Bienvenido 22 de Noviembre del 2017
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Animales Simbolicos (parte 2)

Durante ese lapso sus alas se impregnan de los exquisitos aromas que flotan en el aire de aquellos montes

 


 

Durante ese lapso sus alas se impregnan de los exquisitos aromas que flotan en el aire de aquellos montes.

El Ave Fénix  en su sueño anuncia al Sacerdote principal su visita disponiéndose a cumplir su destino

 

La fábula continúa diciendo que habiendo recibido el mensaje, el Sacerdote prepara la acogida disponiendo en el “Ara del Templo” un nido con gran cantidad de olorosas ramas secas.

El primer día de Adar (primer mes del calendario hebreo) correspondiente a las primicias de primavera, el Ave Fénix hace su ingreso a la ciudad dirigiéndose directamente al Templo. Ahí se echa sobre los haces de ramas, suscita por sí mismo el Fuego consumiéndose como ofrenda y dejando los mil perfumes con los que estaba impregnado.

 

Cuando el Sacerdote al día siguiente revisaba las cenizas veía una pequeña larva blanca. Al segundo día la larva se había convertido en una minúscula avecilla, al tercero era una fuerte Ave Fénix de gran tamaño.

Se dice que una vez que saludaba al Sacerdote, la nueva Ave Fénix hacía una bola con los restos del sacrificio, los tomaba entre sus garras, saludaba nuevamente al Sacerdote y emprendía nuevamente su vuelo hacia la Patria del Sol. Una vez que allí había depositado las cenizas en el sagrado suelo, emprendía el regreso al “Mediodía”. Pero no se dirigía directamente a “Heliópolis”, sino como dijimos anteriormente, visitaba los “montes de cedros, encimas y robles” que se encontraban en la mitad del camino.

 

Es de esta manera como los “Antiguos” describían el cíclico vuelo del Ave Fénix.

Seguramente así habría sido y así tendría que ser.

 

Pero no ocurren las cosas de esa manera en el presente.

Es muy probable que el Ave Fénix  intente nuevamente anunciarse cuando le llegue el Tiempo.

Esperemos que sea así. Habrá que esperar y mientras tanto disfrutar de los “perfumes” surgidos de sus alas.










Surgiendo nuevamente el Ave Fénix

 

 

 

UROBOROS

 

El Uroboro es un ideograma arquetípico universal.

Si bien etimológicamente el término tiene su origen en el idioma griego integrado por dos palabras: “oyra” que se traduce como “cola” y “bora” que significa alimento, pero nos ocuparemos en realidad de los Uroboros dentro del lenguaje simbólico.

Este antiguo ideograma nos llega a través de los alquimistas griegos, quienes si bien no lo inventaron fueron lo que acuñaron la Leyenda. Según la misma la figura representa “Un todo” o sea a la vez la “materia”, la “forma” y el “proceso circular” de sus transformaciones. Movimiento que puede ser “diestro” o “siniestro”.

 











Uroboros

La creación entera ya sea de índole natural o intelectual surge y desaparece por este mecanismo que consiste en una vuelta, un retorno, una reflexión de la “serpiente” (entendiendo simbólicamente la serpiente =sabiduría) sobre sí misma es el aparente evolucionar a través de la autofagia que destruye sus propias creaciones anteriores. Fuera de esta actividad no hay nada. Ella es “un todo” y dado que es una “dinamis” cuando aparece como fija y permanente (es decir como forma) es miraje circular.

En el mundo intelectual esto significa o representa el ejercicio de la duda, el repensar constante lo ya pensado, el des-envolver lo resuelto y el planteo a una nueva cuestión y enigma (Cita De Antenor DalMonte).

 

Como ya expresáramos el Uroboros es un ideograma Arquetípico Universal que se lo representa gráficamente como  una serpiente y a veces como un dragón que se muerde la cola. La figura así adquiere forma de un círculo en el cual queda evidenciado que el punto de inicio es el mismo que el punto final.

Círculo compuesto a partir de dos opuestos: la cabeza y la cola  surgiendo la multiplicidad de opuestos complementarios.

 












Uroboros (dragón)

Desde el enfoque esotérico el Uroboro se lo puede referir al Mito Supremo de la Esperanza, que se mueve por ciclos permanentemente desde una actual presencia a un “olvido” (aunque tácitamente sea parcial) hasta que básicamente es el re-nacer de la Esperanza como fuerza-vector-libre del “en sí” del Alma, Espíritu o Conciencia (como deseemos designarlo).

 

También podemos considerar e interpretar al Uroboros  como un símbolo representativo del ciclo solar, con la rotación de nuestro planeta Tierra alrededor del Sol y sus estaciones.

Solsticios y equinoccios marcan claramente ciclos en el año solar teniendo equivalencia con nuestro día de 24 Hs.

 

Reiteramos nuevamente, el centro es el Mito Supremo de la Esperanza. Mito cuyo origen por más que lo intentemos no lo encontraremos porque siempre estuvo, en lo alto y en lo profundo, en la Bóveda celeste y en el trasfondo de la Conciencia del Hombre. El Mito en sí es atemporal, no tiene nacimiento, no tiene “tiempo” de origen. Es contemporáneo a todos los tiempos.

Para nosotros la Esperanza es la Luz del “despertar”, es la Esperanza de la Paz activa, de la Armonía, del progreso de la humanidad (progreso = perfección) en un contexto de Libertad, Justicia y Confraternidad.

 

Igualmente al Uroboros lo podemos interpretar de una manera diferente, un poco más profunda, desde otra óptica o visión.

Puede uno imaginarse el “Ciclo del eterno retorno”, materializado en una figura animal lo que lo une al “Ciclo de la vida”, uniéndose a la idea de la perpetuidad. Justamente el uso del símbolo de la serpiente, animal que constantemente se rejuvenece al mudar periódicamente su piel.

 

Claramente la imagen circular está intrínsecamente vinculada como metáfora de lo cíclico. 

El Uroboros como representación de lo cíclico asociado a lo temporal no es lineal, dado que el final se enlaza con el principio, estando por ello ligado a un “Tiempo mítico” inicial, a una “Edad de Oro” primogénita.

Según la tradición cultural de Oriente este regreso al origen puede ser considerado como una “salida del tiempo”, el acceso a la inmortalidad recobrando la Unidad primordial.

 

Entonces podemos considerar que el  Uroboros simboliza al infinito, a  la eternidad. Simboliza la Unidad primordial y su resistencia en el tiempo sin desgastarse ante el cambio, recreándose a sí misma.

Es el Uroboros un símbolo dramático, es un proceso de retroalimentación, es un símbolo de la inmortalidad, ya que igualmente se mata a sí mismo y lo lleva a una  nueva vida













PEGASO

Quizás unas de las Leyendas más conocidas de la mitología griega sea la de Pegaso el famoso caballo blanco alado.

Según relatamos en el artículo de marzo del año 2016: “Perseo y la Medusa”, cuando Perseo semidiós, hijo de Zeus y Danae) en su hazaña mata a una de las Gorgonas (la Medusa) cortándole la cabeza, de la sangre que brotaba surgían los hijos de Poseidon (Dios de los mares y de los caballos) Pegaso y el gigante Crisaor.

El nombre de Pegaso  proviene etimológicamente del idioma griego: “Page” cuyo significado es “Manantial”.

Dice la Leyenda que este fabuloso caballo volaba moviendo las patas como si estuviera corriendo sobre el aire.









Pegaso

Pegaso evidentemente es un corcel de naturaleza mágica, considerado inteligente, gentil y bondadoso, con característica salvaje y aparentemente indomable.

Se dice que detecta el mal inmediatamente y nadie podrá montarlo si no tiene buen corazón. 

Belerofonte, héroe griego, hijo el Rey Glauco de Corintio, vivía obsesionado por conquistarlo y poder usarlo.  Lo logra cuando la Diosa Atenea le regala una “brida de oro” que le permitió montarlo.

 












Belerofonte y Pegaso

Pegaso se convirtió en el compañero inseparable de Belerofonte en la realización de sus hazañas mitológicas. La más importante que realizara fue dar muerte a su enemigo más importante y peligroso el monstruo  de múltiples cabezas de animales llamado Quimera.

La ambición  dominó a Belerofonte quien quiso convertirse en un  Dios y con Pegaso  volar hasta llegar al Olimpo, residencia de los Dioses.

Este hecho no le gustó a Zeus quien envió a un insecto para que picara a  Pegaso quien al sentirlo se agitó violentamente arrojando a Belerofonte al suelo donde quedó inválido, huyendo de él










Quimera

Zeus nombra a Pegaso portador del Rayo y del Trueno. Dos de sus símbolos más importantes de su poder y le encarga de conducir el “Carro de la Aurora” que con su paso anuncia el día antes del amanecer con la llegada de Helios, el Sol.

 

Un relato narra que en un monte llamado Helicón se celebraba un concurso de bellas voces. Tan hermosas sonaban que el monte comenzó a crecer elevándose cada vez más hacia el cielo sin ningún control.

Ante este suceso Poseidón manda a Pegaso  a dar una coz a la montaña.

Pegaso cumpliendo la orden  golpea a la montaña y en el lugar del golpe surge una fuente: la “Fuente de Hipocrene”, fuente consagrada a la inspiración de las Musas.

 















Pegaso yendo a la montaña

 

Hasta aquí la descripción  clásica del mitológico caballo alado Pegaso.

Pero podemos  intentar como en otras ocasiones arriesgarnos a una interpretación diferente.

Consideramos a Pegaso como un símbolo de la Imaginación que puede volar y transportarnos, tanto al pasado como en el presente y aún hacia el futuro, y como tal no tiene límites  que la puedan contener.

Si bien ya nos ocupamos de la Imaginación,  en algunos artículos en años anteriores, seguimos opinando que su tratamiento es importante y cada vez más, al igual que la Esperanza.

La  Imaginación es una facultad que debe  desarrollarse a fin de ser consciente.

En el transcurso histórico de nuestra civilización en los últimos siglos hemos intentado derrotar diversos “dogmas”, pero últimamente estamos dominados por el “Dogma de la Razón”, facultad por cierto importante pero que no da soluciones totales al hecho del existir.

Entonces así como el ser humano consiguió el desarrollo y el “dominio” de (entre comillas)  la razón, hecho que necesitó décadas, es hora que pueda intentar (o mejor dicho retomar) algunas otras posibilidades latentes de su mente, de un cerebro, y su conciencia individualizada.

 

Por ejemplo la “Intuición”, del latín intuire, contemplar, mirar hacia adentro, es un concepto utilizado por la “Teoría del conocimiento” y usado por la epistemología, que describe al conocimiento que es directo e inmediato, y que se “produce” sin intervención de procesos deductivos o de razonamientos, siendo considerado evidente.

 

Pero retomemos el tema de la Imaginación: esalgo” innato en el Ser humano, simplemente que en su primera faz se manifiesta en los niños como “Imaginación lúdica” que  simplemente podemos observar cuando ellos juegan  tanto solos como colectivamente.

Posteriormente (por diversos motivos) queda latente a la espera que la hagamos surgir (despertar) nuevamente.

 

La Real Academia española define a la Imaginación como: “Es la facultad del alma que representa las imágenes de las cosas reales o ideales”, “Imaginar es representarlas idealmente y crearlas en la Imaginación”.

 

La Imaginación creativa, Imaginación consciente, constructiva, pensamiento divergente o pensamiento creativo son sinónimos del proceso de generación de nuevas imágenes, ideas, conceptos o nuevas asociaciones  de ideas y conceptos conocidos pero que pueden producir soluciones originales.

 

Hagamos volar nuestra Imaginación, como decía Roberto un querido amigo  (en O.E.) montemos en nuestro propio Pegaso y se harán realidades.

 













Pegaso

 

Marzo, 2017

 

 

 





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