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El Arca De La Alianza (parte 1)

Existen numerosos trabajos referentes al tema del Arca de la Alianza en los cuales relatan como el ser humano entra en contacto con Jehová (o Adonai, nuestro señor, o HaShem, el nombre, ya que el nombre de Dios no debe ser pronunciado vanamente según la tradición religiosa judía) y con sus órdenes o indicaciones a seguir.

EL ARCA DE LA ALIANZA

 

Existen numerosos trabajos referentes al tema del Arca de la Alianza en los cuales relatan  como el  ser humano entra en contacto con Jehová (o Adonai, nuestro señor, o HaShem, el nombre, ya que el nombre de Dios no debe ser pronunciado vanamente según la tradición religiosa judía) y con sus órdenes o indicaciones a seguir.

Ya en el Antiguo Testamento, existe como antecedente el episodio donde Moisés se encuentra con la “zarza ardiente” mediante la cual Dios se comunicó inicialmente con él.

 


                                       








Moisés y la zarza ardiente


Por ahora la existencia del Arca se basa únicamente por intermedio del relato bíblico en el  cual se la menciona con veinte expresiones distintas. Arca de la Alianza, Arca del pacto, Arca del Testimonio, Arca de Yahve, etc.

 











Arca de la Alianza


Como hemos mencionado en algún artículo anterior, la Biblia también puede considerarse que tiene un contenido simbólico a descifrar.

En este sentido el “Arca de la Alianza” puede considerarse que en realidad es una alegoría que sirvió para fundamentar la Ley mosaica o la religión judía. Ya con Abraham los judíos se habían integrado como  un pueblo y a partir de la recepción  de las Tablas de la Ley se organizan.

El Arca de la Alianza  durante  su existencia representó la presencia de Dios, quien prometió: “Allí ciertamente me presentaré ante ti, y hablaré contigo desde más arriba de la cubierta, desde entre los querubines que están sobre el Arca del Testimonio”  “En una nube apareceré por encima de la cubierta” Éxodo 25:22).

Como una nube, condujo a Moisés con el pueblo por la travesía de los cuarenta años por el desierto camino a Canaan.

 

Moisés recibió detallado como debía ser construida el Arca, tendría 2,5 codos de largo, 1,5 de ancho y 1,5 de alto (es decir 111cm por 67cm por 67cm), hecho en madera con “acacia”, revestida con oro puro por dentro y afuera. Alrededor del cofre un borde de oro en forma de guirnalda. La cubierta de oro macizo de igual longitud y ancho.

Sobre esta cubierta (llamada propiciatorio) había montados dos querubines de oro (trabajados a martillo), uno a cada lado de la cubierta (o tapa) con los rostros enfrentados, las cabezas inclinadas (como indicación de respeto) y las alas extendidas hacia arriba como protegiendo la cubierta.  Entre los querubines, descansa una llama (¿invisible?), la Gloria de Shekinah (uno de los nombres de Dios), una especie de “fuego espiritual”.”

Con el fin de poder ser transportada se suministró  unas varas largas que se insertaban en dos anillos de oro ubicados a cada lado del cofre. Nunca debían retirarse las varas de modo que los portadores no tocaran el Arca.

En sus esquinas había cuatro patas, flexionadas como para caminar (no se detalla sus longitudes) que servían para que el Arca de la Alianza no se apoyara directamente sobre el suelo.

 

Dios le dice a Moisés: “He elegido a Bezabel (hijo de Uri, nieto de Hur, de la tribu de Judá), experto artesano y constructor, para que junto con Ahoiliab (hijo de Ahisumac de la tribu de Dan) y  a los hombres de corazón sabio construyan el Tabernáculo y el Arca con los materiales  que el pueblo contribuya “(Éxodo 35: 5,7, 10, 12).

 


  

                                      
















Bezabel trabajando los querubines

 

Una vez finalizado el éxodo y erigido el Tabernáculo, Moisés colocó las dos Tablas de la Ley (Deuteronomio: 10) dentro del Arca que momentáneamente estaban guardadas en una Arca provisoria, pero también hecha de “acacia”. Introdujo las varas en los anillos de oro, colocó la tapa y la llevó al Tabernáculo colocando una cortina para separar el Sancta Sanctorum del resto. Como ceremonia Ritual de Consagración unge con aceite el Arca con todos sus elementos y la cubre con un manto azul con la finalidad de que el pueblo no lo pudiera ver y así evitar su muerte (Éxodo: 40).

El Sancta Sanctorum era un recinto de forma cúbica, cuyas medidas o dimensiones significaban perfección y simetría. Como alegoría del Cielo, morada de Jehová, compartía el simbolismo del “centro”, en él se ubicaba el elemento que se transformó en uno de los más sagrados: el Arca de la Alianza.

Sólo al Sumo Sacerdote le estaba permitido ingresar en el Sancta Sanctorum y ver el Arca de la Alianza, un solo día al año, no para comunicarse  con Dios sino para llevar a cabo la ceremonia de la Expiación (Levítico 16.2, 3, 13, 15).

La  relación con el Arca de la Alianza con la presencia de Jehová, exigía que se la tratase con profundo y debido respeto, por lo cual tanto al ponerse en marcha o posarse, Moisés pronunciaba oraciones de alabanza.















Tabernáculo con lsa dos Arcas


Existen unos doscientos versículos en el Antiguo Testamento en los cuales se hace referencia al Arca de la Alianza; aparte de los ya mencionados podemos citar a manera de ejemplo: Josué 6, Jueces 20, Samuel 4 y 6, Crónicas 13, Reyes 8, etc.

 

El Arca de la Alianza durante un lapso de tiempo no se guardó en un lugar en forma permanente. Al completar la conquista de Canaan (1467AC) se la trasladó a Silo, que fue considerada la capital de los hebreos por 370 años. Allí permaneció hasta que  fue capturada por  los filisteos (Josué :18, Jueces: 20) al perder el pueblo de Israel una batalla durante la época de Eli y Samuel.

Estuvo en manos de los filisteos durante nueve meses, pero fue devuelta dado que  su presencia les trajo epidemias y otras desgracias.

Cuando fue recuperada,  se la llevó a Bet Shemen y luego a Quiryart jearin en donde permaneció 20 años.

 

David se propuso llevar el Arca a Jerusalén, pero  permitió que la misma fuera colocada sobre un carruaje (en contraposición de la prescripción que debía llevarse portada por seres humanos por intermedio de las varas laterales). El carro estuvo a punto de volcar y Uza intentó evitar que cayera y al tocarla cayó muerto. La Ley prohibía el contacto. Los hijos de Aarón también murieron en un episodio posterior al violar la norma.

Por fin `pudo ser transportada por los levitas (Cr: 15) a Jerusalén donde fue guardada en una tienda hasta la terminación del reinado de David.

Cuando el Rey Salomón construye el Gran Templo de Jerusalén (el primero) se la traslada como corresponde al Sancta Sanctorum del mismo; El lugar más seguro, pero  que paradójicamente fue desde donde desapareció cuando  Nabucodonosor II con un poderoso ejército arrasó la Ciudad de Jerusalén destruyendo el Templo en el año 586 AC saqueando todos los objetos valiosos del mismo.












Nabucodonosor II


Según se registra en el Libro II de Macabeos (Cap. 2:4) (libro que aparece sólo en la Biblia con el Canon alejandrino): “El profeta (Jeremías) después de una revelación (advertencia de HaShem, Jehová) mandó llevar consigo la tienda y el Arca  y salió hacia el monte en el que Moisés había subido para contemplar la heredad de Dios. Cuando llegó encontró un estancia en forma de cueva, allí coloca la tienda, el Arca y el altar del incienso, y tapó la entrada. Volvieron algunos de sus acompañantes para marcar el camino pero no lo pudieron hallar. En cuanto Jeremías lo supo los reprendió diciéndoles: “Este lugar quedará desconocido hasta que Dios vuelva a reunir a su pueblo y le sea propicio. El Señor entonces mostrará todo esto y aparecerá la Gloria del Señor y la Nube, como se mostrara en tiempo de Moisés”.

Algunos  interpretaron que era el Monte Nebo  desde donde Dios le había dicho a Moisés que no ingresaría a la Tierra prometida. Desde allí la miró antes de morir.

 


                  



















Moisés; Tumba y Lápida recordatoria













Hoy Jordania (Desde donde Moisés miró la Tierra prometida)

 

Numerosas especulaciones surgieron acerca de la ubicación en donde estaría guardada el Arca.

Una de ellas relata que cuando fue tomada Jerusalén por Godofredo de Bouillon, en 1099 abrió las puertas de la ciudad a los peregrinos de todas partes de Europa que deseaban conocer la Ciudad Santa.

El nuevo Rey de Jerusalén Balduino II hizo un llamamiento para que se enviaran caballeros para proteger a los peregrinos de los acosos de los musulmanes. El templario Hugo de Payne junto a otros ocho caballeros se ofrecieron, alojándose en unos establos construidos sobre las ruinas del antiguo Templo de Salomón.  

 












Hugo de Payne


Después de 10 años regresaron en forma apresurada a Francia. Se supuso que habían encontrado reliquias judías bajo el suelo del Templo.

El escritor Louis Charpentier (1905-1979) cree que hallaron el Arca  y como elemento de  prueba cita un relieve esculpido en una columna del Pórtico de los iniciados de la Catedral de Chartres en la que se aprecia un Arca sobre dos ruedas transportada por un hombre que atraviesa un campo lleno de cadáveres.

 

Cuando bajo los auspicios del papa Clemente V, el Rey Felipe IV de Francia, en el año 1307, persiguió y mató a varios templarios entre ellos Jacques de Molay. Muchos escaparon a Escocia, a una localidad llamada Rosslyn (a 15 Km. de Edimburgo) donde el templario William Sinclair quien, aparentemente, quería construir un Templo, cuyos cimentos fuesen copia exacta del Templo de Salomón, en el cual ocultar las reliquias y manuscritos (que se cree que eran de la comunidad de Qumram, de la que muy posteriormente se encontraron los famosos Rollos del Mar Muerto, en Israel) y recién en 1447 se concretó la construcción de la Capilla de Rosslyn.

 
















Capilla de Rosslyn (Escocia)


Según el escritor Marcus Allen, distribuidor de la revista australiana Nexos (cita de Internet) una  parte misma está cerrada al público pues se cree que están buscando el escondite del Arca de la Alianza.   Se basa en un escrito y que en las múltiples figuras en los relieves de las columnas de la Capilla estaría el código para hallar el lugar.

Hubo una expedición del capitán Montegne Parker que excavó secretamente en Jerusalén donde estaba el antiguo Templo de Salomón, entre los años 1009 y 1011, descubriendo pasadizos (túneles) secretos y halló una gruta natural, pero no pudieron desbloquear la entrada porque fueron descubiertos y una enorme multitud de gentío enfurecida por lo que consideraban una profanación los obligó a escapar hacia el puerto de  Jaffa y embarcarse saliendo del país.

 

Hay otras especulaciones.

La tribu africana Lemba, de Zimbabwe, la cual presume ascendencia judía ha afirmado en sus tradiciones que sus antepasados, cuando llegaron al Sur de África, trajeron consigo una reliquia sagrada llamada Ngoma lungunda que está relacionada con el Arca. El investigador Tudor (Londres 1944, Profesor de estudios judaicos modernos, Universidad de Londres, autor del libro “El Arca de la Alianza”) postula esta hipótesis basándose en que el objeto descrito por el pueblo Lemba posee atributos similares al Arca, por el tamaño y porque sólo podía ser trasladada por los sacerdotes, no permitiéndosele tocar el suelo y fue venerada como la Voz de Dios.

 

En 1989, el periodista británico Graham Hancok aseguró que la legendaria Arca perdida no era tal, sino que estaba escondida en un Templo de Etiopía, existiendo algunas pruebas arqueológicas, pero en realidad se basa  en que la Iglesia Cristiana Copta de Etiopía  a través de su Patriarca dice que el Arca fue trasladada  a su país en el año 50AC,

 

Según los registros de la tradición, el Rey Salomón por “inspiración divina” sabía que con el tiempo el Templo de Jerusalén seria destruido y ordenó y supervisó un sistema de túneles, laberintos, corredores y cámaras debajo del complejo del Monte del Templo. La tradición Midráshica enseña que el Rey Josías, que vivió 40 años antes de la destrucción del Templo, ordenó a los levitas ocultar el Arca con su contenido y el frasco de aceite de la unción en el escondite secreto construido por el Rey Salomón Cita del Instituto del Templo, entidad oficial del Estado de Israel, responsable de los preparativos, organización y ejecución para la construcción y funcionamiento del Tercer Templo, el Rabino a cargo, Chaim Richman aseguró que está a 1Km. en una cámara subterránea, debajo del Monte del Templo.

 

El Arca de la Alianza era un elemento sagrado en cuyo interior se dice que Moisés colocó los restos de las Tablas de la Ley rotas de su primera subida al Monte, un recipiente de oro con Maná (el alimento que Dios mandó del cielo durante la travesía del pueblo por el desierto y la vara de Aarón).

Poseía propiedades de protección y ayuda en las luchas por la conquista de la tierra prometida.

El relato más sobresaliente se halla en Josué 6.4-16 quien durante la batalla por la conquista de Jericó al ver que el triunfo no se lograba elevó sus brazos al cielo pidiendo que se prolongara la Luz del Sol.












Josué


Siguiendo  con la cita de Josué, dice que   llamó a siete sacerdotes  y con siete trompetas marcharon dando siete vueltas alrededor del muro de Jericó, portando el Arca del Pacto y cuando el sonido prolongado de las trompetas sonara, el pueblo y los soldados gritarían a viva voz y así el muro se desmoronó.

 

Como manifestáramos en el principio del artículo  podemos interpretar el Antiguo Testamento también en forma simbólica. Veamos ahora de esta manera intentar hacerlo con el hermoso símbolo del Arca de la Alianza.

La doctrina de la “Palabra perdida” es un  Arcano en los sistemas litúrgicos de muchas de las religiones actuales y por supuesto en los Ritos de algunas instituciones iniciáticas existentes.

Ya lo hemos manifestado otras veces, claramente  está expresado el Poder del Verbo (el Logos, la Palabra) en la Biblia: en Bereshit: Dios dijo hágase y se hizo…, en San Juan 1:1.3: en el Principio era el verbo..,, y en la tradición hindú la Creación se realizó a través del Devanagari (el alfabeto sánscrito).

En el cristianismo es la búsqueda del “Santo Grial y su contenido: “la bebida de la inmortalidad”; en la tradición hebraica la Palabra Perdida que es la verdadera y correcta pronunciación del nombre tetragamático de la Divinidad; en la tradición védica se dice que el “Soma” (¿el elixir de la inmortalidad?) a partir de cierta época vino a desconocerse y fue reemplazado por un sustituto; en la Alquimia es el logro del “oro espiritual”, la reconversión del plomo en oro no es más que el sentido de purificación realización espiritual y la búsqueda de la piedra filosofal; en la Masonería es la pérdida de la “Palabra de Maestro” y su reemplazo.

En este sentido podemos concebir que el Arca de la Alianza perdida, hecha de madera de “acacia”, símbolo de incorruptibilidad y de eternidad igual que el oro, en realidad no lo está, simplemente está  escondida, oculta,  hasta que el tiempo y las circunstancias permitan que sea recuperada.

 

Moisés ejemplo de servicio a la Unidad  de Dios con el pueblo, a su vez es el símbolo del ser humano (hombre o mujer) que ha dedicado su fuerza y energía, con Esperanza y Fe, para superar sus propias limitaciones y descubrir su propia divinidad en su Ser expresado en su subida a lo alto, simbolizada por la montaña y encontrarse con “El que sabe”, el Principio de Conciencia creador de todo lo existente.

Encontró su Revelación o su Iluminación, y como buen servidor deseó trasmitir inegoístamente (despojado de su personalidad) a  través de las Tablas de  la Ley a sus semejantes. Moisés de la mano de la Divinidad grabó en la piedra (símbolo de la naturaleza) las mismas.

Al ver la idolatría, símbolo de la Ignorancia, comprendió que el mensaje aún no era para la época y las rompe, sube nuevamente y trae unas nuevas,   sustituyéndolas.

 

La tradición del Arca de la Alianza  dice que Moisés guardó en ella los trozos de las primitivas Tablas de la Ley. En el interior de su Ser reside el anhelo que pueden ser reconstruidas.  El Arca completada por el recipiente de oro con el “maná” y el bastón  de Aarón se transformó en sagrada.

Entonces el “Conocimiento-Sabiduría”, la Real-ización, será obtenida por aquellos que puedan juntar las partes y reconstruirlas primogénitamente.

 

 


          














Moisés  Las Tablas de la Ley  Moisés Iglesia San Pedro, Roma





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