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El Sello De Salomon La Estrella De David

El Rey Salomón, hijo del Rey David, hizo de Jerusalén la Ciudad de la Justicia y de la Paz. Su nombre refleja el nombre original de la ciudad, por salem.

EL SELLO DE SALOMON  LA ESTRELLA DE DAVID

 

El Rey Salomón, hijo del Rey David, hizo de Jerusalén la Ciudad de la Justicia y de la Paz. Su nombre refleja el nombre original de la ciudad, por “salem”.

La leyenda del maravilloso anillo, utilizado como Sello, que Salomón (según leyenda) recibió del cielo es común tanto por el judaísmo como por el cristianismo y el islamismo.

Se dice que el arcángel Miguel fue quien lo dotó de tal tesoro por el cual sería capaz de dominar “todos los demonios” de la tierra y con su auxilio construir la ciudad de Jerusalén.

El Talmud de Babilonia difundió la leyenda que el bíblico Rey Salomón  poseía un anillo de propiedades mágicas mediante el cual podía controlar a los “demonios” y “hablar con los animales”. Dicha joya tenía grabado el hexagrama con el nombre secreto de Dios en su centro.

El “cantar de los cantares” del Rey Salomón expresa: “Yo soy de mi amado y mi amado es en mi”. “Ponedme como sello en mi corazón”.

Los dos triángulos equiláteros de la Estrella de David responderían a estos versos bíblicos que de manera simbólica  representan la idea de la íntima relación de Dios con la humanidad.

 










Si bien anteriormente se utilizaba en forma indiferente la denominación Sello del Rey Salomón y la Estrella de David (en hebreo Maguen David, literalmente Escudo de David y por los musulmanas Khatam Solimán), el Sello de Salomón era un anillo que tenia grabado una estrella de cinco puntas o pentáculo (o pentagrama).

 

Nos ocuparemos primero de la Estrella de David.

Si bien es inevitable actualmente vincular la Estrella de seis puntas con el pueblo y la religión judía Es un emblema Universal que tiene sus orígenes en tiempos remotos. Por ejemplo lo vemos en reproducciones de Mandalas hindúes y tibetanos y aún en el  cristianismo.

 











Mandalas



















Catedral de Burgos

“El uso más antiguo que se conoce de este símbolo por parte del pueblo judío (en forma masiva) se remonta al siglo IV cuando en la ciudad de Praga (Checoslovaquia) lo usaron como signo de identidad. Pero no fue hasta finales del siglo XIX cuando surgen los movimientos nacionalistas judíos en que adquieren el sentido que hoy conocemos” (Cita de Javier García Blanes).

Gershon Sholem (notable estudioso cabalista, nacido en Berlín en 1897, radicado en Palestina en 1923, cofundador de la Universidad hebrea de Jerusalén en 1928, y fallecido en Jerusalén en 1982) refiriéndose a la Estrella de David  mantuvo lo siguiente: “En primer lugar el hexagrama es un símbolo Universal cuyas asociaciones judías se desarrollaron gradualmente en el siglo IV, aunque pudiese que no fuera hasta el siglo XVII. En el siglo XIX se convierte en el símbolo de los judíos, en general evoca y refuerza el pacto de Dios con Abraham.

 

En el año 1536 el Sultán Solimán “El magnífico” ordenó efectuar trabajos de remodelación  en el Monte del Templo (en Jerusalén) y convirtió en una mezquita la iglesia existente. Mandó a construir murallas que rodeaban a la ciudad de Jerusalén con la función de protegerla y en las mismas hay decoraciones con triángulos entrelazados.


 















El elemento abstracto de la figura de la Estrella de seis puntas y su integridad geométrica lo constituyen en un símbolo Universal, como ya  dijimos, representativo del desarrollo de las matemáticas y de la geometría por parte de los griegos.

Pitágoras y sus discípulos por medio de la geometría veían un símbolo cósmico, el hexagrama (y el pentagrama) se convirtió en expresión del Cielo y su reflejo la Tierra, lo divino y  su reflejo en la Creación, así como una conexión entre el Cielo y la Tierra, el macrocosmos y el microcosmos, el espíritu y la materia. Combina fuerza y belleza.

Cuando se observan las seis puntas de la Estrella de David se debe considerar y tener en cuenta que el número seis, tanto en la antigüedad como en el medioevo era percibido tanto simbólica como matemáticamente como número perfecto.

 

La Estrella de David  está integrada por polígonos regulares. Se compone a través de dos triángulos equiláteros superpuestos (a veces entrelazados) de modo de formar un hexagrama perfectamente regular en su centro.










Es decir un hexágono regular rodeado por seis triángulos equiláteros de menor tamaño que él y presentando cada uno de estos triángulos uno de sus lados coincidiendo en longitud con uno de los lados del hexágono.

El triángulo simbólicamente era una figura sagrada y religiosa en Oriente (vinculada al Espíritu), antes que Pitágoras la proclamara como la primera figura geométrica, así como la más misteriosa de todas.

La punta dirigida hacia arriba significa el “fuego divino” y el elemento masculino y la punta dirigida hacia abajo el elemento femenino y las aguas de la materia.

El doble triángulo podría interpretarse como las seis direcciones del espacio, la unión y fusión del Espíritu puro y la materia.

Algunos  tratadistas sobre simbolismo le atribuyen al hexagrama un significado similar al Ying y Yang como representación de los opuestos, así como un nexo entre el cielo y la tierra o la plasmación ideográfica de la Sabiduría trascendente.

Es decir una identificación con la búsqueda de la Unidad.

En la iconografía alquímica también se encuentra la Estrella de seis puntas en numerosos trabajos sobre la “Gran Obra” como emblema de los opuestos fuego y agua.

 

El Sello de Salomón

Anécdota:

La tradición judía cuenta que cuando el Rey David se hallaba en los umbrales de la muerte llamó a su hijo y sucesor Salomón. El entonces joven Salomón estaba preocupado por su inexperiencia para recibir la corona real que sería suya y la responsabilidad que ello implicaría y le pide a su padre que le deje algo que le pudiese ser de ayuda en épocas de crisis.

El Rey David le dio un pequeño cofre en cuyo interior había una moneda y le dijo: “Cuando te encuentres en aprietos abre este estuche y mira la cara de la moneda”. “Pero cuando te encuentres en la cima del bienestar recuerda que también debes abrir el cofre y dar la vuelta a la moneda para ver el lado opuesto”

 

En un momento de su reinado Salomón estaba abatido y apesadumbrado por los serios problemas que se le estaban presentando y recordó el consejo de su padre David le había dado junto al cofre. Abrió el mismo y en la cara de la moneda  estaba grabado en letras hebreas la frase “gam tzeh ya`avor” que se traduce como “Esto también pasará”.

Se sintió reconfortado profundamente por el mensaje y entusiasmado, con energía recuperó el control de las circunstancias superando todos los obstáculos.

Los barcos volvieron a surcar los mares y al ver tranquilidad se logró una gran prosperidad para el pueblo.

Desde todas partes del reino venían  a hacer peregrinaciones a Jerusalén para rendir culto a su Rey, a sus riquezas y a su Sabiduría...

Sentado en el cenit, Salomón se olvidó que igualmente debía abrir el cofre.

Siguiendo con el relato de la leyenda, Asmodeo el “Rey de los demonios” fue llevado encadenado ante el Rey Salomón y convertido en esclavo.

El tener tanto poder sobre  el “Rey de los demonios” enriqueció el orgullo de Salomón. Entonces le dijo a Asmodeo que no entendía la grandeza de los demonios si un simple mortal podía tomarlo como prisionero.

Asmodeo le respondió que si Salomón le retiraba las cadenas y le prestaba el anillo podía probarle los poderes que en realidad poseía.

Salomón aceptó y entonces en posesión del anillo se puso de pié con una de sus alas tocando el Cielo y con la otra apuntando a la Tierra tomó a Salomón y lo llevó volando a cuatrocientos kilómetros de Jerusalén abandonándolo ahí. Regresando a Jerusalén se autoproclama Rey.

Salomón durante unos años vagó por la tierra de Israel sobreviviendo con lo que le daban en las casas que en su deambular encontraba. Una y otra vez exclamaba: “Soy Salomón el Rey de Jerusalén” cosa que provocaba risas y burlas. El “más sabio de todos los hombres” era considerado como que había perdido la razón.

Fue entonces cuando recordó las palabras de su padre y el cofre con la moneda y la frase en ella.

Sintiéndose nuevamente reconfortado e insuflado de Fe y Esperanza, después de grandes luchas recupera su trono.

Estando nuevamente en la cima de la gloria pensó otra vez en la moneda y su reverso.

Abrió nuevamente el cofre y dando vuelta  a la moneda leyó la frase que estaba grabada: “gam tzeh ya´avor”, “Esto también pasará”

Fue entonces que Salomón comprendió y se convirtió en Rey Sabio como

se lo conoció,

 

Una variante se encuentra en la leyenda árabe sobre esta anécdota y el anillo es reclamado por Sakir, quien a través de engaños logra que una de las mujeres de Salomón le entregue el anillo y  gobernó. En una ocasión Sakir arroja el anillo al mar y es comido por un pez quien se lo devuelve a Salomón recuperando su posición como Rey.

 

Dejo a los lectores que interpreten esta anécdota.

Febrero 2017





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