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Nuevamente Sobre El Simbolismo

El simbolismo es el mecanismo de transmisión (comunicación del mensaje) y concreción (realización del mensaje).

NUEVAMENTE SOBRE EL SIMBOLISMO

 

El simbolismo es el mecanismo de transmisión (comunicación del mensaje) y concreción (realización del mensaje).

 

Nuestro movimiento siempre ha tratado y tenido siempre como objetivo, elevar el nivel de conciencia de todos aquellos lectores o no de la página, genuinos interesados en una búsqueda de perfeccionamiento espiritual del ser humano.

Y en ese sentido, como simples iniciados simbólicos, intentamos aportar una pequeña Luz que pueda brillar en el opaco espectro de nuestro espíritu en esta época oscura de nuestra civilización pragmática, materialista y consumista, con olvido del sentido humano y de la esencia de la vida.

 

El sistema simbólico constituye un idioma integral, un lenguaje peculiar, con una configuración gramatical que trasciende el tiempo y el espacio.

Podemos decir que el símbolo es un medio visible con  el contamos y por intermedio del cual es posible objetivizar lo que carece de forma.

Él idioma simbólico  no es simple, es más bien complejo . El mismo está compuesto por un conjunto de múltiples elementos, imágenes, vestimenta, objetos, movimientos, gestos, signos, colores, leyendas, posturas, etc. constituyendo una gramática propia.

 

Los símbolos hacen surgir del interior del iniciado latencias distintas que se complementan porque cada una de ellas constituyen una integridad.

Si uno se contentara simplemente en la consideración del aspecto exotérico de los símbolos sólo nos daremos cuenta que su imagen icónica puede presentar y alcanzar intelectual y racionalmente una diversidad de variables formales de acuerdo a las distintas culturas y sociedades.

Por lo contrario si consideramos el aspecto esotérico el mismo traspasa las expresiones culturales y de las épocas.

Los símbolos y los sistemas rituales son en realidad manifestaciones de un único contenido de  todos los pueblos y al alcance de todo ser humano.

 

 Hay innumerables  cosas que están más allá del entendimiento (o de la razón) del ser humano y por ello utiliza símbolos y términos simbólicos para representar conceptos abstractos.

Por ejemplo dibujamos un círculo y decimos es “El círculo del tiempo”, estamos empleando una figura geométrica que junto con la idea del tiempo trasmite también la idea del espacio con el cual está íntimamente relacionado.

Simultáneamente surge el concepto del infinito evocado por la circunferencia que señala o hace referencia a la inevitable limitación del espacio por él contenida.

¿¡Cuantas palabras serían necesarias pare expresar el paradójico concepto del infinito limitado!?

 ¿¡Cuantas para hacer comprensible la idea espacio-tiempo en el cual se desenvuelve el drama de la vida!?

 

El simbolismo  es un  idioma sintético y germinal.

Volviendo al “Círculo del tiempose complementa por sí mismo con las ideas  que de él surgen: espacio-tiempo, infinito-limitado, ciclos, alternancias, comienzo-fin, eterno retorno, etc.

Los símbolos tienen la característica de ser asociativos.

Son los símbolos universales,  los que subyacen en el trasfondo arcaico de nuestra especie,  los que expresan prácticamente en todos los sistemas ceremoniales y rituales de las Escuelas de Iniciación simbólica.

 

Cuando miramos objetivamente vemos que en nuestra percepción de la realidad que nos rodea hay aspectos que son inconscientes;   el hecho que aún cuando nuestros sentidos (que son los que nos conectan con el mundo exterior) reaccionan ante fenómenos reales, ya sean  de  naturaleza visible o sonora, son trasladados del reino (o nivel) de la realidad objetiva al de nuestra mente y en ella se transforman en fenómenos psíquicos.

 

Hay sucesos de los cuales no nos hemos percatado en forma consciente, podríamos decir que han sidos absorbidos “subliminalmente”. Nos damos cuenta de ellos a través de la “intuición”o un pensamiento profundo deductivo o reflexionando.

Carl G. Jung  manifestó en uno de sus múltiples escritos. Así como los contenidos consientes pueden desvanecerse en el “inconsciente”, hay contenidos nuevos,  los cuales jamás fueron conscientes y pueden surgir de él. Es un hecho que además de los  recuerdos de un pasado consciente muy lejano, también pueden surgir por sí mismo del inconsciente pensamientos nuevos e ideas creativas.

Pensamientos e ideas que anteriormente jamás fueron conscientes. Se desarrollan y afloran de las oscuras profundidades de la mente y forman parte importantísima de la psique subliminal. Es lo que se denominan “arquetipos” e “inconsciente colectivo”.

 

Jung dice, concebí a los símbolos  como transformadores de energía, es decir como “nexos” de unión que posibilitan el desplazamiento de “energías psíquicas” de un plano a otro.

También el “olvido” es un proceso normal en el cual ciertas ideas conscientes pierden energía específica pudiendo acumularse y/o trasladarla”

 

Según Antenor Dal Monte: “Los símbolos  son elementos psíquicos- dinámicos capaces de obrar como  poderosos agentes en la activación de los procesos de “iluminación” de la Conciencia”.

Entendemos por “iluminación” a la comprensión a aprehensión de nuevos contenidos de la Conciencia, lo que representa expansión o cambio de nivel de ella o aún mayor amplitud del  campo de la misma.

El orientalismo antiguo denominaba a los símbolos “Yantras”  en el idioma sánscrito cuya traducción es precisamente  herramientas.

El símbolo es un instrumento “mágico”, capaz de despertar, llamar y hacer venir determinadas latencias desconocidas del Alma y que yacen en su interior, en el trasfondo subconsciente. Actúan como mediadores permitiendo captar algo tan abstracto como un “arquetipo” a través de una forma concreta.

El  símbolo constituye pues, una manifestación a nivel sensible-estético-emocional que es necesario vivenciarlo.

 

Gershon Sholem concebía: “El símbolo  es una especie de forma de expresión de algo inexpresable, para preservar la vitalidad de algo de experiencia mística, ideas, conceptos y permitir una vivencia. La riqueza de su significación que de él emana presta una nueva vida a la tradición que está permanentemente en peligro de caer en el olvido  o en forma muertas”. 

Volviendo a Antenor Dal Monte; “El simbolismo   es Arte y Religión.

Como Arte lo interpreto primero como método, herramienta, instrumento de enseñanza y desenvolvimiento, tecnología y oficio. Y segundo como Religión como forma de expresión de valores y realidades de orden estético-ideal.”.

 

Sintetizando, el símbolo   una manifestación sensible, repetimos, “estético- emocional-ideal”, que como parte de un “lenguaje peculiar” debe ser vivenciado.

Agosto, 2017





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