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Invitacion A Gestar Utopias

Consideramos en primer lugar que debemos desmitificar el término Utopía del contexto general en que se lo ha utilizado comúnmente. Debemos diferenciar definitivamente lo que es realmente una Utopía de lo que es una mera ilusión.

INVITACION A GESTAR UTOPIAS

 

Consideramos en primer lugar que debemos “desmitificar” el término “Utopía” del contexto general en que se lo ha utilizado comúnmente. Debemos diferenciar definitivamente lo que es realmente una “Utopía” de lo que es una mera ilusión.

La “Utopía” se fundamenta en el poder creador que el ser humano posee mediante la utilización apropiada de la “imaginación creativa” y se basa en la existencia de la poderosa Virtud de la Esperanza.                                         

Una ilusión es una posibilidad probable, depende del azar. Por  ejemplo uno simple, me puedo ganar el premio mayor de la lotería comprando un billete, es una ilusión que es una posibilidad probable que entra en el porcentaje de las posibilidades.

Por lo contrario podemos afirmar que una “Utopía” es una probabilidad posible, depende de determinados factores.

No podemos obviar la consideración de la situación actual del mundo en esta particular época en la que le toca a nuestra civilización occidental vivir y actuar.

 


 














El ser humano debe enfrentar, quiera o no, sea consciente o no, la tarea de elaborar una concepción de la Vida (con mayúscula), de su trascendencia. La vida es evolución, movimiento, acción. Y acción es compromiso y éste implica indudablemente responsabilidad.

Obrar es formarse una idea de la Verdad, de la Realidad existencial. Comprender la esencia del ser humano, su integración consigo mismo, con la sociedad (humanidad) y el Cosmos (Universo).

 

El hombre occidental, puesto que debemos desenvolvernos dentro de nuestra cultura, debe lograr un equilibrio entre la dimensión trascendental y espiritual de la Vida y la inmanente pragmática de la época con sus “necesidades”.

 

Aunque seamos reiterativos, haremos el planteo de las consideraciones  acerca de la situación de la realidad actual, en la forma más objetiva posible como   lo hemos hecho en otros artículos.

 

Estamos transitando y terminando casi la segunda década de este siglo XXI.

¿Qué diferencia hay con los cincuenta últimos años del siglo pasado?

Seguimos ¿asombrados? Con los constantes adelantos y progresos técnico-científicos en todas las disciplinas.

El hombre sigue desarrollando la astrofísica, continúa la investigación del espacio; envía satélites, cohetes, sondas, vehículos espaciales tripulados o no, plataformas espaciales con laboratorios, etc.

Los científicos astronautas siguen buscando respuesta a lo que pasó en el centésimo de segundo antes del Big Bang (en el supuesto que sea válida la teoría científica cosmogónica). ¿Se descubrirá el misterio de los agüjeros negros?. Todo ello dentro de nuestra insignificancia, de nuestra modesta Vía Láctea ante la macrodimensión del Universo.

 

Y en el campo opuesto dimensional la microtecnología, la nano tecnología (nano=millonésima parte de un milímetro), la ingeniería genética, el completamiento del genoma humano, la constitución del ADN, los avances electrónicos, de los medios de comunicación, en la fabricación de todo tipo de equipamiento y maquinarias en las más diversas aplicaciones.

Avance en la medicina, en los métodos y maquinarias agrícolas, de la industria, etc. etc. nos dan una primera opinión de que estamos viviendo una de las mejores épocas de la especie humana.

 

¿Pero qué pasa con el Hombre?

No hace falta ser sumamente perspicaz ni ser un profundo investigador social o psicólogo, basta con observar a nuestro alrededor.

Aumento de las villas de “emergencia” y asentamientos por falta  de viviendas adecuadas, de poder adquisitivo para acceder a las mismas, por migración poblacional hacia las grandes ciudades por la falta de posibilidad de subsistencia en sus lugares de origen.

Impacto de los procesos inflacionarios, desempleo, deserción escolar, mendicidad, aumento de los niveles de pobreza, de la miseria y marginación, desnutrición, etc.

 

Incremento del consumo de bebidas alcohólicas (cada vez a menor edad) al igual que las drogas alucinógenas, con el agregado de las de origen sintético en laboratorios químicos y el agravamiento de las consecuencias deteriorantes para la salud.

Violencia generalizada, en el tránsito vehicular, en las canchas de fútbol, extendiéndose a otros deportes como agresiones físicas de ¿deportistas? de jugadores de rugby, en la salida de los salones bailables, de los turnos de las escuelas, etc.

Secuestros, entraderas, asalto a ancianos, raterismo, motochorros, etc. etc.

Un capítulo aparte representa el aumento de denuncias de hechos de violaciones, abusos sexuales, pedofilia, pornografía y prostitución infantil. Oferta de travestis y prostitutas (ahora “nuevitas”) a través y en forma indiscriminada en los medios de comunicación, internet, prensa escrita, volantes callejeros en la vía pública sin ningún tapujo.

No descartemos la trata de personas con las desapariciones constantes de jóvenes,  la venta de bebés, la violencia de género…

 

Y por supuesto las denuncias de la más descarada corrupción política en todos los niveles y actos administrativos del dinero de los ciudadanos.

Sumado a todo ello  los inmigrantes ilegales en toda América y la “crisis de los refugiados” que han transformado al Mar mediterráneo en un gran cementerio escapando de la guerra y de la miseria. Es una auténtica crisis de la humanidad, del ser humano, de los responsables de la conducción de los países

 

La existencia de nuevos totalitarismos  y la reproducción de los viejos.

El retroceso arcaico de fundamentalismos basados en una ideología religiosa por promesas edénicas que fanatiza a multitudes ignorantes, conduciendo a hombres, mujeres  menores de edad al suicidio y al asesinato a través de actos de terrorismo, y  a nivel internacional generando incertidumbre en el porvenir.

Tampoco debemos olvidar la persistente existencia de discriminación (en todas las variables posibles) generando una xenofobia y nacionalismos extremos.

Estamos frente  a una civilización centrada en la economía, con intereses internacionales, de monopolios económicos con intereses corporativos e individuales egoístas.

Una época en la cual se valoriza el Tener y no el Ser, y la pérdida real de valores morales, éticos y sociales.

 

Sí, claramente este es un enfoque pesimista. Enfoque con el cuál nosotros no nos resignamos y no compartimos porque las cosas pueden modificarse si atacamos las causas.

 

¿Continuará la decadencia espiritual y humanística?

Este enfoque es pesimista.  O nada cambia o es muy difícil que pueda cambiar y en caso que sí tardaría muchísimos años.

Y hasta diríamos que es lógico. Por supuesto que estamos absolutamente en contra del conformismo (ya lo hemos expresado más de una vez). Y será así si no empezamos a revertir la situación.

 

Por ello recuerdo unas frases (en versión libre) de un filósofo que vivió por los años 50 AC:

¿Quién si no Yo?

¿Cuándo si no ahora?

¿Si sólo para mí para que?

 

Nuestro movimiento se enrola en un tercer enfoque, no sólo en la necesidad de un cambio, sino que éste debe realizarse con la firme voluntad y la Esperanza de lograr un mundo mejor. Por ello es la invitación a gestar “Utopías”.

A pesar de la imperfección humana creemos en el ¿sobrehumano? esfuerzo y trabajo del perfeccionamiento y cristalización del deber de servicio.

 

Pareciera, y así es, que mucha Luz es necesaria para disipar tanta oscuridad.

Todo nos indica que hay un quiebre en esta etapa de la civilización que no augura nada positivo ante la falta de responsabilidad sincrónica con nuestra generación y diacrónica con las generaciones venideras.

 

En toda ocasión en que nos enfrentamos a severas crisis es cuanto más se nos exige un profundo acto de reflexión para dilucidar las verdaderas causas de la situación que estamos atravesando.

Intuimos y aseveramos con fuerza que la crisis de  los valores ES la causa y No  la consecuencia de las crisis.

Por ello el artículo presentado en Enero del cte. año: “Actualicemos y revaloricemos las Virtudes”.

 

Se han abandonado los Valores morales, se han  vaciado de contenido otros y se han adoptado otros carentes de sustento ético.

Estamos viviendo una verdadera subversión de los valores Morales, Éticos

Y Sociales, estableciéndose una escala valorativa de los mismos  primando los inmediatos, los materiales, la ambición de poder y el Tener en vez de Ser.

Sin una genuina toma de Conciencia tanto individual como colectiva, del impostergable  reencuentro con una humanidad más espiritual y más humana (aunque paradójicamente resulte redundante) es difícil vislumbrar un cambio efectivo.

Entonces debe cambiar radicalmente el enfoque exclusivamente materialista (sin dejar de ser pragmáticos) como finalidad y dar un significado más espiritual y trascendente a la vida y comenzar  a reencontrar la forma en que la familia vuelva a constituir el núcleo central de la sociedad, marcando un modelo; cumpliendo con plenitud la tarea de formación, contención y educación  primaria (inicial) de los hijos dando ejemplo de conductas coherentes que le sirvan en forma efectiva.

Y para ello es necesario centrar las bases que lo posibilite.


De ahí la invitación de gestar “Utopías

 

El humanismo espiritual que propugnamos en lo material intenta que la vida continúe dentro del marco de ideales elevados, descartando hipocresías, egoísmos y  ambiciones desmedidas, buscando libertad en todos los campos, la justicia social, la cooperación recíproca, el respeto al medio ambiente, el logro de una vida digna con paz activa y felicidad.                

Y en lo espiritual la posibilidad que el Ser humano logre su auto-perfeccionamiento y realización interior y su comprensión de la Unidad existencial.

 


 
















Volvemos al término de Egrégor que anticipáramos en el artículo de Enero

de este año.

Egrégor  designa una fuerza generada por la suma de energías físicas, emocionales y mentales de dos o más personas que se reúnen con una determinada finalidad.

Los pensamientos son energías, vibraciones más o menos sutiles que pueden acumularse en el “cuerpo mental” o expandirse.

Un grupo de seres humanos en determinadas circunstancias que se reúnen psíquicamente, con una determinada y adecuada técnica,  permite generar vibraciones fuertes e idénticas por pensamientos de naturaleza coincidentes y configuran una unidad, con energía positiva o negativa según sea el género de los pensamientos emitidos y que tenderán a concretarse.

 

Podemos decir entonces que el Egrégor se supone que constituye  un Centro de Conciencia colectivo, “formas psíquicas” que tienen que ver o  están vinculadas a estados de conciencia. Son pensamientos fuertemente proyectados. Constituyen un campo poderoso de influencia; es un fluir sutil e invisible generando un “arquetipo” que orienta un registro en lo que Carl G. Jung denominó “inconsciente colectivo”

 

Hay que tener presente que el Egrégor configurado puede ser permanente en tanto y en cuanto se siga acumulando “materia psíquica”, realizándolo en forma periódica y constante.

 

Cualquier pensamiento, ya sea negativo o positivo es energía y se une a pensamientos similares de otras personas, fortificándose y dando forma concreta (o materializándose) a lo que se pensó.

Desde ya, lógicamente el pensamiento armónico de varias personas es mayor que el pensamiento individual.

 

El Egrégor siendo una “creación mental” está dotado particularmente de una capacidad de acción, tiene capacidad de absorción de energías y expansión de las mismas.

Tiene la facultad de oponerse a las fuerzas negativas que tratan de neutralizarlo o destruirlo.

 

El poder operativo del Egrégor está en cierta forma supeditado (o mejor dicho influenciado) por el número de participantes que comparten los mismos ideales. La intensidad y la perseverancia son fundamentales.

 

Por último podemos decir que el Egrégor es una especie de “Cooperativa de energía mental”, pues se nutre del aporte mental de las personas que honestamente (en forma totalmente desinteresada y despersonalizada) actúan en pro de  Ideales positivos de progreso para la Humanidad. Aunque así mismo las retribuye.

 

Comencemos a imaginar “Utopías”:

 

En nuestro país, la República Argentina, se ha efectivizado un cambio total del nivel de Conciencia individual y colectivo en forma positiva que se refleja en las clases políticas dirigentes,

 

Se ha concretado una reforma sustancial y completa  en el sistema educativo aplicándose las teorías y técnicas pedagógicas más modernas, modificándose la “curricula” con fundamento en los principios de igualdad,  respeto, tolerancia, solidaridad, cooperación, honradez, equidad, justicia…

El estado ha reservado el presupuesto necesario para cubrir todo lo necesario, tanto a nivel docente, pedagógico como de la infraestructura edilicia adecuada y suficiente.

 

Todos los ciudadanos en edad laboral encuentran fácilmente trabajo acorde a sus capacidades, recibiendo una retribución que les permite cubrir sus necesidades básicas y vivir con dignidad.

 

Se ha logrado eliminar todo tipo de violencia.

La delincuencia ha sido controlada, el sistema judicial penal ha actuado con firmeza y rapidez. Han mejorado todas las instituciones penitenciarias, lo que ha permitido la reinserción social de la mayoría de los detenidos.

 

Se ha erradicado el narcotráfico, reduciéndose drásticamente el  consumo.

 

Toda la población puede acceder a un servicio de salud de excelencia. Se han incrementado todos los planes de prevención necesarios. El Estado ha favorecido el desarrollo de laboratorios farmacéuticos a través de las Universidades Nacionales y Provinciales que permitieron  elaborar los medicamentos básicos necesarios, disminuyendo el costo y permitiendo el control de los precios de los que no puedan fabricar. Ha promovido y estimulado la investigación en todos los campos.

 

El hambre y la desnutrición es un recuerdo de un pasado superado.

 

Todos tienen la posibilidad de adquirir su vivienda acorde a la constitución del núcleo familiar. El Estado ha simplificado y favorecido el acceso a créditos hipotecarios con plazos razonables y bajo interés.

 

Se ha saneado todo el sistema político, habiéndose eliminado todo tipo de

corrupción. Se terminó la impunidad.

La carrera armamentista ha tocado su fin. La armonía internacional es una realidad.

 

Visualizamos pues un país en el que sus habitantes viven felices y pueden cultivarse cultural y espiritualmente.

 

Esta concreción se  está expandiendo a todos los países vecinos.

Marzo, 2017





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