El Deseo De Actuar

Está transitando una etapa de la civilización en que la mayoría de los seres humanos perduran en un sobrevivir adaptándose a la mecanicidad cotidiana del acontecer. Sin embargo existieron, existen y existirán seres a quienes no les es suficiente la felicidad o infelicidad de los pequeños o grandes logros comunes. De la conquista de bienes materiales, sienten el amargo sabor de la injusticia, de la desigualdad social. Hoy en día al caminar por casi cualquier ciudad del mundo es imposible no ver el dolor de la miseria en los ojos de tantos niños desesperados por el hambre, la enfermedad y la pobreza.

Hay tener una inconciencia social  muy grande para no ver  esto en extensas regiones del planeta, la prostitucion  y pornografia infantil, las altas tasas de mortalidad  en el ámbito mundial de niños  de distintas edades, los embarazos  de adolescentes etc. También  hay que  mencionar  el  desempleo progresivo, la pobreza de la tercera edad

con una existencia en algunos países poco menos que  miserables. El incremento de la delincuencia, del consumo de drogas, de los extremismos ideológicos, políticos, religiosos etc.

Pero las constantes lamentaciones  y descripciones de los hechos y sus consecuencias, no resuelven las cuestiones ni los problemas. No es en el plano de los efectos en el cual se generaran las modificaciones necesarias.

Sin un esfuerzo de profundización, de buceo en las causas reales del problema difícilmente se podrá hallar  soluciones.

Participando pasivamente de y en la crisis individual, social y mundial no nos separamos de ella, no la evitamos  ni posibilitamos alternativas positivas.

Con la indolencia  intelectual y espiritual justificamos  un mundo materializante, donde los intereses privados y los medios desdibuja los fines. No debemos pensar solamente en la crisis como una perdida de valores  o vaciamiento de sus contenidos, sino también  como  la afirmación de los valores más decadentes.La mediocridad y la trivialidad, la indiferencia y el temor, la falta de vocación de servicio recorre impunemente las avenidas del presente creando espectros paralizantes.

Hoy la velocidad y los cambios signan nuestra época generando desfasajes en el tiempo evolutivo de la humanidad. Hoy como ayer la masa de la humanidad  necesita el aporte de luz que disipe su ignorancia, combata los fanatismos y ser conducidos por los senderos del progreso civilizador.

Las estructuras del pensamiento corriente están enraizadas en las estructuras del sentimiento y por ello son resistentes al cambio.

Hay un despertar en el hombre, un “ grado”  de conciencia  creciente de necesidad de libertad e independencia de su esencia como ser humano de revalorizar  lo espiritual y los valores  morales.

En la estructura natural del ser humano esta la necesidad de acción.

¿ Que hacer ?    ¿ Cómo hacer ?   ¿ Donde actuar ?    En la mitología griega nos encontramos con el conocido Dios Janus. Dios de doble cara, ¿ Presidía las transiciones ?    ¿ Era el rector de los cambios ?   ¿ No nos dirá  algo a nosotros  que intuimos cada vez con mejor vigor y urgencia la necesidad de un cambio ? Obviamente miraba al pasado  y al futuro.

¿ Descartaba el presente  o esta  era la puerta a traspasar ?

Miremos en el presente  un futuro promisor, la Fe es la fuerza de inspiración  y mantenimiento.  La esperanza es un poderoso motor para la acción.

Reflexionar y pensar es un trabajo de afirmación y poder.

Imaginación  creativa es la generadora de las modificaciones y cambios.

¿El devenir universal estaría dispuesto a esperar o a acompañarnos en esta quietud  e indiferencia ?

C.A.G.