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Prometeo Parte 1

De acuerdo a la cosmología hinduista existen cuatro edades, estamos transitando la Cuarta Edad llamada Kali Yuga en la cual nuestro sistema de recordación con la Ultérrima Verdad y la posibilidad de real-ización es a través del sistema simbólico y el Ritual

PROMETEO 

 

 

          

                                                  










Prometeo


De acuerdo a la cosmología hinduista existen cuatro edades, estamos transitando la Cuarta Edad llamada Kali Yuga en la cual nuestro sistema de recordación con la Ultérrima Verdad y la posibilidad de  real-ización es a través del sistema simbólico y el Ritual.  En la Edad anterior Dvapara Yuga   la forma de comunicación era a través de los Mitos y las leyendas pero sigue siendo útil en la actual aunque sólo sea en forma intelectual.


Nuestra concepción del Mito,  lo que hace es referirse a la Religión de los antiguos. Comúnmente es dar por sentado, erróneamente, que en su puerilidad se explicaron los fenómenos naturales, por ellos incomprensibles, mediante la creación de Dioses y Demonios. Lógicamente ubicaron a los Dioses en el Cielo y a los Demonios en el Infierno o en el infra-mundo. Luego el temor a la muerte, el culto a los antepasados, la divinización de los Reyes y luego los Héroes, fueron poblando imaginarias regiones. Por último los Sacerdotes y los Poetas y todo vino a ser Religión.

En realidad lejos de ser una fantasía de la ignorancia y el miedo de una mentalidad incipiente, quizás a-lógica, el Mito es una de las más bellas manifestaciones de lo que podía llamarse “emoción religiosa”.

El hombre mítico y los contenidos del alma van juntos, luchan juntos o son torbellinos de fantásticas fuerzas encontradas.

Si es cazador lo acompaña Diana o Artemisa, si es poeta, nada imaginarias musas  conversan  con él inspirándolo y conduciéndolo en alado Pegaso en raudo vuelo celeste

Y si es guerrero los acompañan Ares, Hermes, Poseidón o aún poderosos Cíclopes ya sea para favorecerlo o por lo contrario oponérsele. El Mito es un hecho estético universal, propio de la configuración psíquica carente de artificiales barreras entre el mundo del alma y el de las cosas. El Mito es una creación de la imaginación, pero ello de ninguna manera significa por supuesto que sea una irrealidad, ni el hecho anímico que genera el mito sea imaginario. Mito es Arte y como tal es para ser vivenciado emocionalmente y no para ser comprendido por medio de la razón.

Ronald Barthers (Francés 1915-1980, en su Libro “Mitologías”) afirmaba que no le importaba los que aquellos hombres pensaran sobre los mitos, sino como los Mitos operaban desde el interior de los hombres, aún sin que ellos  los sepan. 

                                                                                                                       Y así como las teorías de la música y de la pintura no pueden hacer surgir la vivencia estética de las obras musicales o de las pinturas, tampoco las interpretaciones del Mito, aunque sean necesarias como lo intentamos hacer en este artículo.

 

Según algunos autores consideran que el Mito de Prometeo tendría sus orígenes en la India.

En realidad parece que el Mito de Prometeo había sido revelado a profanos por un iniciado en los Misterios de Eleusis al escritor Esquilo, hijo de Eufirón cultor de Dionisio. En efecto Esquilo escribió tres tragedias referidas a este tema de este Mito: “El origen de Prometeo”, “Prometeo encadenado“ y “Prometeo liberado”. Lamentablemente la segunda “Prometeo encadenado” es la única conocida en la actualidad.

 











Esquilo

Siguiendo la mitología griega uno de los Dioses preponderantes es Saturno, llamado igualmente Cronos, significando o simbolizando el Tiempo que transcurre en la eternidad. Para evitar, según una profecía, que uno de sus hijos lo iba a destronar decide devorar a sus descendientes apenas nacieran. Ello simbólicamente representa que el tiempo infinito consume y acaba con todas las cosas terrenales.

La esposa de Saturno, Rea decide engañarlo con su sexto hijo y le presenta para que devore una simple piedra envuelta en forma de un niño, salvando así a Júpiter, símbolo primario de que la Inteligencia puede dominar y aprovechar el Tiempo, lo que mitológicamente está expresado por el desplazamiento de Saturno por Júpiter


                                  









Saturno devorando a sus hijos

 

Júpiter ocultó a los mortales los secretos de la vida y los privó del fuego inextinguible: la Razón y la Sabiduría.

 

El fuego representa la “sustancia divina” en el hombre. El fuego es un elemento esencial, no solamente considerando el aspecto material como punto de partida del futuro desarrollo de la civilización, sino también desde el punto de vista espiritual dado que el fuego es símbolo de vida, de la energía, de la inteligencia que mueve a la humanidad.

Prometeo, hijo del Titán Jaffe y de Asia, robó una chispa divina del celeste fuego haciéndolo patrimonio de los seres humanos.

Etimológicamente Prometeo significa “previsor”, el que ve el porvenir”.

 

La leyenda dice que Prometeo robó el fuego en el Olimpo, la morada sagrada de los Dioses, sacándolo del carro de Helio (después reemplazado por Apolo) o de la forja de Héfestos (que era su hermano) y lo transportó en una Cañaheja que arde lentamente y por ello era apropiada para que pueda ser transportado.

 

 

 











Prometeo portando la Antorcha

Es pues un Dios filántropo que elevó a la humanidad hasta la civilización, permitiendo que los hombres procedan en forma consciente en la senda de evolución espiritual transformándolo en el ser más perfecto del reino animal haciéndolo libre de “conquistar el cielo”.

 

 Dice Víctor Gebhardt (español, 1830-1894 en su libro “Los Dioses de Grecia y Roma”), “¿Cómo no habrían de experimentar los hombres viva gratitud y religioso respeto hacia el elemento que fuera bienestar primero? Cómo no habían de maravillarse a la vista de aquel misterioso que podrían a su capricho producir, y que apenas nacido crecía y se expandía con fuerza irresistible? ¿Cómo no concebir aquella terrestre llama sino dándole naturaleza igual a la que, desde lo alto, les enviaba su Luz. Su fuente era el Cielo y debió ser traída a la tierra?” .

 

Prometeo es la negación heroica del egoísmo, es el pensador, numen de la mente.

Nos dice Tere de Montegnacco  refiriéndose a “Prometeo encadenado” de Esquilo: “La concepción de Prometeo el divino rebelde en oposición al omnipotente Júpiter (su padre) revela el pensamiento del autor. Su penar es libre, su Religión es la devoción a la Vida Una, su culto la Libertad, la Justicia y la perfectibilidad de la naturaleza humana como síntesis de una doctrina evolutiva, El poeta hace resaltar la idea moral y política en pro de la lucha contra el egoísmo del poder titánico”.

Pero dejemos hablar a Esquilo por la boca de Prometeo: “Sabed como eran los males de los vivientes, antes llenos de ignorancia y a quienes torné sensatos y dotados de inteligencia…

Al principio miraban y no veían, escuchaban y no oían. Durante mucho tiempo, semejantes a las cosas de los sueños confundían ciegamente todo. No conocían las casas construidas  de ladrillos y expuestos al Sol. Vivían bajo tierra en el fondo tenebroso de antros que eran sus reductos, como hormigas largas y delgadas. Nada sabían del invierno, de la primavera florida ni del estío fructuoso. Vivían sin pensar hasta que les enseñé la salida cierta de los astros y de la poniente regular. Para ellos encontré el Número, la más ingeniosa de  las cosas y el concierto de las letras, y la memoria, madre de las Musas. Impedí a los hombres que previniesen su muerte”.

 

Es decir claramente describe el estado o nivel psicológico y de conciencia de los seres humanos. No tenían memoria, carecían de raciocinio, inteligencia era confusa. Sólo tenían el instinto de prever la muerte que los hacía esclavos de la fatalidad y al quitárselo lo reemplazó por la mente humana inaugurando el progreso.

 

Relatemos el Mito: Júpiter condena a Prometeo a ser encadenado en las rocas del Cáucaso  en donde un buitre devoraría diariamente su hígado (o entrañas) que le sería restituido por las noches. Aparece un ser que se transforma en vaca y a su vez es perseguida por un tábano  que la azuza y que siendo encaminada por Hermes se dirige al lugar del suplicio de Prometeo en busca de solución.




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