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Terminemos Con La Indiferencia

Estamos en el último tercio de la segunda década del Siglo XXI y una vez más nos preguntamos

TERMINEMOS CON LA INDIFERENCIA

 

Estamos en el último tercio de la segunda década del Siglo XXI y una vez más nos preguntamos ¿Dónde estamos? ¿Cuál es nuestra presencia en esta etapa de la civilización?

 

Sería absurdo negar la evidencia que, en nuestro planeta, estamos ante la existencia de algunos acontecimientos que suceden y afectan a todos los países y sus habitantes. Ellos tienen dos orígenes: el primero, son los sucesos de fenómenos naturales que están ocurriendo cada vez con una mayor frecuencia e intensidad  y segundo el producto del accionar humano que también ha agravado su influencia.

 

Los primeros son las erupciones volcánicas, los terremotos, los tornados y huracanes, sequías inundaciones, etc.

 

                    


                           Terremoto                                    Tornado





                 Inundaciones                                           Sequías

 

Las acciones del ser humano, experiencias con explosiones nucleares, derrame de petróleo, calentamiento global, agujero de ozono, contaminación ambiental, deforestación, inescrupulosa explotación minera, matanza de delfines, terrorismo, violencia, etc.











                                                                                                           Explosión nuclear                                         Derrame de petróleo


 

                   







Calentamiento global                             Deforestación













Matanza de Delfines (Holanda)             Contaminación océanos


Pero sobre todo, las acciones que han incidido  y lo siguen haciendo a nivel de la conciencia y convivencia social, como la existencia de niños soldados, la prostitución infantil, la trata de personas, el poderío económico del narcotráfico, la absurda carrera armamentista, el fanatismo religioso, los gobiernos dictatoriales, etc.











                Niños soldados                                 Acto terrorista



Stephen Hessel (referencia Nº1) en su libro “Indignaos!” escribe: “El poder del dinero nunca ha sido tan grande, insolente, egoísta con todos, desde sus propios siervos hasta las altas esferas del Estado”.


 








Hemos asistido y sufrido desde el Siglo XX a numerosas crisis económicas. Banqueros y financistas, políticos, siempre se han salvado, las consecuencias las pagan otros.

Terminemos con la indiferencia

 

 



Indiferencia


La indiferencia es la peor actitud.

George W. T. Hegel (referencia Nº2), expresa “La historia de la humanidad tiene un sentido: la Libertad del hombre que permite su progreso, superar conflictos, encarar desafíos”. 

El Siglo XX y el actual Siglo XXI sigue generando y marcando la diferencia entre pobres y ricos.

Es necesario retomar y poner firmemente en vigencia algunos Ideales, Principios y Valores Morales, Éticos y Sociales que son más importantes que los números que plantean los economistas.

 

¿Y por qué planteamos esto en esta página?

Porque estamos absolutamente convencidos que las genuinas Instituciones representativas de las Fuerzas espirituales, como las iniciáticas, no son, ni pueden serlo, insensibles a toda la problemática humana y por supuesto también están afectadas por la misma, pero deben superarlo y cumplir el compromiso y responsabilidad de intentar actuar sobre las Causas y encaminar en forma pacífica y activa en la evolución civilizadora, humanística y espiritual de la Humanidad.

Por ello, como “sal de la tierra”, como “fermento de modificación”, como “polvo de proyección”, deben con toda humildad, modestia y despersonalización cumplir el rol de guía de la humanidad en el sentido señalado. Así claramente se lo marca su “Drama”, el Deber de Servicio.

 

Todo el acontecer cotidiano (como también el que no lo es) no es más que producto y consecuencia del comportamiento humano, cualquiera que fuese su forma de expresión, por lo tanto pretender cambiar el “ambiente” como en otro momento pretendió el comunismo, con una seudo-igualdad forzada, en el que el hombre vive y se desenvuelve sin cambiar él mismo, no es más que una ilusión.

 

Globalmente podemos decir que la mayoría de los seres humanos están transitando caminos de indiferencia e indolencia.

¿Y que es llevar una vida indolente?

Simple y claramente llevar una vida centrada en los intereses particulares de cada uno, buscando satisfacer sus necesidades y progreso material dentro de sus posibilidades, impulsado por la ambición y la ignorancia, despreocupado por algo superior, ideales o bienestar de sus semejantes,

El indolente, ¿derivará el término de no-doliente?, es pues un individuo que se mantiene al margen de ciertas circunstancias que cree que no le atañen, o no puedan afectarlo directamente, y de ideas o ideologías que lo puedan incomodar.

No le interesa de ninguna manera investigar, analizar, las causas de los acontecimientos ni las motivaciones verdaderas, conscientes o inconscientes de su manera de actuar en la vida.

Quizás si se analizara, aunque sea en forma superficial, se encontraría que ha perdido la Fe, como Fuerza y Virtud motora en las personas, en sus semejantes, en las Instituciones, en las ideologías, en la humanidad en general, encerrado en su pequeño y estrecho mundo, indiferente al sufrimiento ajeno, apático a todo lo que pueda representar un reclamo o compromiso de acción.

Es un ser “resignado”, preso  de su realidad. Según un diccionario define el término “resignación” como “considerar algo como irremediable” y la Real Academia Española: “conceder, someterse, entregar su voluntad” y el término “aceptar” como “dar por bueno”.

 

 













La “resignación”, en el fondo, buscará excusas, culpables. No hará ningún esfuerzo por realizar un cambio radical. Esperará que “algo o alguien” resuelva los conflictos y traiga las soluciones. Pero en realidad si es sincero en forma consciente o inconsciente en su mente y corazón queda un sentimiento de frustración.

Similar a la palabra “resignación” tenemos al  “conformismo”, pero con una variante. Es adoptar la “forma o función” que el grupo social donde se desenvuelve espera de él sin oponerse. 

Sí, observamos reacciones en la actualidad: cortes de rutas, protestas, marchas con reclamos, “piquetes”, violencia…

Se busca paliar los efectos no actuar sobre las causas verdaderas. Surgieron ONG, Instituciones solidarias, comedores populares, etc.

 

Albert Einstein dijo en una oportunidad. “Si nuestra civilización quiere sobrevivir debe cambiar su visión del mundo”.

La inercia no es buena, aceptar lo inaceptable tampoco.

El futuro ya no puede ser continuación del pasado, ni el presente una actitud pasiva.

Consideramos sinceramente que hemos llegado a una línea divisoria en la historia.

El mundo que nosotros hemos creado no es ya sustentable por mucho tiempo más, o cambia o va hacia un camino  de destrucción.

Entonces, la insostenibilidad del mundo con nuestra actual civilización significa y/o representa la inexorable necesidad de un cambio profundo y radical en la conciencia, tanto individual como colectiva, de toda la humanidad, no genéricamente sino de todos los seres humanos sin ningún tipo de distinción.

Sin una enérgica acción consciente que intervenga para evitar la propagación del terrorismo, de todo tipo de fanatismo, de conflictos bélicos con cualquier excusa, de la drogadicción, de la delincuencia, de los crecientes choques culturales, de los enfrentamientos étnicos, de una mejor  educación, de la erradicación del hambre, la pobreza, la miseria, etc. etc. nos encontraremos cada vez más cerca de un camino descendente.











HAMBRE

Tampoco debemos ignorar la influencia gravitatoria que tiene en el bienestar y calidad de vida de todos los seres, los intereses corporativos que manejan la economía mundial en general, las grandes empresas trasnacionales con sus intereses de lograr siempre y en forma continua un mayor beneficio económico, totalmente ajenas al sufrimiento, angustia y situación del resto de los seres humanos.

 

Debemos terminar con la indiferencia. El interrogante ya no puede ser si habrá un cambio, sino cual será, cuando y a qué costo.

La necesidad del mismo está planteada. Creemos firmemente que las opciones están abiertas. Nuestra Fe y Esperanza nos alientan a pensar y decir que todavía estamos a tiempo.

 

Erving László (referencia Nº 3) en una de sus publicaciones expresó: “Incluso el mundo es sorprendente a la Luz de los nuevos conceptos de la Ciencia. Resulta que el Universo tiene sentido, de hecho es más significativo que el mundo mecanicista donde la materia se mueve impersonalmente contra un fondo de espacio pasivo. El mundo en su totalidad demuestra ser una estructura armoniosa, en donde todas las cosas interactúan unidas para crear una totalidad coherente. Y el alcance de esa interacción puede trascender lo que hasta ahora se conocía como los límites del tiempo y el espacio”.

Este concepto del mundo puede inspirarnos hacia una solidaridad más real y profunda de uno con los demás, comprendiendo la unidad existencial y el respeto por la naturaleza, el planeta y el Universo.

 

Cada vez más está surgiendo la idea que ciertas personas  pueden ser agentes efectivos de la transformación e implantar soluciones valederas, conduciéndonos a un mundo más pacífico, más espiritual, con Libertad, Igualdad y Solidaridad.

No es una ilusión, se basa como hemos reiterado varias veces, en la firme Esperanza de la posibilidad de una toma de conciencia diferente  en la orientación y sentido de la vida.

Podemos convertirnos en agentes constructores de ese Mundo Ideal que anhelamos y soñamos. (por ello fue la invitación realizada de “invitación a generar utopías”).

 

Referencias.

  1. Stephen Hessel, nacido en Berlín en 1917, radicado desde los 7 años en Paris, Francia, partícipe en la comisión de la Declaración Universal de los derechos Humanos en 1948, embajador francés en la ONU, a los 93 años escribió el libro “Indignaos”.

  2. George W. T. Hegel (1770-1831) filósofo alemán de la corriente idealista.

  3. Erving László, filósofo de la ciencia, teorista integral. Nació en Hungría en 1932, consideró que el período de 2012- 2020 sería crítico. Escribió numerosos libros, entre ellos: “Tu puedes cambiar al mundo”.

                                                                                              Enero, 2018



































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