europeos.


Se habrían recogido ¡345! versiones de la historia de la Cenicienta que “Folklore Society” publicó. Algunas  ya las hemos citado anteriormente.


El relato del cuento de la Cenicienta es suficientemente conocido para que tampoco sea necesario su relato. Sólo destacaremos algunos detalles.


En el centro de la historia de la Cenicienta radica como motivo predominante la “transformación”.


La Cenicienta (huérfana de madre a cargo de una madrastra es obligada al cumplimiento de los quehaceres más duros de la casa (cumplimiento de la materialidad)  y remitida a vivir en una oscura cocina,  pide ayuda. Aparece así el Hada madrina, simboliza la “Sabiduría divina” la  “Sophia”, que auxilia a la  pobre cenicienta, a la comprensión intuitiva, dando comienzo a la transformación que posibilitará su futuro encuentro con el Príncipe conduciéndola a la “Boda Real”.


El Alquimista (o mago) que preside la gran Obra de la transformación es como recién mencionáramos la propia Sabiduría (o el Principio de Conciencia) que con un toque de su varita (símbolo de poderes mágicos) convierte unos ratones en hermosos caballos blancos, una calabaza en  un carruaje dorado y una rata en un cochero. Y por supuesto a la propia Cenicienta en la imagen misma de la Belleza, con adornados vestidos (¿mantos de gloria?) que reflejan el resplandor del Sol, la Luna y las Estrellas.


Según descripciones los zapatos de la Cenicienta, de cristal,  oro o vidrio azul están bordados con perlas. Con el zapato perdido al escapar del baile, sólo podrá ser reconocida la Cenicienta, pues es el pie de aquella persona cuya posición existencial se ha vuelto traslúcida a la “Luz de la Sabiduría”.


El no poder  ir al baile, representaría permanecer sometida a las limitaciones de una Conciencia fragmentaria, sin acceso a algún otro nivel de percepciones.


La Cenicienta le pide a la madrastra tres veces “permiso” para concurrir al Baile Real y ella lo condiciona al cumplimiento de dos “pruebas” (aparentemente imposibles de cumplir) arrojando un nutrido puñado de lentejas sobre las cenizas de la cocina (¿separación de lo malo de lo bueno?), que la Cenicienta resuelve con la ayuda de las “aves mágicas”


Por fin la Cenicienta va al baile y el Príncipe maravillado de su belleza (y resplandor) baila tres veces con ella. La repetición de la acción tres veces es un elemento constante en este tipo de historias.


Por último mencionaremos el hecho que la “Hada madrina de la Cenicienta le señala que debe abandonar el palacio antes de la medianoche a riesgo que de no hacerlo retomaría  su forma anterior.


¿Porqué a media noche? ¿Qué significado tendrá?


 En la medianoche, todas las formas en la oscuridad se uniforman no permitiendo la percepción de las diferencias.


¿Podría ser que la noche marcaría la intersección entre las dimensiones de la eternidad y el tiempo?













Mencionamos en un párrafo anterior, que siempre los cuentos de Hadas tienen un final feliz.


Y nos podemos preguntar ¿Porqué la violencia de estos cuentos no afectan ni perturban a los niños? Hay “Ogros”, “Brujas”, Madrastras”… Es que la maldad y la violencia nunca dejan de ser castigadas.


No hay ambivalencias en los personajes que integran y participan del cuento. El  malo es el malo y el bueno es el bueno.


El malo es castigado y el bueno es recompensado con la “felicidad”.


 


Mencionaremos dos libros que aportan a la temática, aunque desde otro punto de vista. “Psicoanálisis de los cuentos de Hadas” de Bruno Bettelheim y “La interpretación de los cuentos de hadas” de Rudolf Steiner.


Marzo, 2016




 

 

 





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